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Cambio en la estrategia de seguridad
Calderón se dice dispuesto a corregir su lucha antinarco

Las autoridades ganan casi todos los choques, dice

Pide a partidos un acuerdo para elaborar planes

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Felipe Calderón reiteró su negativa a legalizar las drogas aunque dijo estar abierto a debatir el temaFoto Francisco Olvera
Fabiola Martínez y Alma Muñoz
 
Periódico La Jornada
Miércoles 11 de agosto de 2010, p. 2

El presidente Felipe Calderón se mostró dispuesto a corregir la estrategia de seguridad pública si así lo definiera un acuerdo con las fuerzas políticas.

Sin embargo, pidió a los partidos asumir compromisos porque el país no podrá revertir la escalada de violencia si persisten la descoordinación y las acusaciones mutuas por razones electorales.

Yo estoy de acuerdo en que se cuestione la estrategia y, entonces, estoy dispuesto a analizar y recibir propuestas para cambiar o mejorarla, dijo.

Durante la quinta sesión del diálogo por la seguridad, solicitó a los dirigentes de partidos políticos ideas claras y propuestas precisas para modificar la ruta que ha seguido su gobierno, bajo el reconocimiento de que ésta ha sido cuestionada. Es momento oportuno, dijo, de señalar sincera y abiertamente si ha sido un error combatir la criminalidad.

Puntualizó que el país enfrenta un cambio de modelo criminal que quizá ya no cabe y no resisten los viejos esquemas institucionales. En ese sentido opinó que no llegarán a ningún lado si la Federación usa toda su energía para culpar a los estados y viceversa.

Si alguien considera que el error del gobierno ha sido combatir la criminalidad, también es el momento oportuno para que lo diga abierta y sinceramente, y comparta con la sociedad las razones por las cuales considera que esta premisa fundacional del estado de derecho ha dejado de tener vigencia, dijo.

Ante los dirigentes partidistas (sólo el Partido del Trabajo rechazó la invitación de Los Pinos) reconoció que frente al narcotráfico el talón de Aquiles de México es la debilidad institucional, pero aseveró que la solución a este problema no es un asunto sólo del Presidente de la República o del cálculo de vencedores y vencidos, sino un verdadero desafío nacional que obliga a trascender las diferencias políticas.

Al hacer un balance de su gobierno ante la problemática del narcotráfico, aseveró que el aumento de la violencia no es el indicador más adecuado para valorar si la estrategia avanza o retrocede o de que la guerra o la batalla se gana o se pierde, porque estos hechos y el grado de crueldad en los homicidios lo que refleja es el nivel de la disputa de los cárteles de la droga.

Dijo que pese a los actos “cobardes, ejecuciones o emboscadas” a autoridades del Ejército y de la Policía Federal, la verdad es que la gran mayoría de los enfrentamientos entre las fuerzas federales y los criminales han sido ganadas por las fuerzas federales, quizá en proporción de 8 a 1 o más.

Indefectiblemente, la victoria, digamos de este enfrentamiento corresponde al gobierno. De tal manera que no es dable hablar de que esta guerra o esa batalla se va perdiendo, comentó. De igual forma, señaló que la situación de nuestro país no es equiparable con la de Colombia, donde hay 38 homicidios por cada 100 mil habitantes y en México ese indicador se ubica en 13.

El presidente Calderón pidió a sus interlocutores propuestas concretas, principalmente en estrategias operativas. En este punto informó que dio instrucciones al secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, para que diseñe una nueva política contra el lavado de dinero. Reiteró la tesis de unificar las policías estatales y, en el ámbito social, trabajar para eliminar la correlación entre dificultades económicas y criminalidad.

En respuesta al señalamiento de la dirigente del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Beatriz Paredes, acerca de la función legal de las fuerzas armadas, el mandatario aseveró que la población apoya la presencia de los militares en los operativos conjuntos. Acerca de la legalización de las drogas, reiteró que no está de acuerdo con esa posibilidad, aunque acepta que es necesario el debate.

En su opinión, si bien existe la previsión de que la legalización podría presionar a la baja el precio de los estupefacientes, también es cierto que ello repercutiría en un mayor consumo entre los jóvenes, la población más vulnerable y, entonces, sostuvo, México pagaría todos los inconvenientes.

Ante la multiplicación de hechos violentos relacionados con la delincuencia organizada, el Presidente convocó a una ronda de encuentros con diversos sectores de la vida política y social; primero se reunió con organizaciones civiles y empresarios, luego con académicos, asociaciones religiosas y directivos de medios de comunicación y ayer con dirigentes de partidos políticos, ante quienes insistió que la alternativa ante el desafío delincuencial es el compromiso común.

Les explicó la forma en que el narcotráfico pasó de ser un negocio de bajo perfil en los años 90 del siglo pasado (con ingreso per cápita promedio de 3 mil dólares al año) a más de 10 mil dólares en 2008; les habló de cómo se convirtió en una actividad que avanzó en el control de los pueblos y ciudades, con el correspondiente debilitamiento de la autoridad y el crecimiento de la extorsión, los secuestros y los homicidios.

Acompañado de integrantes del gabinete de seguridad, Calderón insistió en que la política de Estado debe desprenderse de un acuerdo de las fuerzas políticas, de los tres poderes de la Unión y los tres órdenes de gobierno, no para respaldar al Presidente ni a su partido, sino para promover un México de leyes.

Por la noche, Calderón difundió en Twitter: en suma, la estrategia (contra el crimen organizado) avanza. Incluso en la contención territorial de los más violentos a través de las fuerzas armadas. Del universo de fallecimientos distintos a enfrentamientos, de los casos donde se conoce la causa, 90 por ciento son personas vinculadas al crimen.