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La producción de carne orgánica en México es incipiente y está en desventaja: criador

Ganadería ecológica, asunto de salud pública
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Reses en un rancho ecológico de Poza Rica, Veracruz. Los criadores aseguran que no usan fármacos ni alimentos procesadosFoto Sergio Hernández Vega
Andrés T. Morales
Corresponsal
Periódico La Jornada
Martes 27 de abril de 2010, p. 31

Coatzintla, Ver., 26 de abril. Pionero en la producción de carne orgánica en México, el ganadero veracruzano Pedro Parada Álvarez asegura que la llamada carne verde es una inversión a largo plazo para la salud pública, pues los animales se engordan sin productos químicos que pueden contribuir al desarrollo de cáncer y otras enfermedades crónico-degenerativas.

No obstante, dice, es un proceso que aún está en desventaja frente a la producción convencional, cuyo objetivo es generar rápido kilos y kilos de carne, dejando a un lado la ética, al utilizar diversas sustancias para acelerar la engorda de reses a sabiendas de que es nocivo para los consumidores.

Explica que mientras la ganadería convencional se basa en la engorda del ganado con fármacos como el clembuterol, antibióticos y alimentos elaborados con agroquímicos, el valor agregado de la carne verde es la garantía de que la res fue alimentada sin esos químicos.

Fundador de la empresa Carnes Orgánicas La Rumorosa, una de las seis que producen ganado en pie, cortes y procesados libres de tóxicos en México, Pedro Parada expone que la ganadería orgánica no es otra cosa que el retorno a la crianza tradicional de semovientes, sin sustancias artificiales y sin maltrato extremo a los animales.

Antidepresivos para reses

Se le denomina también ganadería ecológica porque no se maltrata la naturaleza ni a las reses y se procura el bienestar del consumidor. Los animales deben ser criados en praderas, donde se alimentan de pastos y plantas silvestres sin fertilizantes ni agroquímicos, y beben agua sin aditivos.

Esto evita que los animales estén inmovilizados en un corral y que estén estresados en su etapa de engorda. Un animal tenso e inmovilizado requiere de altas dosis de antibióticos y antidepresivos suministrados a través de alimentos procesados, refiere.

Desde 2003, Carnes Orgánicas La Rumorosa, que tiene seis ranchos ganaderos en los municipios de Tamiahua, Poza Rica y Coatzintla, en Veracruz, recibió la acreditación de la Federación Internacional de Movimientos sobre Agricultura Orgánica (IFOAM, por sus siglas en inglés) y la certificación de la firma italiana Bioagricert, que supervisa permanentemente los procesos de crianza en dichos hatos, así como el empaque de cortes de carne para garantizar que cumplan los requisitos para la denominación de orgánicos.

Luego de la apertura de las fronteras a los productos cárnicos de Estados Unidos, en la década de 1990, que causó un desplome del mercado local y una saturación de carne barata y subsidiada, pero de dudosa calidad, el productor optó por la ganadería ecológica, para buscar un nicho de mercado alternativo.

Parada Álvarez recuerda que después de documentarse en forma autodidacta, pues en esa época no había información en México, transformó sus ranchos de ganadería convencional en sitios de crianza ecológica.

Sin embargo, la producción y comercialización de carnes orgánicas es incipiente en México y ambos procesos son escasos, lentos y costosos. Hoy día existen ranchos de ganadería ecológica en Coahuila, Nuevo León, Michoacán, Chiapas y Veracruz.

Si bien Carnes Orgánicas La Rumorosa abastece a proveedores en Monterrey, Nuevo León; Jalapa, Veracruz, y el Distrito Federal, apenas procesa 150 reses al año, las cuales son sacrificadas en rastros TIF (tipo de inspección federal) 108.

Según el ganadero veracruzano, mientras una res criada convencionalmente engorda de 1.2 a dos kilogramos por día, al convertir alimentos procesados y saturados de químicos en carne y tejido graso, un animal de potrero sube diariamente de 400 a 500 gramos al consumir pasto y hierba.

El precio de la carne orgánica también es más elevado, lo cual la coloca en desventaja. Por ejemplo, un kilogramo de bistec convencional en un supermercado se cotiza hasta en 110 pesos, y si es orgánico el precio oscila entre 140 y 150 pesos.

Entre los distribuidores locales de carne verde están los mercados ecológicos Océlotl, Xicote y Cóatl, que cada semana congregan a unos 45 productores-vendedores en las ciudades de Jalapa, Xico y Coatepec, respectivamente. Los tres forman parte de la Red Mexicana de Mercados y Tianguis Orgánicos, que en México aglutina 23 proyectos.

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