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Penultimátum

Las virtudes de Maciel

S

ería la ermita más bella y visitada de México. Se levantaría en Cotija, Michoacán, y allí descansarían los restos del padre Marcial Maciel y los de su madre, Maura Degollado Guízar, sobrina de san Rafael Guízar y Valencia, el obispo de Jalapa elevado a los altares no hace mucho por incorruptible, y frustrado mentor del joven Marcial. Mamá Maurita era candidata a la beatificación, mientras su hijo a la canonización. Sobraban motivos, según los promotores de esa doble santificación.

No en vano, el 30 de noviembre de 2004 en solemne ceremonia, el papa Juan Pablo II expresaba su complacencia por encontrarse con los más distinguidos dirigentes de la Legión de Cristo en el mundo “en el clima de alegría y de agradecimiento al Señor por el sexagésimo aniversario de ordenación sacerdotal del fundador y superior general de vuestra joven y benemérita familia religiosa.

Mi afectuoso saludo se dirige ante todo al querido padre Maciel, al que de buen grado acompaño con mis más cordiales deseos de un ministerio sacerdotal colmado de los dones del Espíritu Santo. Agregó que El feliz aniversario por el que os habéis reunido todos en torno a vuestro fundador, invita a recordar los dones que él ha recibido del Señor en estos 60 años de ministerio sacerdotal.

Entonces el mundo ya sabía de los abusos del pastor ejemplar, que siguió camino a los altares. Aun así, en mayo de 2005, la dirigencia de los legionarios descalificaba a Jason Berry y Gerald Renner, autores del libro Votos de silencio (en el que acusan de abuso sexual a Maciel), pues son dos escritores que han hecho caso omiso de la evidencia y de los hechos y han publicado acusaciones de abuso sexual probadamente falsas contra el padre Marcial Maciel. Agregaban que éste es inocente de todas las acusaciones hechas en su contra, como ha sido comprobado por el testimonio personal de todos los que han convivido y trabajado cerca de él durante décadas.

Cuando Maciel murió, hace dos años, la Conferencia del Episcopado Mexicano, por medio de los obispos Carlos Aguiar Retes y José Leopoldo González, en nombre de los obispos de México expresaron su pésame “a todos los miembros de la congregación de los legionarios de Cristo y del movimiento Regnum Christi, por el sensible deceso de su amado padre y fundador y que hoy sufren a causa de su partida a la casa del Padre”. En nombre del gobierno de la República, la Secretaría de Gobernación también expresó su pesar.

Algunas palabras no conocen el reposo. Este es el caso de las usadas para elogiar durante décadas, y sin límites, a Marcial Maciel. Estas palabras ahora podrían servir para el epitafio de la buena fe de quienes las vertieron. Para nuestra próxima columna el proceso de beatificación de mamá Maurita.