Cultura
Ver día anteriorViernes 26 de febrero de 2010Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio
Dos vestigios devueltos y muchos despropósitos
 
Periódico La Jornada
Viernes 26 de febrero de 2010, p. 5

La policía española –la Brigada de Patrimonio Histórico– y la fiscalía responsable de este tipo de delitos tienen una hipótesis sobre la elección de Alemania como el país que, en cuanto pudo, Leonardo Patterson trasladó la valiosa colección de arte prehispánico.

La legislación alemana le favorecía, pues en ese país no se aplica con el mismo criterio la ley de restitución de bienes culturales, de carácter comunitario, y su condición de ciudadano alemán fueron determinantes para que este supuesto expoliador internacional decidiera situar el campo de batalla por la colección ante tribunales de Alemania.

México recuperó en las recientes semanas al menos dos piezas de ese acervo, según confirmó el fiscal español Antonio Roma, quien fue uno de los responsables de firmar el acta de devolución de los dos objetos. Sólo que éstos procedían, sí, de la Colección Patterson, pero nunca salieron de España, ya que formaban parte del lote que olvidó o no se pudo llevar el señor Patterson cuando estalló el escándalo, puesto que estaban expuestas en el Museo de América de Madrid. En aquella exposición había 45 piezas y todas ya fueron devueltas –43 a Perú y dos a México.

El trajín de la Colección Patterson desde su llegada a España, en 1997, también demuestra una serie de despropósitos y negligencias cometidas por las autoridades mexicanas. Sobre todo a partir de que se hace pública la supuesta procedencia ilícita de la colección, a mediados de 2007.

Desde esa fecha, únicamente los gobiernos de Perú y Ecuador se mostraron diligentes en presentar ante los tribunales españoles sendas querellas para que las piezas se inmovilizaran, al menos las que ellos sospechaban que pertenecían a su patrimonio. Con esa estrategia, Perú ha logrado recuperar hasta ahora cerca de 300 piezas.

El gobierno de México, representado aquí por la embajada, a cargo de Jorge Zermeño, ni siquiera se preocupó en el primer año y medio en enviar a los peritos ni en solicitar ante los tribunales para que un juez prohibiera la libre circulación de las piezas. Precisamente en julio de 2008, este corresponsal entrevistó a la agente Martina, una de las responsables de la operación de la Policía Nacional, quien detalló lo que podría ser en el principal error de México durante este proceso: cuando la colección estaba en Santiago de Compostela, en un almacén polvoriento de una empresa de mudanzas, no se presentó ante los juzgados la comisión rogatoria que hubiera evitado su salida del país.