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Estuvo en una cárcel de Cuba y lo trasladaron a las Islas Marías

Piden liberar a pescador mexicano preso por tráfico de indocumentados
David Carrizales
Corresponsal
Periódico La Jornada
Miércoles 4 de agosto de 2010, p. 30

Monterrey, NL, 3 de agosto. El pescador Juan Ramón Barco Rivero estuvo preso cinco años en Cuba, acusado de traficar personas junto con dos compañeros. En la cárcel estudió la licenciatura en economía y su madre podía visitarlo y permanecer en su celda hasta ocho días. Pero la situación cambió drásticamente en mayo pasado, cuando fue trasladado a México para terminar su condena.

Lo llevaron al penal de Villaldama, Veracruz, donde, asegura, tuvo que beber agua del sanitario para sobrevivir, y el 25 de julio fue llevado a las Islas Marías, denunció su madre, Lucía Rivero viuda de Barco.

La mujer dijo que pidió al presidente Felipe Calderón Hinojosa la libertad de su hijo y de los otros dos pescadores, detenidos el 31 de mayo de 2005 por guardacostas cubanos, acusados de invadir territorio isleño y dedicarse al tráfico de personas, no obstante que su pequeña embarcación se había desbielado y quedó a la deriva durante la tormenta tropical Arlene. Fueron remolcados a Cuba y quedaron encarcelados.

Para comprobar que eran pescadores y no traficantes de personas, Juan Ramón, Luis Nicolás Chan Campos y Johnny Enrique Fuentes Coyoc mostraron recibos de compra de sal, hielo y carnadas, así como el permiso otorgado por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), explicó Lucía Rivero, originaria de Yucatán, entrevistada en San Nicolás de los Garza, Nuevo León.

¿Cómo iban a ser traficantes, si quedaron a deber 2 mil pesos de lo que compraron para ir de pesca? Les dijeron que sacaron a 47 cubanos, cuando sólo cabían los tres en el barquito, que ni era de ellos.

Sin pruebas, en 2005 fueron condenados a 10 años de prisión por violar aguas territoriales de Cuba. Pero en mayo de este año, en cumplimiento del Tratado Bilateral de Ejecución de Sentencias Penales, los trasladaron a México para concluir su castigo

Lucía Rivera narró que si bien el presidio en Cuba fue difícil, a su hijo le permitieron estudiar y obtuvo la licenciatura en economía. Ella lo visitó en cinco ocasiones, y en cada una podía estar en la celda de nueve a 17 horas y quedarse a dormir.

La primera vez que lo visitó en México, en junio pasado, sólo le permitieron verlo a través de una reja y le rompieron unas cartas que intentó entregarle.

Desde que los subieron al avión los de la PGR los trataron como animales. Los traían encadenados, y aunque mi hijo no me quiso decir que lo golpearon, traía una herida en la cabeza. Los otros dos pescadores sí andaban muy golpeados. Les decían que algo habían hecho para que los hubieran encerrado en Cuba.

Solicitan ayuda a Calderón

Cuando Lucía, de 70 años de edad, gestionaba con autoridades carcelarias de Nuevo León y Veracruz una permuta para que su hijo fuera trasladado al penal de Cadereyta, se enteró de que a Juan Ramón Barco había sido llevado contra su voluntad a las Islas Marías.

Ahí deberá cumplir lo que le resta de condena, y le piden 300 pesos semanales para su alimentación. Desde 2008 tiene derecho a la libertad anticipada, aseguró la mujer, quien mostró copia de la carta que envió al Presidente para que ayude a liberar a su hijo.

Rivera trabajó 27 años de jefa de cocina en un restaurante del centro de Monterrey, Nuevo León, y recibe una pensión de apenas mil 200 pesos mensuales, insuficientes para pagar el traslado a las Islas Marías, lo que implica hacer un trasbordo a Jalisco y otro a Nayarit. No sé cómo le voy a hacer. Creo que era más fácil ir hasta Cuba, lamenta.