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Llama a evitar situaciones como la de Orlando Zapata, que murió por un prolongado ayuno

Diálogo, pide la Iglesia al gobierno de Cuba tras muerte de disidente

El sepelio se realiza sin incidentes en medio de fuerte vigilancia policiaca en la ciudad de Banes

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Disidentes cubanos en La Habana organizaron ayer una vigilia en memoria de Orlando Zapata Tamayo, opositor preso que murió tras permanecer 86 días en huelga de hambre y que fue enterrado ayer en Banes, su ciudad natal, unos 850 kilómetros al este de la capitalFoto Ap
Corresponsal
Periódico La Jornada
Viernes 26 de febrero de 2010, p. 22

La Habana, 25 de febrero. La Iglesia católica pidió hoy al gobierno de Cuba que busque el diálogo y que tome las medidas adecuadas para impedir que se repita el caso del opositor Orlando Zapata Tamayo, quien murió el martes a los 42 años tras una huelga de hambre de 86 días en demanda de mejores condiciones carcelarias.

Zapata fue sepultado este jueves en Banes, su ciudad natal, unos 850 kilómetros al este de aquí, en la provincia oriental de Holguín. Policías uniformados y de civil tomaron el control del poblado, cerraron los accesos y permitieron la entrada o salida de personas y vehículos discrecionalmente, según versiones coincidentes.

Más de cien opositores fueron detenidos y muchos de ellos liberados después de varias horas, incluso en la capital, dijo Elizardo Sánchez, de la ilegal pero tolerada Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional.

El Comité Permanente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC), que preside el arzobispo de Santiago, Dionisio García Ibáñez, dijo en un comunicado que en varias ocasiones pidió visitar a Zapata, sin lograrlo.

La Iglesia católica de la misma manera ha pedido y reitera su petición a las autoridades que tienen en sus manos la vida y salud de los prisioneros, que se tomen las medidas adecuadas para que situaciones como estas no se repitan y, al mismo tiempo, se creen las condiciones de diálogo y entendimiento idóneo para evitar que se llegue a situaciones tan dolorosas que no benefician a nadie y que hacen sufrir a muchos.

Los obispos dijeron que una muerte así es una tragedia para todos y que la Iglesia católica trata de disuadir a quienes realizan formas de protesta que ponen en peligro la vida.

El miércoles por la noche el obispo de Holguín y Las Tunas, Emilio Aranguren, ofició en la parroquia de Banes una misa en memoria de Zapata.

Detenciones

La opositora Caridad Caballero, residente en la ciudad de Holguín, capital provincial, dijo telefónicamente que pasó unas 20 horas detenida sin cargos en el Órgano de Instrucción de la Seguridad del Estado (policía política) de esa localidad, entre el miércoles y el jueves. Calculó que en ese lugar había unos 20 activistas presos, igualmente sin acusaciones concretas.

Agregó que su detención ocurrió cuando emprendía el viaje a Banes para asistir al funeral de Zapata. Todo era para evitar que hubiera una gran concentración camino al cementerio, aseguró.

Sin embargo, dijo que tenía reportes de que el sepelio se había realizado sin incidentes, en medio de una fuerte vigilancia policiaca, aunque algunos participantes lanzaron gritos antigobiernistas. Agregó que el cortejo recorrió unos cuatro kilómetros de la casa de Zapata hasta el cementerio municipal.

Sánchez señaló que la ocupación policial de Banes equivalía a un estado de sitio, que se fue desmontando escalonadamente después del funeral.

Conversación con Raúl Castro

Periodistas brasileños que acompañaban al presidente Luiz Inacio Lula da Silva, pidieron hablar con el mandatario al terminar un recorrido por las obras del puerto de Mariel, el miércoles. Pero fue Raúl Castro quien avanzó hacia el grupo de prensa, comentando el frío de la mañana y facilitando la conversación.

Un testigo contó a La Jornada que fue el propio presidente cubano quien puso sobre la mesa el tema de Zapata, diciendo que podía adivinar que ese era el punto que traían los reporteros.

Según la versión, Castro dijo que llevaron a Zapata a los mejores hospitales, pero lamentablemente murió. De inmediato afirmó: Aquí en Cuba no se tortura a nadie.

Un periodista le dijo que eso no era lo que decían organismos de derechos humanos. Castro replicó que eso era así porque esos grupos son como la prensa, que publica lo que quieren los patrones.

Otro reportero le dijo al mandatario que no veía a más colegas en la cobertura (los periodistas extranjeros acreditados en La Habana no fueron invitados al recorrido). La respuesta de Castro, según la fuente, fue algo parecido a esto: Reconozco que aquí en Cuba no tenemos plena libertad de expresión. Pero si Estados Unidos nos dejara en paz, eso podría cambiar.