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En Diferencias e invenciones, el ensamble demuestra que ese género es extraordinario

El son mexicano, fósil viviente que proviene del barroco: Tembembe

Esa continuidad puede advertirse también en otros países de AL: Leopoldo Novoa

Para el musicólogo, es importante que se preserve como elemento de cohesión social y motivo de festejo

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Leopoldo Novoa, Enrique Barona y Eloy Cruz lideran Tembembe Ensamble Continuo, cuyo más reciente disco, Diferencias e invenciones, está integrado por 10 temas, entre los que hay piezas de la época barroca, sones tradicionales y obras de reciente creaciónFoto Cortesía del grupo
Ángel Vargas
 
Periódico La Jornada
Jueves 26 de agosto de 2010, p. 3

Demostrar que el son mexicano, en sus diferentes variantes, es un caso singular y extraordinario en el mundo, es uno de los principales cometidos de Tembembe Ensamble Continuo.

Y es que dicha expresión musical, a decir del musicólogo e intérprete Leopoldo Novoa, representa una especie de fósil viviente, proveniente de la época barroca, que no sólo ha logrado sortear el paso de los siglos, sino que se mantiene vigente y vigorosa, como parte de la cultura tradicional.

De ello es lo que busca dejar testimonio el más reciente disco compacto del ensamble, Diferencias e invenciones. Producido de forma independiente, con apoyo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, el álbum está integrado por 10 temas, entre los que hay piezas de la época barroca, sones tradicionales y obras de reciente creación, si bien con estructuras de origen antiguo o tradicional.

De acuerdo con Leopoldo Novoa, quien con Enrique Barona y Eloy Cruz conforman Tembembe Ensamble Continuo, la correlación entre la música barroca y el son mexicano es indiscutible.

En particular, es sumamente clara en el caso del son jarocho, en el cual puede advertirse la presencia casi intacta de la música española de los siglos XVI y XVII.

Preserva las prácticas instrumentales y musicales propias de la música barroca española, entre ellas repertorio, instrumentos, ejecución de los mismos, textos de las formas poéticas que se cantan y algunas formas de baile. Es muy significativo que la estructura básica del son barroco español sea la misma del son jarocho.

Si bien existían especulaciones e indicios que apuntaban esa continuidad histórica en el son mexicano, nadie se había preocupado por precisarla y documentarla, hasta que Eloy Cruz y Antonio Corona emprendieron, en 1995, una investigación que arrojó esas conclusiones.

Leopoldo Novoa va más allá y afirma en entrevista que esa continuidad no se limita exclusivamente a México, sino que puede advertirse también en otros países de América Latina, como en Colombia y Venezuela, donde hay follías y jácaras que emparentan con el bambuco o el pajarillo llanero.

El intérprete asume que un elemento característico de la música tradicional, como de toda expresión cultural, es su capacidad de adaptarse y modificarse conforme a las necesidades y los gustos de las diferentes comunidades humanas.

Se trata, explica, de una expresión viva y dinámica, que no puede meterse a un congelador, a una vitrina ni a un museo, sino que está en constante transformación, y así se mantendrá por siempre.

De acuerdo con Eloy Cruz, sus pesquisas les han permitido establecer el origen del son en la España de los siglos XVI y XVII, así como seguir su desarrollo en nuestro país, hasta verlo convertido en la columna vertebral de la música tradicional mexicana y elemento esencial de nuestra identidad colectiva.

Fue muy importante durante la España del siglo XVII, pero decayó a principios del siglo XVIII para prácticamente desaparecer en 1750, dejando sólo unas cuantas huellas en el folclor, explica.

“En la Nueva España tuvo un florecimiento desde muy temprano, debido al intercambio entre colonia y metrópoli. Por eso debe considerársele más un fenómeno hispánico que español. Aquí se esparció desde lo que hoy abarca Texas hasta Centroamérica.

Como es un fenómeno tan antiguo, se regionalizó, por ello tendemos a creer que los sones jarocho, itsmeño, abajeño, huasteco y de mariachi son de origen diferente, cuando en realidad son variantes del mismo tronco proveniente de España, llamado también son.

Además de que el son tradicional se mantenga vigente y fuerte, para Leopoldo Novoa es muy importante que se preserve como elemento de cohesión social y motivo de festejo.

Que la gente siga teniendo el gusto de juntarse y celebrar me parece la más importante herencia de las músicas del barroco y tradicional en estos tiempos, cuando resulta tan necesario, debido a la realidad de violencia, narcotráfico y crisis que vive el país.

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