Alfabetizacion audiovisual: asignatura pendiente

Irma Avila Pietrasanta

a Declaración de Madrid fue firmada en 2005 por padres de familia, maestros, ciudadanos, instituciones y organizaciones sociales preocupados por el deterioro de los contenidos de la programación televisiva y la ausencia de alternativas sólidas para favorecer el desarrollo de los niños y los jóvenes.

Este deterioro no se da sólo en España, en México, si un niño ve en promedio más de cuatro horas diarias de televisión, y sus padres trabajan, seguramente la ve más que a su familia; y si va a una escuela pública –léase cuatro horas al día–, pasa más tiempo frente al televisor que en el aula. En este contexto, los medios de comunicación son fundamentales en la construcción de su visión del mundo, su escala de valores y su manera de relacionarse con la realidad, con toda la relevancia que esto tiene y tendrá a lo largo de su vida.

Según Poder del Consumidor A.C., sólo en las dos horas más vistas, los niños mexicanos, debido a la ausencia de leyes regulatorias en la materia, ven 39 anuncios de comida chatarra por hora; mientras que en eu, 24, en Francia, 16 y en Noruega, ninguno.

Por otro lado, de acuerdo con la investigación de Lourdes Roca1, el consumo audiovisual de estos niños suele ser inapropiado para ellos, pues sólo 7.6% de la programación se produce para el público infantil y entonces ven mucho material para adultos; en su análisis de la programación que los niños ven más, la investigadora detectó que “situaciones y muestras permanentes de violencia, competencia, individualismo, sometimiento del otro y venganza permean el discurso de principio a fin…”.

Tratándose de niños, la difusión de la cultura nacional y el rescate de la tradición y el patrimonio debieran estar en los medios dirigidos a ellos, pero no es así. El consumo audiovisual de los niños mexicanos está básicamente compuesto por enlatados extranjeros que nada tienen que ver con nuestras realidades y necesidades como país.

La cartelera más frecuentada en los horarios de clasificación A es la que ofrecen Televisa y TV Azteca, mientras que Once TV –única que de manera continua ofrece televisión de buena calidad para niños–, Canal 22 y Televisión Mexiquense captan menos del diez por ciento de la audiencia2.

Derechos de la comunicación y sociedad de la información

A 20 años de la Convención sobre los Derechos del Niño, que establece lo relativo a la comunicación, a la libertad de expresión, el derecho a saber, y a pesar de que la tecnología de la comunicación permite hoy acceder a información importante y vasta como nunca antes, en México, el acceso a esa información se encuentra restringido, sea por falta de equipo, conectividad, contenidos relevantes o instrumentos para interpretarlos. Los medios comerciales no han colaborado para hacer de ellos una herramienta educativa o de ejercicio de derechos, y las políticas relacionadas se han centrado en la conectividad –como el programa de computadoras en las escuelas públicas– y poco han hecho para que los niños tengan opciones de contenidos de buena calidad. Ahora pueden acceder a páginas de chismes, juegos, videos, promoción del consumo y, peor, a espacios cibernéticos violentos y hasta peligrosos.


Fotos: Achivo Programa Alfabetización Audiovisual

El acceso a la información puede marcar grandes diferencias no sólo cognoscitivas, sino de capacidades en la toma de decisiones importantes y en la construcción de ciudadanía y democracia. No obstante, los derechos de comunicación y educación de los niños mexicanos son constantemente soslayados por televisoras y publicistas, y también por la escuela y la familia, lo que puede afectar su desarrollo como ciudadanos del futuro y limitar su capacidad para ejercer sus derechos. Y es que los niños en México son vistos más como consumidores potenciales que como futuros ciudadanos con derechos. Por ello es fundamental su alfabetización audiovisual: integrar al currículo una materia de comunicación con perspectiva de derechos humanos para que adquieran herramientas que les permitan acceder a lo mejor de los medios de la mejor manera. Ésta es hoy en México una necesidad impostergable.

