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Celebran jornada mundial de lucha contra la homofobia

En crecimiento, el movimiento en Cuba por la diversidad sexual

Más de una semana de debates, cine y oficios religiosos en La Habana

Corresponsal
Periódico La Jornada
Miércoles 19 de mayo de 2010, p. 31

La Habana, 18 de mayo. Cuba celebró por cuarta ocasión la jornada mundial de lucha contra la homofobia, reconociendo que ya es visible un movimiento por la diversidad sexual, pero todavía tiene una larga lista de pendientes, como un paquete de reformas legales y la hostilidad policial contra gays y travestis, entre otros.

Desde 2007, cuando apenas se reunió un centenar de interesados, la movilización ha crecido cada año y esta vez brincó a un programa de más de una semana de debates, cine, espectáculos y oficios religiosos en la capital y en provincia, en el que participaron decenas de artistas, instituciones culturales y confesionales y la Universidad de La Habana.

En una de las discusiones del encuentro, el crítico de arte Rufo Caballero aplaudió el crecimiento paulatino de un alegato contra la discriminación sexual, pero apuntó que aún es limitado.

Ya se pudo subir a las reinas al escenario, dijo en alusión a que las actuaciones de travestis han salido de los pequeños círculos de barrio, para llegar a locales comerciales. Ahora falta evitar que en la madrugada siguiente la policía detenga a esas reinas y las lleve al calabozo.

La jornada se realiza internacionalmente el 17 de mayo, porque ese día de 1990 la Organización Mundial de la Salud eliminó a la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales.

Mariela Castro Espín, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) e hija del presidente Raúl Castro y de la desaparecida líder femenil Vilma Espín, expuso que la campaña por la diversidad es un trabajo educativo, para ayudar a la gente a pensar en algo de lo que no se había ocupado antes, y descartó entrar en confrontación con quienes han tenido reacciones adversas, como algunas iglesias.

En otro debate, Alberto Roque, del Cenesex, también hizo un balance de logros y pendientes: en 2008, el Ministerio de Salud Pública (Minsap) autorizó las cirugías de cambio de sexo, pero el Parlamento todavía no aprueba el proyecto de reforma al Código de Familia, que entre otras novedades incluye la de reconocer legalmente a las uniones homosexuales y aún hay resistencia para aplicar en las escuelas el programa de educación sexual.

Roque dijo que en Cuba hay quienes piensan que la diversidad sexual es un resabio burgués, contrario a la moral socialista, y pidió que el Partido Comunista haga explícita la prohibición a sus afiliados de discriminar por la opción sexual o de género.

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Ricardo Olbera, coordinador del Proyecto HSH en el municipio de La Habana ViejaFoto Gerardo Arreola

La abogada Zuleydis Kindelán dirige en el Cenesex un servicio de asistencia legal. En una conferencia explicó que la mayoría de las quejas que recibe son por abusos policiales y en menor medida por atropellos judiciales.

Sin embargo, esas acciones no se basan en la aplicación de la ley –la última penalización de la homosexualidad fue eliminada en Cuba en la década pasada–, sino en mitos o prejuicios de policías o autoridades. Las personas no persiguen delitos o conductas, agregó la abogada. Persiguen a sus propios fantasmas.

En el Centro Nacional de Prevención de las Infecciones de Transmisión Sexual-VIH/Sida, dependiente del Minsap, funciona un programa enfocado sólo a hombres que tienen sexo con hombres (HSH).

El coordinador nacional del Proyecto HSH, Andrei Hernández, dijo a La Jornada que ese plan está en contacto con unas 11 mil personas, a quienes llega un mensaje preventivo y se ha convertido en un foro deliberante, que entre otras acciones mantiene desde hace 10 años un videodebate en la capital, que ya se ha extendido a la mayor parte de los municipios del país.

Cerca de 80 por ciento de los cubanos que viven con VIH son hombres que tienen relaciones sexuales con hombres.

En el municipio de La Habana Vieja (centro histórico), el proyecto trabaja activamente frente al Capitolio, zona de nutrida concurrencia gay, que a menudo se queja de la hostilidad policiaca, así como en la cercana calle Monte, donde hay prostitución masculina y femenina.

El coordinador del proyecto en la zona, Ricardo Olbera, dijo que la difusión del sexo seguro ahí es una tarea de alta prioridad, pues el municipio es el segundo, después de Centro Habana, de mayor incidencia de VIH en la capital.

Olbera es, además, uno de los redactores del boletín LetraG, que difunde información sobre la comunidad gay y la diversidad sexual y dirige un cine club en la sala Payret, frente al Capitolio.

La nueva generación está asimilando el mensaje de la prevención, señaló el activista. Pero hay una generación, quizás de entre 35 y 45 años, que no se siente identificada. Todavía hay que hacer un trabajo fuerte.