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Vecinos de Temacapulín rezan por que se preserven
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El poblado de Temacapulín, en el municipio de Cañadas de Obregón, Jalisco, desaparecerá si la Conagua y el gobierno de Jalisco concretan el proyecto para construir la presa El ZapotilloFoto Arturo Campos Cedillo
Mauricio Ferrer, corresponsal
 
Periódico La Jornada
Lunes 22 de marzo de 2010, p. 32

Cañadas de Obregón, Jal., 21 de marzo. Virgencita de los Remedios y templo de Temacapulín: no vamos a permitir que los toquen. ¡Y que Dios nos ampare! ¡Viva Cristo Rey!, dice una de las mantas colocadas por habitantes de Temacapulín comunidad del municipio de Cañadas de Obregón, en los Altos de Jalisco, que ven amenazados 14 siglos de historia por la presa El Zapotillo, proyecto con el cual la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y el gobierno de Jalisco pretenden dotar de agua a Guanajuato y varias localidades de Jalisco.

Los letreros están dentro de la iglesia local, un edificio de cantera que data de 1759 y que ha albergado a personajes como el presbítero Alfredo R. Plascencia, reconocido poeta jalisciense.

Estamos bien ubicados. No queremos su nuevo centro de población, es una de las expresiones que abundan en muros de casas, cartulinas que penden de ventanas y hasta en los topes de la calle principal, Hidalgo.

En 1943 y 1955 hubo intentos por construir presas y desaparecer Temacapulín, recordó Raquel Pérez, anciana vecina de la localidad. No sé si puedo hacerle algo a mi casa o la van a inundar, dijo la mujer, quien dejó Temacapulín a los 13 años de edad para irse a Estados Unidos.

Recuerda lo que se hacía en su pueblo: las madres se llevaban a los niños a almorzar a la orilla de un arroyo; otras, los chamacos cazaban tepocatas y decían a sus papás que habían ido de pesca.

Hace 13 años regresó a Temacapulín, a la casa donde nacieron ella y sus antepasados.

Desde el punto donde se pretende erigir el “nuevo Temaca”, un terreno del municipio de Cañadas de Obregón, se observa el vielo poblado.

Son 14 siglos de historia y tradiciones. Actualmente hablamos de muerte por culpa de los malos gobernantes. Algunos de nuestros ancianos ya murieron; a otros los estamos viendo morir por la angustia y el hostigamiento de quienes quieren sacarnos de nuestras casas, de nuestro pueblo, dijo otra mujer mayor, quien dijo llamarse Abigaíl.

Aseguró que la presa de El Salto, en Valle de Guadalupe, puede abastecer de agua a Guanajuato fácilmente; que El Zapotillo se construye a pesar de que los municipios de la región no han autorizado el cambio de uso de suelo, sin una consulta pública ni estudios de impacto ambiental.

La comunicación es precaria: Teléfonos de México no ha instalado líneas telefónicas; la gente habla por celular, y ni hablar de usar correo electrónico.

Según Abigaíl, nadie está de acuerdo con la presa. Nos quieren imponer el proyecto, pero a nadie le han dicho cómo será.

El hostigamiento de las autoridades, asegura, empieza a notarse: el médico de la Secretaría de Salud de Jalisco que estaba en la localidad ahora sólo va dos días, como si la enfermedad llegara cada que viene el doctor, lamentó.