Educación para los medios y estudios de recepción

Hace 25 años un grupo de académicos de la Universidad Iberoamericana3, inspirados por los estudios de recepción, trabajaron con el fin de crear programas de educación para los medios que permitieran a los niños y niñas ver televisión en forma crítica y selectiva. Años después la Universidad Pedagógica Nacional, el Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa y la Secretaría de Educación Pública, desarrollaron un conjunto de materiales didácticos que acercó a los maestros al mundo de los medios para usarlos como herramienta educativa. Sin embargo, no se dio el brinco para convertir a la comunicación en una materia del currículo.

También ciudadanos y miembros de organizaciones religiosas con lazos empresariales, preocupados por “los efectos negativos de algunos mensajes de los medios de comunicación en los niños”, formaron en 1997 “En Medios a favor de lo Mejor” buscando reducir “los contenidos de vulgaridad, indecencia, obscenidad y violencia de los programas”, y en 2007 firmaron el Acuerdo Nacional por la Calidad de la Comunicación, para establecer “un sistema de educación para los medios a nivel nacional”.

Proyecto de Educación para los Medios para niños de comunidades

La Coordinación de Enlace Comunitario de la UACM ha buscado dotar a las comunidades de herramientas para el ejercicio de sus derechos de comunicación. En alianza con Comunicación Comunitaria, desde 2004 desarrolla proyectos comunicativos con comunidades y en 2007 comenzó a trabajar Educación para los Medios con los niños, desarrollando talleres en San Lorenzo Tezonco y en La Merced, con pequeños del barrio y con niños migrantes mazatecos y otomíes.

Los talleres desarrollan la capacidad de análisis de los escolares frente a los medios y la promoción de sus derechos informativos. Con base en el juego y la reflexión colectiva en torno a diversos ejes temáticos –violencia, derechos de la comunicación, consumismo, entre otros–, los niños construyen conceptos y establecen una nueva relación con los medios en la que tienen un papel activo. Los talleres culminan con producciones de radio y video. El modelo apuesta por los niños como seres creativos, capaces de ser críticos, de saber que tienen derechos y que tendrán la voluntad de ejercerlos.

En este marco, dos de sus producciones, la serie de radio, “Historias de miedo de San Lorenzo Tezonco” y el video “La leyenda del pozo”, fueron premiados como Iniciativas Ciudadanas en la Feria de la Comunicación Alternativa 2008 y 2009; además, la metodología empleada obtuvo el premio UNICEF 2009 a proyectos de apoyo al ejercicio de los derechos de las y los niños en la categoría Mejores Prácticas.

El programa también es ámbito de servicio social y formación profesional de la UACM. Desde el principio el proyecto contó con la colaboración de estudiantes. Este año se desarrolló una propuesta, la Semana de Alfabetización Audiovisual en colaboración con la Delegación Tláhuac, que se aplicó simultáneamente en 12 espacios diferentes.

Participaron 15 estudiantes de las carreras de Arte y Patrimonio y de Comunicación y Cultura, quienes tuvieron una capacitación intensiva, aplicaron en el proyecto mucho de lo aprendido en su carrera y desarrollaron lazos con los niños, sus familias y las comunidades, tocando con las manos el México real por el que les corresponderá trabajar.

Para saber más:
“En medios a favor de lo mejor”, investigación de Lourdes Roca, Instituto Mora, en

http://www.afavordelomejor.org/descargas/inf_calidad08screen.pdf

http://www.cem.itesm.mx/dacs/publicaciones/ logos/anteriores/n49/lroca.html

Irma Ávila Pietrasanta es licenciada en Comunicación, documentalista y comunicadora social. Trabaja en la Coordinación de Enlace Comunitario de la UACM.

irma.avila.pietrasanta@gmail.com


1 “En medios a favor de lo mejor”, México, Instituto Mora.

2 Carmen García Bermejo, El Financiero, Sección Cultural, 3 de octubre de 2006.

3 Mercedes Charles, Jesús Martín Barbero, Guillermo Orozco, entre otros.

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