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La institución no está en crisis por denuncias de pederastia, asegura

Morirán primero quienes vaticinan el fin de la Iglesia: arquidiócesis
Gabriel León Zaragoza
 
Periódico La Jornada
Lunes 12 de abril de 2010, p. 5

Ante la serie de denuncias internacionales de casos de pederastia cometidos por sacerdotes, la arquidiócesis de México negó que la Iglesia católica esté en crisis y consideró que aquellos que vaticinan el inminente fin de esa institución morirán, y sus furiosas críticas y malévolos deseos quedarán en el olvido.

En el editorial de su órgano de información Desde la fe, expuso que a pesar de la actuación de algunos sacerdotes católicos –el Vaticano ha reconocido que en esta década ha analizado unas 3 mil acusaciones de pedofilia por hechos cometidos en los últimos 50 años– ni el evangelio ni Cristo ni su Iglesia están en crisis; al contrario, hoy más que nunca siguen siendo la gran propuesta para la renovación de la humanidad.

En su publicación semanal consideró que es interesante descubrir el espíritu inquisidor que, de manera sumaria e implacable, se expresa en nuestros días en los medios de comunicación contra la Iglesia: todos arrojan la piedra sin conmiseración contra una Iglesia pecadora, en un linchamiento social sin derecho a juicio, sin oportunidad de réplica, sin ninguna concesión, sin distinguir en absoluto a los culpables de los inocentes. Los mismos que se indignan por las hogueras del pasado encienden hoy nuevas y apocalípticas hogueras sin ningún remordimiento. Piensan que la Iglesia está en sus manos y que ha llegado el fin de esta santa institución.

El arzobispado manifestó que la Iglesia católica “sin duda puede ser desprestigiada por algunos pésimos sacerdotes, quienes con sus malos testimonios y sus muchos pecados –que en algunos casos también son graves delitos– afectan a los demás.

La Iglesia puede ser debilitada por muchos de sus innegables enemigos externos que, con razón o sin ella, buscan cualquier motivo para atacarla sin piedad y desplazarla de su presencia pública, tratando de negarle toda autoridad moral.

Purificarse humildemente

En su publicación exhortó a la comunidad católica a aceptar con humildad sus culpas, toda vez que la Iglesia debe purificarse en medio de sus debilidades y cuestionamientos, debe volver a sus más auténticos motivos.

Benedicto XVI –refirió el arzobispado– ha tenido la audacia de poner en claro los delitos y pecados de muchos al interior de la Iglesia, pero al mismo tiempo ha señalado con toda energía errores y pecados de la sociedad de nuestro tiempo.

Al presidir la misa en la Catedral Metropolitana, el cardenal Norberto Rivera pidió a su feligresía mantenerse en la Iglesia aun en medio de los sinsabores y angustias.