Opinión
Ver día anteriorMartes 30 de marzo de 2010Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Ciudad Perdida

Ortega y la alianza de su vida

Los compromisos de Bejarano

Miguel Ángel Velázquez
L

a interpretación a los encuentros frecuentes entre Marcelo Ebrdad y Jesús Ortega, empieza a tomar algo más que el cuerpo del chisme. Dicen algunos cercanos al jefe de Gobierno, que no se trata de que Marcelo habite ahora en el dark side, lo que traería como consecuencia el rompimiento casi automático con Andrés Manuel López Obrador.

No. Los lazos entre los personajes son fuertes, hasta ahora, y si Televisa no ha podido romperlos, mucho menos un chucho, se asegura, pero la otra versión resultaría tan, o más peligrosa que la primera, y pondría al PRD en juego muy peligroso para la sucesión en 2012.

Ortega, que nunca ha podido ganar una elección, limpiamente, ha jugado una y otra vez en el DF para buscar la candidatura a jefe de Gobierno por el PRD, siempre ha perdido en las internas, y seguramente no podría ganar la constitucional, ni con la ayuda de los tribunales que buena mano le han echado para colarse al lugar que ahora tiene.

Negociante que es, dicen que Ortega ha prouesto a Ebrard, la alianza de su vida. Se trata, claro, de un buen intercambio que no tiene desperdicio, y que cumpliría con las aspiraciones de ambos personajes, según el chuchismo.

Ortega promete entregar, al salir del puesto que le dieron los tribunales –la presidencia del PRD–, poner en manos de las corrientes afines a la candidatura presidencial de Ebrard, al partido, siempre que esas corrientes, es decir que el jefe de Gobierno, lo apoye para que, sin mayor trámite, se convierta en el candidato amarillo a la jefatura de Gobierno.

En sus cuentas, Ortega, con la suma de Nueva Izquierda y la gente de Ebrard, iría derechito al triunfo, aunque para muchos sería la manera más fácil, para el PRD, de perder al Distrito Federal, porque Chucho en el DF, no gana una elección ni para rey feo.

Hasta ahora Ebrard no se ha dejado convecer, y más bien ha hecho ciertas recomendaciones al de Nueva Izquierda para que no pierda el piso, pero Jesús insiste, aunque ya desde su propia corriente se le ha hecho saber que podría haber otro candidato con mayores posibilidades.

Pero para Ortega no se trata de conseguir sufragios, sino de comprar votos, y desde luego liderazgos que le apoyen. En su perspectiva, el PRD no tiene oponente en la capital, cosa que podría ser verdad, pero lo que es cierto también es que ni todos los recursos de empresarios, del partido y los que pueda conseguir, alcanzarían para rebasar el nivel de rechazo que ha conjuntado Ortega en su carrera de triquiñuelas.

La ciudad de México requerirá de un candidato o candidata bien identificado con la izquierda, y no con los sueños centristas de los Ni-Ni, es decir Ni Nueva Ni Izquierda.

De cualquier forma, Ortega quiere ganar la carrera a sus correligionarios, que traen metido entre ceja y oreja, como ya les habíamos comentado, a Juan Ramón de la Fuente cuya mejor recomendación nace de los ex rectores de la UNAM: no es el candidato de la máxima casa de estudios.

Así las cosas, la lista de los aspirantes por el PRD sigue en aumento y, aunque aún no hay descartes, el jaloneo y las promesas siguen a la orden del día.

De pasadita

Cuentan que René Bejarano ya hizo compromiso para que su corriente apoye a un candidato al gobierno del DF. Lo malo es que ese compromiso lo ha hecho con cuando menos tres personajes diferentes.

Total, hasta ahora, dicen los bejaranistas, no hay un nombre en concreto, pero eso sí, ya hay compromiso. Así van las cosas.