Política
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Escalada de violencia
Diego, el influyente
 
Periódico La Jornada
Lunes 17 de mayo de 2010, p. 3

El desaparecido Diego Fernández de Cevallos es, por sus relaciones con el poder y su posición económica, así como por su ascendiente sobre varios integrantes del gabinete presidencial, uno de los políticos más influyentes del país.

Pudo ser presidente de la República, pero no quiso, y resultado de una más de sus concertacesiones con Carlos Salinas de Gortari, dejó de hacer campaña mes y medio tras ganar el debate entre candidatos en mayo de 1994, dejando de lado los esfuerzos del PAN, en una decisión que fue calificada por Vicente Fox de traición al partido.

Tras la derrota, luego de una convención nacional, explicó así su abandono de la campaña: yo nunca quise ser candidato. A mí me eligió una convención de delegados y resulté taquillerito.

En la campaña de 1994, el Jefe Diego llegó incluso a afirmar que se había ausentado debido a una operación. Miren cómo me tasajearon, decía a los reporteros, a quienes también contaba que el mismo día en que ganó su primer caso como abogado, también sufrió un ataque que le impedía respirar. Ahí estaba, en la banqueta de Reforma, muriéndome y pensando en todo el dinero que traía en el saco, contaba.

El ex presidente Carlos Salinas reconoce en sus memorias que, por efecto del debate ganado por el ex candidato panista, si la elección se hubiera realizado en esos días, posiblemente el PRI hubiera salido derrotado. Salinas lo veía como el candidato más vigoroso.

La operación política de Salinas para asegurarse de que la elección de 1994 la ganara Ernesto Zedillo no lo distanció de Fernández de Cevallos, a quien incluso reconoce como uno de los panistas más destacados y combativos... uno de los dirigentes panistas más lúcidos y de convicciones más firmes.

Diego Fernández no sólo respaldó la privatización bancaria del salinismo, sino también la firma del TLC, y sus vínculos con el ex presidente también le ganaron el sobrenombre de La Ardilla, pues no salía de Los Pinos.

Él y Luis H. Alvarez fueron a la residencia oficial a proponer a Salinas la instauración de la credencial de elector con fotografía.

Las ramificaciones del poder del Jefe Diego le han permito colocar en el gabinete de Felipe Calderón no sólo al secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, sino también al procurador general de la República, Arturo Chávez.

Además del manejo de los casos de grandes empresas, ha trascendido su influencia en el nombramiento de jueces y magistrados en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y en el Consejo de la Judicatura Federal.