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Posibles crímenes de guerra de la coalición en Afganistán, según documentos secretos

Karzai denuncia la muerte de 52 civiles en ataque de la OTAN y exige una investigación

India solicita a EU supervisar los recursos que envía a Pakistán para el combate al terrorismo

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El fundador del sitio de Internet Wikileaks, Julián Assange, defendió ayer en Londres la divulgación de documentos de inteligencia militar que dan cuenta de la muerte de civiles afganos en ataques de la OTANFoto Reuters
Afp, Dpa y Reuters
 
Periódico La Jornada
Martes 27 de julio de 2010, p. 23

Kabul, 26 de julio. El presidente de Afganistán, Hamid Karzai, denunció la muerte de 52 civiles, incluidos niños y mujeres, en un ataque con cohete disparado por fuerzas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), en el sur del país, en coincidencia con la divulgación de documentos en el sitio de Internet Wikileaks, que hacen mención a fallecimientos de inocentes en ataques de las fuerzas extranjeras.

El cohete, precisó Karzai, impactó el viernes pasado en una vivienda de la localidad de Sangin, en la provincia de Helmand, en la que la gente intentaba refugiarse al huir de los enfrentamientos entre las tropas extranjeras y los insurgentes talibanes.

Karzai condenó el ataque e instó a la OTAN a aplicar toda medida posible para evitar herir o matar a más civiles durante las operaciones militares, así como a iniciar una investigación para deslindar responsabilidades.

Pero Greg Smith, jefe de comunicación de la Fuerza Internacional de Asistencia y Seguridad en Afganistán, negó la versión del presidente y aseguró que la investigación de los militares extranjeros y el gobierno afgano sobre muertes civiles en el pueblo de Regey no reveló, por ahora, pruebas de fallecidos o heridos. A estas alturas cualquier especulación sobre presuntas muertes de civiles carece totalmente de fundamento, dijo.

Por otra parte, la presidencia afgana indicó que el contenido de los 92 mil documentos militares secretos sobre la guerra de Afganistán de entre 2004 y 2009 divulgados la víspera por Wikileaks, en particular lo relativo a los muertos civiles causados por la OTAN y los vínculos entre los servicios secretos paquistaníes y los insurgentes afganos, era previsible.

Según The Guardian, junto con The New York Times y la revista alemana Der Spiegel, por lo menos 195 muertos civiles están registrados en esos reportes, un total que los rotativos califican de subestimado porque numerosos casos controvertidos están omitidos en los informes diarios de las tropas sobre el terreno.

La Casa Blanca condenó la filtración de estos documentos, que hacen mención de las muertes de civiles provocadas por fuerzas extranjeras mientras perseguían militantes, y de los esfuerzos para encubrirlas en algunas ocasiones. Asimismo, detallan acusaciones respecto de que las fuerzas estadunidenses buscaron encubrir muertes civiles en el conflicto, al señalar que podrían amenazar la seguridad nacional.

Washington lanzó una investigación para evaluar sus efectos de la filtración de los textos, pero el Pentágono señaló que su revisión tomará días o semanas y evaluar el daño potencial para los miembros en servicio y los socios de la coalición, y en todo caso el daño a la seguridad nacional.

En Londres, el fundador de Wikileaks, Julián Assange, defendió la publicación de los documentos, los cuales revelan, dijo, que la coalición internacional puede haber cometido crímenes de guerra en Afganistán.

En rueda de prensa, Assange agregó que el elevado número de víctimas no está correctamente documentado en las actas sobre Afganistán. Aseguró que miembros del ejército estadunidense han minimizado las cifras o las han computado como víctimas en el bando de los rebeldes.

Asimismo, rechazó las críticas de Washington, de que la publicación de los textos pone en peligro la vida de los soldados estacionados en Afganistán. Todos el material tiene más de siete meses por lo que no tiene consecuencias para operaciones militares actuales, recalcó.

Los documentos de inteligencia militar de Estados Unidos también hacen mención a Pakistán, país que, aseguran, colabora con los talibanes afganos mientras acepta la ayuda estadunidense para la lucha contra los insurgentes.

Pero Pakistán, un país clave en la estrategia de Washington en Afganistán y en la lucha a talibanes y miembros de Al Qaeda, rechazó los reportes por insustanciales.

Los textos precisan que representantes del servicio de Inteligencia Pakistaní (ISI, por sus siglas en inglés), se reunieron con los talibanes en sesiones secretas de estrategia, con el propósito de organizar las redes militantes que combatían contra los soldados estadunidenses.

También vinculan al ISI con la tentativa de asesinato del presidente de Afganistán, Hamid Karzai en 2008, ataques contra aviones de la OTAN, o los atetados contra la embajada india en Kabul hace dos años. Agregó que la ISI ofreció entre 15 mil y 30 mil dólares para asesinar a empleados procedentes de India.

Uno de los nombres que más aparecen en los documentos es el de Hamid Gul, director del ISI de 1987 a 1989, a quien se le acusa de introducir minas en Afganistán, que servirían luego para matar a solados de la OTAN y de planear secuestros de funcionarios de Naciones Unidas.

En Nueva Delhi, el ministro de Defensa de India, Ak Antony, denunció este día que los millones de dólares que Estados Unidos envía a Pakistán como apoyo militar para combatir el terrorismo es desproporcionado a sus necesidades y podrían ser utilizado en contra de su país.

Destacó las preocupaciones de Nueva Delhi por el uso indebido de las ayudas para reforzar su capacidad militar contra India y solicitó a Washington que establezca un mecanismo para supervisar los suministros a Pakistán, que se estima ascienden a unos 300 millones de dólares anuales.

India y Pakistán, ambas con armamento nuclear, han mantenido relaciones hostiles y han protagonizado tres guerras desde la independencia de Reino Unido, a mediados del siglo XX.