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Plenos derechos a matrimonios gays

Quien resista el proceso se merece tener un niño

Larga y tortuosa carrera en el DIF para lograr adoptar, señalan testigos
Mariana Norandi
 
Periódico La Jornada
Miércoles 18 de agosto de 2010, p. 3

Parejas heterosexuales y personas solteras que han llevado a cabo procesos para adoptar menores en el DIF señalaron que quien logre acabar la larga carrera de resistencia sicológica y emocional que impone esta institución para adoptar, independientemente de su orientación sexual, se merece un niño.

De 44 y 49 años, respectivamente, Alicia y Marcelo son un matrimonio que después de dos años y medio de trámites, entrevistas, escuela de padres adoptivos y visitas domiciliarias, el DIF le concedió la adopción de un niño de tres años. Pero según cuentan, el proceso fue “muy largo, complicado y traumático.

Te hacen muchísimas entrevistas, exámenes hasta de siete horas que a veces no acabas y tienes que volver al otro día. Cumples con todos los requisitos que te piden, pero luego aparecen otros que no estaban prestablecidos, como las escrituras de tu casa o la cuenta bancaria. ¿Acaso si no tengo una propiedad no puedo adoptar un hijo? ¿Cuánto hace falta tener en el banco para ser mamá?, pregunta Alicia.

Explica que los cursos para padres adoptivos, a los que por requisito del DIF deben acudir los aspirantes, tienen una duración de seis a ocho meses, y ni sirven, porque son obligatorios pero muy poco prácticos.

Según expuso, al curso hay que acudir una vez por semana, y en él se explican conceptos como familia, adopción o duelo de no tener hijos.

Muchos trabajamos, y tanto mi marido como yo teníamos que dejar la oficina para ir al curso. No hay opción de horarios: el DIF fija la hora y la fecha e, independientemente de tu horario laboral, tienes que ir.

En este punto coincide Laura, mujer soltera de 41 años que desistió del proceso de adopción por no cumplir con el horario impuesto por el DIF.

Si eres soltera y trabajas, te dicen que no puedes adoptar porque no tienes tiempo para atender a un niño, pero si no trabajas, tampoco puedes porque consideran que no eres solvente económicamente para mantenerlo.

Además –expuso–, “si eres soltera te insisten con preguntas innecesarias y con una carga moral muy conservadora, como: ¿por qué no estás casada? ¿Cuántas parejas sexuales has tenido? Indirectamente te tachan de ‘sospechosa’ de algo que no sabes bien qué es’”.

Karina, madre adoptiva de una niña de seis años, añade que a las casadas, delante de su pareja los entrevistadores del DIF insisten con preguntas íntimas como cuándo inició su vida sexual o si fue su esposo la primera pareja sexual.

Te preguntan cosas, una y otra vez, que no entiendes cuál es el objetivo. ¿A poco no puedo ser buena madre por haber tenido más de una pareja? Por suerte, mi esposo y yo tenemos mucha confianza y esas preguntas no crearon un conflicto, pero son cuestionamientos que su respuesta no influye en las condiciones de ser buena madre.

Agregó que todo el proceso está diseñado para que la gente se desanime y se vaya. Nunca te hablan de las ventajas ni de las satisfacciones que conlleva la maternidad o la paternidad, sino de las dificultades y los problemas. Yo ya había pasado un infierno con tratamientos para tener un bebé, y luego otro para poder adoptar. Al fin gané esa carrera de resistencia y por eso ahora digo que, quien la aguante, tenga la orientación sexual que tenga, se merece tener un niño.

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