Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 6 de junio de 2010 Num: 796

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

Fernando Arrabal y lo exultante
JOSÉ LUIS MERINO

Dos poemas
YORGUÍS KÓSTSIRAS

El puente del arco iris
LEANDRO ARELLANO

La victoria del juez Garzón
RODOLFO ALONSO

Miguel Delibes contra los malos amores
YOLANDA RINALDI

La edición independiente
RICARDO VENEGAS entrevista con UBERTO STABILE

251 años de Tristram Shandy
ENRIQUE HÉCTOR GONZÁLEZ

Kandinsky y su legado artístico
HÉCTOR CEBALLOS GARIBAY

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Columnas:
Prosa-ismos
ORLANDO ORTIZ

Paso a Retirarme
ANA GARCÍA BERGUA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

La Jornada Virtual
NAIEF YEHYA

A Lápiz
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Artes Visuales
GERMAINE GÓMEZ HARO

Cabezalcubo
JORGE MOCH


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Orlando Ortiz

Treinta y nueve años ha

Acababa de asumir la presidencia Luis Echeverría y enarbolaba un discurso que para algunos mostraba su disposición al diálogo democrático; era revolucionario, tercermundista, partidario de un nuevo orden mundial, antiimperialista, y, en fin, algo “muy diferente” a la posición de sus antecesores. Para otros era simplemente un populista. Su discurso era tan convincente que la intelectualidad del país lo apoyaba y argüía que era “Echeverría o el fascismo”, como una advertencia para quienes manifestaban alguna inconformidad.

Aquel día, una manifestación que iría del Casco de Santo Tomás al Monumento a la Revolución fue reprimida con violencia inaudita, por un grupo paramilitar que se identificó como los Halcones. Con esto se pretendió simular que el gobierno era ajeno a ese enfrentamiento. Sin embargo, los muertos y heridos, así como el encono en la embestida de los Halcones, encendieron los ánimos de la sociedad y de los periodistas, pues algunos de ellos también fueron víctimas de los golpeadores.

La explicación inicial de las autoridades del Distrito Federal a todos les pareció ridícula e inaceptable: choque de estudiantes de ideología antagónica; ¿y los Halcones? No existía ese grupo paramilitar. Siguió negándose su existencia a pesar de que periodistas y estudiantes obtuvieron información de quiénes eran, quién los comandaba, su origen, etcétera. El presidente Echeverría prometió a los periodistas y corresponsales de prensa que se haría justicia. No pasó una semana sin que Alfonso Martínez Domínguez, jefe del Departamento del DF, y el coronel Rogelio Flores Curiel, jefe de la policía, “renunciaran” para que se pudiera investigar a fondo lo ocurrido y encontrar a los responsables. Después se dio la renuncia del procurador, Julio Sánchez Vargas.

Las autoridades siguieron “investigando a fondo” los hechos, negando la existencia de los Halcones, aunque, de vez en vez, aprehendían a un delincuente común y sin venir al caso declaraba haber sido halcón. Otra consecuencia, soslayada, fue el surgimiento de grupos guerrilleros y la intensificación de la llamada guerra sucia. Al parecer los culpables del Jueves de Hábeas, o 10 de junio, ya habían sido castigados, según el presidente Echeverría y los mandatarios que le siguieron. Aunque hubo algo que sacudió el avispero: en la revista Proceso del 11 de junio de 1979, ocho años después de la cruenta y violenta represión, el ingeniero Heberto Castillo publicó un texto con apariencia de entrevista (es mucho más que eso) en el que Alfonso Martínez Domínguez declaraba que “la matanza fue preparada por Luis Echeverría”. Trenzada con la entrevista se narran las circunstancias en las que se dio y los recuerdos del ingeniero a propósito de su experiencia en ese día 10 y los siguientes, pues él no había estado en la manifestación.

El relato de Martínez Domínguez da detalles de los hechos verdaderos, de manera que el autor intelectual fue, sin lugar a dudas, Echeverría, y los renunciados sólo chivos expiatorios. ¿Por qué habló AMD ocho años después y no antes? La respuesta la sugiere el ingeniero Castillo: AM, era candidato por el PRI a la gubernatura de Nuevo León, y de esa manera lo exculpaban, lo mostraban a los neolonenses como una persona íntegra, disciplinada, y capaz del sacrificio.

En ese mismo texto, decía, el ingeniero cuenta cómo, al día siguiente del Jueves de Corpus, el entonces secretario de gobernación, Mario Moya Palencia, lo llamó a su despacho y después de un discurso mareador en cuanto a las buenas intenciones del señor presidente, las amenazas a la apertura democrática, etcétera, le advirtió: “tengo instrucciones del Presidente de decirle que no habrá más información sobre esto.(...) Es todo lo que vamos a informar. Terminó ese sexenio, y el siguiente, y pasaron varias décadas sin que la justicia llegara.

Con el arribo de Fox a la Presidencia, los archivos secretos del 10 de junio pasaron al Archivo Nacional y dejaron de ser información clasificada. De esa manera se pudo constatar que, en efecto, Echeverría era culpable de lo ocurrido, y con él algunos oficiales y políticos cercanos, pero... la justicia siguió sin llegar. Tampoco llegó cuando se formó una comisión especial. Y tampoco cuando llegó Felipe Calderón Hinojosa a la Presidencia. Con él, ante el reclamo de Eduardo Valle, que colaboró con la Comisión Especial en la elaboración del informe sobre los hechos, con la condición de que fuera publicado, se subió a la red una versión light de los crímenes de Estado cometidos a partir del 2 de octubre. Y la justicia nunca llegó. El delito había prescrito, según los jueces.