Opinión
Ver día anteriorMartes 27 de julio de 2010Ver día siguienteEdiciones anteriores
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México SA

Buen margen de maniobra para que la banca invente otras comisiones

El BdeM se lava las manos

Carlos Fernández-Vega
A

legraos, sempiternos clientes desplumados de la banca que opera en el país, porque el Banco de México (BdeM) ha tenido a bien expedir diversas disposiciones de carácter general que establecen prohibiciones y límites al cobro de comisiones, o lo que es lo mismo remendar un agujero de los bolsillos de los usuarios de las instituciones financieras para que éstas, a su vez y por la libre, abran 10 boquetes más, en el juego del gato y el ratón en el que, obvio es, el roedor es otro que la institución que hoy dice gobernar el doctor catarrito.

Es práctica conocida y padecida que a cada prohibición del BdeM la creativa banca que opera en el país responde con la invención y aplicación de nuevos cobros (normalmente superiores en número y cantidad monetaria) a los usuarios de estas instituciones financieras, en especial a los tarjetahabientes, que en el exceso incluyen cargos por no utilizar el plástico, es decir, por no consumir. A cada impedimento gubernamental, la réplica suele ser un rosario de comisiones adicionales aplicadas por esas sufridas fábricas de voluminosas utilidades a costillas del dinero de terceros, sin que nadie les ponga freno.

En el susodicho juego del minino y el roedor, el Banco de México anunció, a un año de expedir las primeras disposiciones para limitar el cobro de comisiones que se alejan de las sanas prácticas financieras, un nuevo listado de prohibiciones en ese mismo tenor, con la agravante de que, en una suerte de champurrado legal, entrarían en vigor entre octubre de 2010 y enero de 2011, es decir, su aplicación no es inmediata, lo que concede suficiente margen de maniobra para que antes de las fechas citadas los creativos muchachos de la banca inventen y carguen otras comisiones que sustituyan con creces a las prohibidas para ese entonces.

Eso sí, de entrada el BdeM se lava las manos en eso de las prohibiciones: yo no fui, fueron los diputados, toda vez que durante los últimos años el Congreso de la Unión ha aprobado diversas iniciativas de reforma a leyes financieras para incrementar la transparencia y promover la competencia, así como para fomentar la inclusión de la población de menores recursos al sistema financiero y proteger a los usuarios de los servicios financieros. La aclaración es más que necesaria, porque no vaya a ser la de malas que los barones del dinero vean con recelo a los integrantes de la feliz familia financiera del sector público.

Entonces, en las fechas mencionadas tales prohibiciones aplicarán para las siguientes comisiones: por retiro de efectivo, consulta de saldo, depósito en cuenta, pago de créditos en ventanilla y cajeros automáticos operados por las propias instituciones de crédito que lleven la relación con el cuentahabiente; de igual forma, aquellas por pago extemporáneo de créditos cuando en el mismo periodo se cobren intereses moratorios: por no utilizar durante un año calendario la tarjeta de crédito si durante el mismo periodo se cobra una comisión por anualidad o algún otro concepto equivalente; también las que ahora se cargan a la clientela que liquide créditos hipotecarios por las gestiones que las entidades financieras realicen para proceder a cancelar hipotecas en el Registro Público de la Propiedad, y se podrá cobrar solamente una por operaciones de transferencia de fondos y domiciliación, y ésta la aplicará la institución donde se origine la operación; y se limitan aquellas por intento de sobregiro, emitir un cheque sin fondos, no pagar un crédito a tiempo y no mantener el saldo mínimo requerido en la cuenta de depósito.

A esas prohibiciones la banca responderá con nuevas comisiones que, al paso que va, bien podrían ser por respirar dentro de las sucursales, dirigir la palabra a quien despache en ventanilla, introducir la tarjeta de crédito o débito en el cajero automático y los que se les ocurra, mientras el Banco de México, por disposición del Legislativo, tarda un año, o más, en aprobar nuevas prohibiciones en esta cadena de asalto a los usuarios de las instituciones financieras. No es casual que las utilidades netas de la banca que opera en el país (con niveles de otorgamiento de crédito similares, o incluso inferiores, a la de dos décadas atrás) reporten un espectacular crecimiento cercano a 600 por ciento en los últimos 10 años, hasta acumular casi 400 mil millones en el periodo, de acuerdo con los informes de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.

Va un ejemplo para el regocijo de los desplumados usuarios de las instituciones financieras: sólo en la primera mitad del calderonato la banca moderna (Salinas dixit) que opera en el país registró utilidades netas superiores a 185 mil millones de pesos (incluido el año de la crisis), cantidad 3.5 veces superior a los poco más de 53 mil millones que obtuvo en el primer trienio foxista. ¿Cómo? Fácil: con el implacable cobro de un sinnúmero de comisiones, elevadísimas tasas de interés para los creditohabientes y rendimientos negativos (por debajo de la inflación) para los ahorradores, aderezado todo ello con un gobierno dócil hasta la ignominia que ha hecho de México el paraíso de los barones del dinero.

Qué bueno, pues, que se intente acotar el cobro de comisiones, aunque tal acción provoque que tras la prohibición se cobren muchas más. Pero más allá de este asalto en específico, la atracadora banca maneja otro filón: las tasas de interés a los tarjetahabientes. Mientras el BdeM atiende las indicaciones del Legislativo en el primero de los renglones mencionados, las tasas de interés de las tarjetas de crédito están entre 11 y 30 veces por arriba de la inflación oficial registrada y reportada por el propio Banco de México. De hecho, en el transcurso del presente año las han duplicado modestamente. Y en sentido contrario, las llamadas cuentas maestras, que antes generaban intereses en favor de los ahorradores, ahora no generan ni un centavo y en general el ahorro, en sus diferentes modalidades, paga –en el mejor de los casos– intereses muy por debajo de la inflación. Pero esa parte del asalto aún no es considerada.

Las rebanadas del pastel

Carlos Navarrete, integrante de la empresa Chuchos SA, regresó con ánimo chistoretero de su más reciente periplo europeo, y para regocijo del respetable soltó el primero de la temporada: Andrés Manuel tendrá que someterse a las reglas que el PRD establezca para designar a su candidato presidencial. Ja, ja, ja.