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LA VICTORIA DE OBAMA

Así es como se ve el cambio: funciona de abajo arriba

No es el logro de un partido, sino de todo un pueblo, dice el mandatario
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Integrantes demócratas de la cámara baja, encabezados por Nancy Pelosi, celebran en las cercanías del CapitolioFoto Ap
David Brooks
Corresponsal
Periódico La Jornada
Lunes 22 de marzo de 2010, p. 3

Washington, 21 de marzo. La aprobación de la reforma de salud no es el triunfo de un partido o de un bando político, sino una victoria del pueblo estadunidense y del sentido común, declaró el presidente Barack Obama en un mensaje a la nación al filo de la medianoche.

Esta noche respondimos al llamado de la historia, añadió, al afirmar que después de un siglo de intentos y décadas de debates, hoy se ofreció a este pueblo “la seguridad de saber que ni la enfermedad ni un accidente lo privará del sueño americano”.

Enmarcó este triunfo en torno a que finalmente se cambiará un sistema que funciona para las aseguradoras, pero no para las familias trabajadoras. A la vez, subrayó, la decisión envía el mensaje de que todavía somos un pueblo capaz de hacer cosas grandes, e indicó: Comprobamos que este gobierno, de y por el pueblo, aún funciona para éste.

Agradeció, más allá del liderazgo demócrata del Congreso y de su equipo, a la gente anónima que hizo algo por apoyar esta iniciativa, y señaló que eso demuestra que el cambio no proviene de arriba abajo, sino de abajo hacia arriba.

El presidente apostó una enorme parte de su capital político en lograr este paso en el primer año de su presidencia. Siempre se trató de algo más que lo que se caracteriza como el cambio más importante en el sistema de salud en más de cuatro décadas: estaba en juego nada menos que la presidencia de Obama. Los republicanos y otros opositores habían determinado que la mejor manera de infligir una derrota mortal a la nueva presidencia era descarrilar su principal proyecto político, la reforma de salud. Un triunfo era crítico para Obama, ya que una derrota debilitaría a tal grado su administración que pondría en jaque todas sus otras iniciativas.

La Casa Blanca informó que desde el pasado lunes el presidente habló en persona o por teléfono con más de 90 legisladores, en la recta final para obtener un triunfo para su gobierno.

Y el juego aún no concluye. En el plazo inmediato, algunos cambios al proyecto aprobado esta noche están ahora en un plan por separado, el cual debe ser aprobado por el Senado en los próximos días. Pero la iniciativa avalada este domingo probablemente será promulgada ley el martes, seguida por el segundo proyecto, que añadirá algunos cambios.

Pero a mediano plazo, ambos partidos se dedicarán a usar la reforma de salud para sus fines electorales, ante los comicios legislativos programados para noviembre. Los republicanos continuarán atacando el proyecto como una expansión del gran gobierno, gasto irresponsable y una intervención injustificada en las vidas privadas. Desde esta noche, Obama empezó a argumentar del lado demócrata sobre los beneficios de esta reforma para las mayorías. O sea, inmediatamente después de su triunfo, lo continuó vendiendo al público como un sistema de salud que funciona para el pueblo estadunidense.

Ahora, ambos lados manipularán un electorado que ha expresado estar harto de los dos partidos, particularmente en el Congreso, y desencantado con las promesas incumplidas del aún nuevo presidente. Por ello, tal vez, Obama insistió esta noche en que ésta no es reforma radical, pero sí reforma mayor. Subrayó, con ecos a su mensaje de campaña electoral: Así es como se ve el cambio.

Por ahora, lo mínimo que se puede asegurar es que el presidente evitó lo que podría haber sido una derrota política mortal. Ahora tiene que convencer al país de que, en verdad, sí fue un triunfo de todos, y no sólo para él y su equipo.