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Exhibe Maya Puuc en el MNAH

Casademunt captó la grandeza de Sayil a la luz de la Luna

Logró 28 imágenes de sitios de Yucatán y Campeche con detalles insospechados

Foto
Oxkintok VI. No hay señal de vida en estas esquinas de piedras mutiladas, escribió Casademunt en su diario de viaje, durante la realización de Maya Puuc
Arturo García Hernández
 
Periódico La Jornada
Lunes 15 de marzo de 2010, p. a11

Las fotografías de la exposición Maya Puuc no se parecen a ningún otro registro de vestigios arqueológicos. Son excepcionales por la asombrosa originalidad con la que las concibió su autor, el catalán Tomás Casademunt (Barcelona, 1967).

El primer dato relevante es que las 28 imágenes de la muestra (en blanco y negro) fueron tomadas de noche con una cámara Sintar F2, en placas de 18 por 24 centímetros, sin flash ni iluminación artificial, sólo con la luz de la Luna llena. Segundo dato: el tiempo de exposición de cada foto fue de 60 minutos, lo que, además de favorecer el registro de texturas y detalles insospechados, da efecto de barrido a la luz de las estrellas, en contraste con la majestuosa inmovilidad del monumento fotografiado. Tercer dato: están impresas con inyección de tinta sobre papel de fibra de algodón (de ese material son los billetes de 100 a mil pesos).

En lengua maya, puuc quiere decir conjunto de colinas. El término hace referencia al contexto geográfico donde se sitúa la ciudad maya de Sayil –entre Yucatán y Campeche–, caracterizada por un estilo arquitectónico que recibe ese nombre.

La arquitectura Puuc prevaleció entre los años 600 y 950 de nuestra era. Se desarrolló en un radio de 60 kilómetros alrededor de Sayil, aunque su presencia alcanzó a Chichén Itzá, Oxkintok y Edzná.

Al comienzo de la exposición, la ficha de presentación informa al público que los edificios Puuc abarcan tanto templos, algunos de ellos piramidales, como palacios cuadrangulares de varias habitaciones, levantados sobre una gran plataforma.

Muchos de esos espacios reproducen sobre el dintel de la entrada chozas labradas en piedra, de ahí que llamen al sistema habitacional chozas petrificadas.

Por lo general, las construcciones tienen una moldura central de la que se desprende un friso hacia la parte superior, en la que suelen haber mascarones de Chaac, el dios de la lluvia; diseños en zigzag, representando a la serpiente de cascabel; grecas escalonadas, también conocidas como Xicalcoliuhquis; triángulos, rombos, círculos, cruces, cuadros, que al final conforman una celosía.

En principio, Tomás Casademunt sigue la ruta que viajeros fotógrafos recorrieron en otros tiempos, como Claude Joseph Desiré (1828-1915), enviado en 1857 en misión expresa por el Ministerio de Educación francés; y Teoberto Mahler (1842-1917), nacido en Roma, soldado al servicio del frustrado imperio de Maximiliano de Habsburgo en México; Mahler quedó cautivado por los vestigios de Mitla, Palenque, Uxmal y Chichén Itzá.

De hecho, entre las fotos de Casademunt se abrió un espacio para mostrar algunas de Claude Joseph Desiré y Teoberto Mahler, lo que, además de mostrar el estado de los sitios en el siglo XIX, ofrece un contraste interesante con los registros del catalán.

Intuición

Sin embargo, Casademunt no se propuso hacer un trabajo documental, sino una recreación artística del lugar. Una observación interesante para valorar la propuesta en ese sentido, es que, dada la oscuridad, el fotógrafo nunca tuvo completamente a la vista el monumento que estaba fotografiando. Se centraba en aquella parte que era iluminada por la Luna.

Durante la realización del proyecto, que le tomó tres años, Tomás Casademunt llevó un diario, del cual se extrajeron algunas citas colocadas junto a las fotografías: No hay señal de vida en estas esquinas de piedras mutiladas. Soy un cosmonauta fortuito en un planeta remoto. No sé muy bien cómo he llegado hasta aquí. Estas piedras cansadas que tengo frente a mí, ya no pertenecen a este mundo. Como las estrella de otro tiempo, que dibujan con rigor un espejo lleno de revelaciones.

(Maya Puuc tiene lugar en la Sala Culturas Indígenas de México del Museo Nacional de Antropología e Historia –MNAH–, que abre de martes a domingo; los domingos la entrada es gratuita.)