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Trastoca la delincuencia el mercado laboral en la frontera norte

Insuficiente, abrir espacios educativos si no se garantiza empleo, dice el Colef
 
Periódico La Jornada
Domingo 7 de marzo de 2010, p. 8

La crisis económica y el creciente control de la delincuencia organizada en diversas actividades económicas han trastocado los mercados de trabajo juvenil en las principales ciudades fronterizas del norte del país, advirtieron especialistas de El Colegio de la Frontera Norte (Colef)

Con la pérdida de miles de empleos en la industria maquiladora y altas tasas de inseguridad, no basta con ofrecer más espacios educativos en instituciones tecnológicas si antes no se crean las condiciones reales para garantizar que tendrán empleo, señalaron.

Los egresados de bachillerato y licenciatura –afirmaron– no sólo enfrentan la caída en la generación de puestos de trabajo en la maquila, también una progresiva distorsión salarial, generada por los altos ingresos que ofrecen los narcotraficantes frente a las bajas remuneraciones que se perciben en actividades lícitas, que en el mejor de los casos oscilan entre 5 mil y 8 mil pesos mensuales para quienes realizan labores de técnicos.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), de 2006 a 2009, la desocupación a escala nacional entre los jóvenes de 15 a 29 años se incrementó de 904 mil a 1.2 millones, lo que significó un aumento de 6.2 a 8.5 por ciento.

Los jóvenes representan 32.5 por ciento de la fuerza laboral del país, pero con una tendencia a la baja desde 2006, pues en los pasados tres años la tasa de participación de menores de 29 años en actividades económicas cayó un punto porcentual, al pasar de 53.9 a 52.9 por ciento, ante un descenso de la población juvenil de varones en actividades económicas, que bajó de 70.9 a 68.8 por ciento.

Alfredo Hualde, catedrático del departamento de Estudios Sociales del Colef, indicó que las condiciones de violencia y marginación que vive la frontera norte “no se explican sólo por la contracción del mercado de trabajo, pero sin duda es un factor a tomar en cuenta, si se considera que hasta antes de la crisis económica de la maquila –en 2001–, la ocupación de jóvenes egresados de bachilleratos tecnológicos o ingenierías era muy buena”.

Sin embargo, señaló que esto cambió a partir de la debacle económica de 2008, cuando se desplomó el empleo en la maquila. Ahora se enfrentan otros escenarios, donde es muy difícil que una actividad económica lícita pueda competir con los salarios que ofrece la delincuencia organizada, y aunque siempre hay un sector de jóvenes que buscará emplearse en actividades legales, hay mayor riesgo de inserción en trabajos ilícitos.

En tanto, la investigadora Cirila Quintero, experta del Colef en maquiladoras, enfatizó que en localidades como Tijuana, Matamoros y Ciudad Juárez se vivieron etapas de auge desde los años 80 hasta finales de los 90, cuando empezaron a presentarse las primeras crisis. Hoy, la precariedad en el empleo y los bajos salarios dificultan mucho más la inserción de la población juvenil al mercado laboral, en particular de las mujeres.

Agregó que sólo en Matamoros, Tamaulipas, en la década pasada se perdieron 15 mil empleos en las maquilas, y los que se están creando no significan un crecimiento real, sino el inicio de la recuperación de los puestos perdidos.