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Diez reportajes conmueven al mundo
Pablo Espinosa
 
Periódico La Jornada
Miércoles 17 de febrero de 2010, p. 6

El estilo Kapuscinski: “‘Estos tres hombres vestidos de verde botella y armados con metralletas son fedayines. Apostados en la carretera que va desde Beirut hasta la frontera con Israel, su cometido consiste en parar los coches. El que tiene un motivo justificado para seguir viaje, lo sigue, pero el que pasa por allí porque sí o aquel que tiene aspecto sospechoso, es obligado a dar media vuelta. Este no es un lugar para turistas: aquí hay guerra. Israel está a tan sólo diez kilómetros.

Paseo la mirada a mi alrededor y descubro una belleza paradisiaca. A ambos lados del camino se extienden huertos de limoneros, olivos, melocotoneros... Un poco más allá, a la derecha, se ve el mar, y a la izquierda, las montañas. Todo rebosa verdor e infinidad de flores. Y todo, hasta la misma línea del horizonte, aparece inundado por el sol.

Son los primeros dos párrafos del nuevo libro en español de Ryszard Kapuscinski: Cristo con un fusil al hombro, publicado originalmente en 1975 y traducido ahora por Agata Orzeszek, publicado por Anagrama en su serie Crónicas, novedad bibliográfica que desde el lunes 15 de febrero está en librerías en México y de la cual publicamos un fragmento, con autorización de su editora en México.

Este volumen preciado reúne 10 reportajes, 10 textos maestros escritos en las condiciones propias del ejercicio periodístico, es decir las más precarias, urgentes, sin recursos físicos pero con el valor máximo de servicio, esencia del periodismo: servir a los demás. Dar.

Los fedayines, material del reportaje que inaugura el libro, y el tema de Medio Oriente al inicio de los años 70 del siglo pasado ocupa los siguientes cuatro textos; el quinto es el que titula el libro entero, y ubica ya el tema latinoamericano: de Bolivia viaja el reportero a Santo Domingo y Haití para narrar el horror de la pobreza fabricada por opresores y de ahí viaja a El Salvador y enseguida a Guatemala, donde cita a Luis Cardoza y Aragón para hacer poesía aún en el dolor, y finalmente a Mozambique, único reportaje del tercer y último bloque del libro.

Continúa el estilo Kapuscinski, en las páginas iniciales del libro: “Torcemos hacia el mar, nos topamos con un nuevo puesto de control (donde sube al coche un segundo fedayín) y, así acompañados, entramos en Rashidiya.

“Rashidiya huele a naranjas y a sangre.

Uno de los obuses ha dado en un camión que transportaba naranjas, y arroyos dorados del fragante zumo fluyen por la calle principal. Cerca, en el umbral de su casucha de barro, está sentado un árabe anciano, callado, petrificado. De lo que ayer era su casa, no queda sino el suelo y un pedazo de pared. De lo que ayer era su familia, no queda nadie.

Ryszard Kapuscinski falleció hace tres años y 25 días. Ahora sale a luz un nuevo libro suyo. Así es el estilo Kapuscinski.

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