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Entre 85 y 90% de la producción nacional se exporta, dice investigadora de Chapingo

Crece interés por consumo de alimentos orgánicos en México; nulo apoyo oficial
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La producción y consumo de alimentos libres de agroquímicos, antibióticos y transgénicos ha crecido en años recientes en México y se ha convertido en una alternativa incipiente para quienes buscan cuidar su salud y el medio ambiente. En la imagen, aspecto del tianguis orgánico de Chapingo, en Texcoco, estado de MéxicoFoto Javier Salinas Cesáreo
Javier Salinas Cesáreo
Corresponsal
Periódico La Jornada
Jueves 15 de abril de 2010, p. 32

Texcoco, Méx., 14 de abril. La producción y consumo de alimentos orgánicos libres de plaguicidas y fertilizantes tóxicos va en aumento en México; sin embargo, entre 85 y 90 por ciento se exporta y del resto sólo 5 por ciento se vende en el mercado nacional.

La mayoría de la población no conoce los productos orgánicos. Quienes los consumen buscan cambiar hábitos alimentarios o revertir problemas de salud.

El mercado interno de productos libres de agroquímicos está en una etapa incipiente y fuera de la política agroalimentaria: no recibe apoyos, afirma Rita Schwentesius Rindermann, investigadora de la Universidad Autónoma Chapingo (UACh) y coordinadora de la Red Mexicana de Tianguis y Mercados Orgánicos (Redac).

Desde 2003 se han hecho esfuerzos por impulsar el sector, principalmente con la instalación de tianguis y mercados de productos orgánicos en diferentes regiones de México, adonde acuden pequeños productores.

Aunque la producción orgánica representa menos de uno por ciento del sector agroalimentario en superficie sembrada, genera alrededor de 10 por ciento del producto interno bruto del sector agropecuario, con ingresos calculados en 300 millones de dólares al año.

Para los productores y consumidores lo orgánico es un estilo de vida: buscar alternativas a los alimentos convencionales, una alimentación más sana y proteger el ambiente.

Hay alimentos orgánicos de la canasta básica, como huevos, queso, leche, tortillas, carne de pavo y res, hortalizas y pan, pero también hongos, mezcal, miel, jarabe de agave, chapulines preparados al mojo de ajo o enchilados, frituras, bebidas, cereales, semillas, chocolates, tés, café, mermeladas y embutidos.

La Redac tiene 21 tianguis en 10 entidades, entre ellas Oaxaca, Veracruz, estado de México y Chiapas, en los que venden más de 500 pequeños productores.

Según datos del Sistema de Seguimiento e Información de la Agricultura Orgánica en México, proyecto del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias para el Desarrollo Rural Integral de la Uach, en el ciclo 2007-2008 los productos orgánicos se cultivaban en una superficie de 378 mil 693 hectáreas, con el trabajo de más de 128 mil productores.

El negocio de la certificación

En la producción de alimentos orgánicos no se emplean plaguicidas ni fertilizantes sintéticos. Están libres de hormonas, antibióticos, residuos de metales pesados, colorantes y saborizantes artificiales, así como de organismos genéticamente modificados.

Tampoco se usan aditivos ni conservadores artificiales. Los alimentos procesados se elaboran con ingredientes naturales y métodos que no alteran su calidad.

Se caracterizan por su alto valor nutritivo, pues por lo general contienen más minerales, vitaminas y otros nutrientes que los producidos con uso intensivo de agroquímicos.

Para ser considerada orgánica, la cría de animales, los cultivos, la recolección de especies silvestres, la acuacultura y la agroforestería deben cumplir ciertos estándares.

En México dicha producción está regulada por la Ley de Productos Orgánicos y se requiere la certificación de empresas privadas que cobran entre 30 mil y 40 mil pesos por inspeccionar los procesos.

Las agencias de certificación cobran tarifas muy elevadas sin realizar un trabajo real, acusó Carlos Hernández Limón, productor de dulces orgánicos.

La Redac e investigadores de Chapingo promueven el modelo de certificación participativa, que cumple normas internacionales de producción orgánica, pero con procedimientos de verificación simples, de bajo costo y burocracia mínima.

Una de las iniciativas más importantes para la comercialización de productos naturales en México es el Tianguis Orgánico Chapingo, creado por un grupo de profesores, investigadores y estudiantes.

Este esfuerzo surgió a raíz de una investigación sobre agricultura orgánica que se presentó como tesis de licenciatura en 1996.

Este trabajo fue el primero que presentó datos precisos sobre la producción de alimentos orgánicos y las experiencias de organizaciones indígenas que incursionaron con éxito en esta actividad sin ayuda del gobierno.

Así surgió en 2003 la Red de Consumidores de Productos Orgánicos en Chapingo y en noviembre de 2003 empezó a operar el tianguis.

Hoy día, el Tianguis Orgánico Chapingo tiene más de 40 mesas (en algunas participan hasta tres generaciones de una misma familia) y se instala todos los sábados de 9 a 13 horas, con un número creciente de consumidores del Distrito Federal y municipios cercanos.

Se pueden encontrar frutas y hortalizas, carnes, lácteos, huevos, pan, miel, café, jarabes, aceites, salsas y frutas secas, así como productos de limpieza biodegradables y artesanías.

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