Cultura
Ver día anteriorJueves 8 de julio de 2010Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio

Lunas es el título de su novela más reciente, coeditada por Era y la UNAM

La terquedad une mis quehaceres periodístico y literario: Jacobs

Tengo en proceso de escritura tres libros, adelanta la colaboradora de La Jornada

El deseo de escribir, sobre todo ahora, lo sustituyo con la lectura, expresa la narradora

Foto
Bárbara Jacobs, ayer, durante la entrevista con La JornadaFoto Carlos Cisneros
 
Periódico La Jornada
Jueves 8 de julio de 2010, p. 6

Cada vez me doy cuenta, con más certeza, que sin la literatura yo sencillamente no viviría. Para mí es todo y cada vez más, dice sin titubear la escritora Bárbara Jacobs, quien acaba de publicar su nueva novela, Lunas, en Ediciones Era.

“¿Si no es para recoger las cosas que veo, que vivo, que oigo, que aprendo a través de la literatura, para qué viviría? También he aprendido mucho de mi trabajo en La Jornada y es invaluable. He tenido muchas universidades, y ésa es una: tener que entregar en una fecha, con una extensión y sobre todo con una expresión escrita que pueda ser leída por un público tan amplio como el que tiene”, asevera Jacobs, colaboradora de esta casa editorial desde hace 17 años, durante una entrevista en un café coyoacanense.

Mientras responde, su bebida se enfría y sus ojos cambian de color del verde al gris pasando por diferentes matices de azul.

“Lo que une mi trabajo periodístico con la literatura –continúa– es mi terquedad. La verdad es que los hallazgos de uno los aplico a otro; el aprendizaje va de uno al otro, y trato de evitar que los errores que cometo en uno no se repitan en el otro, es decir, se complementan.

“Para mí es lo mismo, aplico la misma entrega, la misma responsabilidad: si me ves antes de escribir un artículo dirías esta pobre está loca, sobre todo si escuchas que otros los escriben en un ratito. Yo no, y llevo casi 17 años.

Siempre escribo, lo que sea, una novela o un artículo, como si fuera la primera vez, con esa desazón de no la vaya yo a regar, pero también como si fuera la última, o sea, dar todo lo que tienes, porque si no, qué tal si es la última y te quedas con tu guardadito. Mejor todo de una vez.

Fantasía por releer o leer

Bárbara Jacobs (DF, 1947) ha dedicado buena parte de su vida a la literatura, en géneros como el cuento, la novela, la poesía y el ensayo, además de sus artículos en La Jornada. Comenzó a publicar desde los 23 años y combinó este oficio con su carrera de sicología en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Algunas veces ha pensado en renunciar a escribir, reconoce, “pero hasta ahorita no he podido. No sé si es una trampa que me pongo, por ejemplo, ahorita mismo tengo en proceso por lo menos tres libros: uno es una especie de historia de la literatura del siglo XX a través de los géneros, otro es una novela que contiene otra novela y en el tercero trato de hacer retratos de compañeros, de gente que se ha formado al mismo tiempo que yo aquí en México. Los tres están bastante avanzados. Siempre digo: ‘bueno nomás que los termine, entonces ya’.

“Mi sueño más reciente es que me voy a llevar a Vicente (Rojo) –aunque no está muy convencido– a un viaje larguísimo en crucero. Voy a llevar muchos libros para leer y yo digo que allá no voy a escribir, pero por si se me antoja llevaré una libretita. El deseo por escribir lo sustituyo, sobre todo ahora, con la lectura. Tengo muchos deseos de releer o leer muchas cosas. Sí, he tenido esa fantasía.”

Y mientras eso ocurre, pone en manos de sus lectores su nueva novela con Pablo Lunas y Aurora Ossip como protagonistas. Pablo es un profesor de preparatoria incomprendido por sus alumnos y que sin embargo logra sembrar en dos de ellas la inquietud suficiente para escribir su biografía. Pablo como el autor de su propio fracaso, Aurora como la mujer que vivió bajo su sombra.

Este libro, coeditado por la UNAM y Era, arrancó en 2001 y durante su escritura llegó un momento de transición de mi vida personal y me sirvió como la continuidad, como el puente, lo que me pudo llevar al otro lado, o sea que para mí es muy importante.

Pablo Lunas nació cuando Augusto Monterroso, su esposo durante más de tres décadas, estaba vivo, “te lo digo con mucha claridad, mucha veracidad y mucha emoción. Como fui escribiendo por partes, Tito alcanzó a ver algunos de los capítulos y alcanzó a decirme que estaba muy bien el personaje. Me decía ‘no lo sueltes, agárrate de él el mayor tiempo posible’. Yo decía ‘me voy a agarrar de él, pero cuando lo tenga que soltar, lo soltaré’.

Otro aspecto quizá más profundo es obviamente todo lo que pude aprender en todos esos años con Tito Monterroso. Murió en 2003, cuando yo tenía creo que 55 años. Fui su esposa y discípula (sigo siendo su discípula) durante 32 y pico. Todo lo que pude aprender a través de él, como de las lecturas, de nuestra vida, de lo que ya traía yo de antes, todo está aquí: está el escritor, el maestro, el compañero.

Y así como en Lunas se intuyen enseñanzas y aprendizajes, Bárbara no tiene reparo en decir que también está parte de su biografía. No sé si es una deformación mía o de todos los escritores, pero muchos no lo admiten. Yo sí: si escribo hasta de una silla me estoy poniendo en ella. No creo que pueda uno realmente desprenderse de uno mismo a ese grado. Si escribo acerca de algo que no me sucedió, sí me pudo haber sucedido.

–En Lunas expulsan a Aurora del colegio, esa es una anécdota que contó en un artículo.

–Es cierto. Está el dicho bastante común de necesitas conocerte a ti mismo si quieres conocer a los demás; si uno no reconoce en sí mismo las posibilidades de lo bueno y de lo malo, como que te atreves más. Aurora está basado en un personaje real y es la primera vez que escribo tan frontalmente sobre una mujer.

Ahora, con Lunas publicada, Bárbara Jacobs enfrenta retos como mujer, escritora y periodista, y también miedos. Mi perspectiva como escritora me atrae mucho, como periodista es continuar por ese camino, y como mujer es mantener mi relación de pareja con quien estimula tanto que yo siga escribiendo. Eso es rico: no importa que no cosa ese botón. Eso es muy bonito, y bueno, no fui mamá; mi carrera de maestra fue muy trunca y tampoco la voy a retomar a estas alturas, entonces esos retos no nada más se entrelazan y complementan, sino que son como el apoyo, la muleta.