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Georgina Meneses acompañó al músico argentino en el teatro Macedonio Alcalá

El concierto de Víctor Heredia en Oaxaca devino denuncia por la desaparición de dos triquis en 2007
Foto
El cantautor, durante una de sus presentaciones
Agustín Galo Samario
Corresponsal
Periódico La Jornada
Lunes 22 de marzo de 2010, p. a17

Oaxaca, Oax., 21 de marzo. El concierto de Víctor Heredia realizado la noche del sábado en el centenario teatro Macedonio Alcalá –lleno a reventar– fue un canto a la memoria, al amor, a la tolerancia y a la libertad. Se mutó, dijo el compositor argentino, en una denuncia concreta: que aparezcan, sanas y salvas –porque así se las llevaron–, Daniela y Virginia, indígenas triquis desaparecidas en Oaxaca en 2007.

El cantautor dijo al público, que presenció un recorrido por 40 años de carrera, que en sus canciones se refleja mi espíritu; han acompañado manifestaciones de personas que luchan por los derechos humanos, la memoria, la libertad, y, aunque no lo puso en palabras, por el amor.

Por ahí empezó, con Ojos de cielo, porque si yo miro tus ojos tiernos/ se me borra el mundo con todo su infierno/ Se me borra el mundo y descubro el cielo...

Siguió Bailando con tu sombra (Alelí), balada sobre la tortura de un hombre que ha sobrevivido 25 años en la cárcel por haber asesinado a su pareja, la que lo hacía soñar.

El cantautor argentino ha dedicado su vida a la defensa de los derechos humanos y a la lucha por el cambio en América Latina, muchas veces en agonía.

Nacido en el barrio de Montserrat de Buenos Aires, Argentina, Víctor Heredia afirmó que los órganos de derechos humanos de las organizaciones de Naciones Unidas y de Estados Americanos, así como las de los países latinoamericanos en general, si no han fracasado, han hecho muy poco.

Son las organizaciones independientes las que en realidad asumen la defensa de los pueblos de América Laina de los abusos del poder, lo cual pareciera el pan de cada día, precisamente cuando tenemos la enorme posibilidad de crecer y desarrollarnos dentro de los cauces democráticos, comentó antes del concierto, en el que se interpretaron piezas como un poema de Atahualpa Yupanqui, al que el pícaro no le puso música porque, quizá, luego tendría que dar explicaciones, precisó el músico.

Cuando Heredia se tomó un descanso, Georgina Meneses llegó al quite para cantarle a la diversidad, a dos hombres, dos pajarillos en los campos que guardó el Señor, acaso para espanto de dos señoras que abandonaron el teatro ante la mirada de la concurrencia.

Luego, de regreso, Víctor y Georgina interpretaron Razón para vivir. Y ya en solitario, el argentino lanzó Dónde el azul, Coraje y Dulce Daniela.

Faltaba el final. Y otra vez Víctor y Georgina interpretaron Todavía cantamos, porque “todavía esperamos por un día distinto/ sin apremios ni ayuno, sin temor ni llanto/ porque vuelvan al nido nuestros seres queridos…

Después subieron al escenario para cantar juntos Matilde Martínez González, así como Emelia, Adriana y Marcela Ortiz García, primas de Daniela y Virginia Ortiz Ramírez, indígenas triquis desaparecidas. Denunciaron que el gobierno de Ulises Ruiz no ha investigado ese hecho.

Heredia, enterado del movimiento que en 2006 dejó en Oaxaca más de una veintena de muertos y desaparecidos, dijo que esos hechos suceden cuando los pueblos empiezan a avanzar en sus expectativas colectivas y lesionan intereses egoístas de personas que piensan que sólo sus bolsillos tienen que alimentarse.

En Argentina lo hemos vivido trágicamente, de distintas dictaduras; la más feroz fue la de 1976. Creo que estas crisis compartidas son las que nos unen, no por la felicidad, sino por el espanto.