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El panameño ofreció un concierto con el que cerró la Cumbre Tajín, la noche del domingo

No hay diferencia entre ser ministro o salsero: Rubén Blades

Todos dicen que uno entra al gobierno sin plata y sale con ella; yo salí con deudas de esa vaina, comentó

No dije que no a la música, dije sí a mi país, expresó el cantautor

Enviado
Periódico La Jornada
Lunes 22 de marzo de 2010, p. a15

Papantla, Ver., 21 de marzo. El músico panameño Rubén Blades cerró la Cumbre Tajín, la noche del domingo, con un concierto que forma parte de su gira Todos vuelven.

Antes de su participación en este encuentro, Blades comentó: “Creativamente me siento bien, me interesan muchas cosas, porque ninguna condición diferencia mi interés por pertenecer a un proyecto político o hacer una composición de salsa, reggae, rap o colaborar con Calle 13. Al trabajar en el sector público me di cuenta de que el sistema puede funcionar, pero hay que participar.

“Durante esos años conocí mi país como nunca, me di cuenta de que criticamos a los gobiernos, de que las críticas son válidas contra la corrupción, la mediocridad, etcétera, y aprendí a remplazar eso que criticamos; hay que participar… Todos dicen que uno entra al gobierno sin plata y sale con ella; yo salí con deudas de esa vaina. O sea, en estos años no le dije que no a la música, le dije sí al país, me dediqué a ser ministro de turismo y nunca tuve una guitarra en mi casa.”

Un muro no detendrá el asunto de los indocumentados

Sobre su cercanía con México, donde dará la mayor cantidad de conciertos como parte de su gira Todos vuelven, Rubén habló en paquete de la frontera, las drogas y el país: “El problema de las drogas no se va a resolver hasta que se legalice el asunto. Ésa es mi opinión, lo que no quiere decir que legalizarlas me convierta en el primero en la fila para comprarlas.

“Pensar que un muro, que es construido en la frontera con Estados Unidos, pueda detener el problema de los indocumentados es una locura; negarle el servicio médico a un inmigrante es una locura; sacar a los padres de un país y dejar a los hijos porque ellos sí nacieron ahí y tú no, es absurdo… aunque lo mismo sucede en la frontera entre México y Guatemala.

“Es como hablar de buen terrorismo y mal terrorismo, o si consideramos una buena dictadura o mala dictadura... si hablamos de eso es que estamos en problemas… en el momento en que uno se ponga a condicionar el argumento por una ideología, que tiene sus defectos como cualquiera, el argumento puede dañar cosas. Yo apelo al argumento humano, al la necesidad que tenemos las personas de respeto o solidaridad, pues eso no es patrimonio exclusivo de republicamos o demócratas, demócratas o libertarianos o lo que sea…

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Rubén Blades, en una de sus actuaciones en la ciudad de México hace unos añosFoto José Núñez

En 1969 era inverosímil pensar que en Sudamérica íbamos a tener gobiernos de izquierda. Eventualmente pienso que se llegará a una nivelación entre lo que vivimos y la experiencia de los gobiernos actuales, de administración, a algo útil, como es la administración que no requiere un dogma para dirigirnos.

En relación con la música, Blades piensa: No creo que deba ser un motivo sólo para escapar de la realidad, no es ir a un baile con la mujer de la que nos queremos enamorar, porque no se trata de estar fuera (de la realidad) todo el día, hay que tomar las cosas que te hagan seguir; yo por mi parte no voy a parar.

Sobre el modelo de Cumbre Tajín de integrar los artistas musicales a las diferentes culturas –por cierto la UNESCO lo solicitó para aplicarlo a los lamas del Tibet y a los incas del Perú–, Blades mencionó: “Lo que esto hace es volcar la atención a un lugar… la cultura en nuestros países no recibe apoyo para desarrollar sus posibilidades, vitales para que la fibra interna de un país no desaparezca. En cuanto a la proyección de este tipo de escenarios, los colocan en un contexto público y quizás resulte benéfico para respaldar otros proyectos del gobierno o de la iniciativa privada”.

Hacer un disco pro Haití no es suficiente; el problema es complejo

Rubén Blades mencionó que su público ha aumentado. “En este tiempo alejado de los escenarios vi cómo ha crecido mucho; me han llegado cartas de Nepal sobre un tipo que silba Decisiones mientras ara la tierra montado en dos yaks; encuentro gente joven acompañada de sus papás y abuelos y abuelas.”

Antes de despedirse Blades opinó en relación con Haití: “Creo que es importante que un Ricky Martin o una Shakira decidan hacer algo por Haití y enfoquen la atención en cierto problema; ellos no van a resolver los problemas sociales porque no les corresponde, pero provocan que la gente vea ese problema… lo que dije sobre los terremotos en Haití fue que un disco no iba a ayudar, porque el problema es muy profundo y complejo”.

Finalmente se preguntó a Rubén Blades si está listo para la presidencia. ¿Cuál presidencia?, no hay cursos para ser presidente, por lo pronto acabamos con el cáncer de que tenías que pertenecer a un partido político para aspirar a la presidencia de Panamá, que es la libre postulación. Mientras, esperamos, respondió.