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Trabajar por cuenta propia estaba condenado a la extinción: Granma

La Habana elimina barreras legales que limitaban al reducido sector privado
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Trabajadores de un taller privado de reparaciones de zapatos en La Habana, en plena laborFoto Ap
Gerardo Arreola
Corresponsal
Periódico La Jornada
Sábado 25 de septiembre de 2010, p. 21

La Habana, 24 de septiembre. El gobierno de Cuba liberó el alquiler de viviendas, legalizó la docencia particular y el trabajo agrícola eventual y quitó candados para que los microempresarios contraten personal y operen en más de un municipio, eliminando así barreras legales que limitaban al minúsculo sector privado.

El diario oficial Granma anunció que, además de ofrecer una opción laboral, se trata de alejarnos de aquellas concepciones que condenaron el trabajo por cuenta propia casi a la extinción y a estigmatizar a quienes decidieron sumarse a él, legalmente, en la década de los noventa.

El trabajo por cuenta propia (TCP, equivalente a microempresa o autoempleo) fue parte de las reformas que ayudaron a Cuba a remontar la crisis surgida del derrumbe soviético, pero el sector languideció a finales de la década pasada por la dureza de reglamentos e impuestos, la escasez de insumos legales y una virtual suspensión de nuevas licencias.

En 2004, dentro de una política que volvía a reforzar el control estatal, el gobierno canceló la expedición de licencias para 40 giros de TCP e impuso revisiones anuales a los que seguían operando. También se endureció la retórica oficial contra el sector, al que el entonces presidente Fidel Castro llamó los nuevos ricos.

En su mejor momento, en 1995, los autoempleados o microempresarios llegaron a ser 210 mil. A finales del año pasado eran 143 mil. Versiones extraoficiales calculan que, tras el despido de más de medio millón de trabajadores del sector público en los próximos seis meses, cerca de 465 mil pasarán al TCP o formarán cooperativas.

Entre los anunciados por Granma, uno de los cambios más significativos quizás sea el de la vivienda. Bajo las nuevas reglas, se podrá alquilar el total de una casa o departamento en la moneda local convertible (CUC, equivalente a 1.08 dólares); se permitirá el arriendo de habitaciones por horas (la típica fórmula para encuentros sexuales); se podrán alquilar inmuebles asignados por el Estado a sus trabajadores en el último decenio y los que tuvieron reparaciones recientes, todo lo cual modifica la legislación ahora vigente.

Los cubanos que tienen un permiso oficial para residir en el extranjero, o quienes pasen más de tres meses fuera del país, también podrán alquilar su vivienda, incluso con un representante, lo que también cambia el actual marco legal.

La apertura de ese segmento del mercado inmobiliario modifica la política imperante en la isla durante décadas, según la cual la posesión de la vivienda sólo se reconocía para fines habitacionales, no para negocios. Esa línea cambió en los 90, cuando se permitió el arrendamiento parcial de habitaciones.

Los residentes legales en el extranjero también podrán alquilar su vehículo por intermedio de un intermediario.

Otra novedad es el reconocimiento del repasador, como se conoce a quien imparte clases particulares para regularizar alumnos o prepararlos para exámenes de ingresos a niveles superiores. Esa figura surgió a finales de los años 80, pero se expandió en la década anterior, formando un sector privado paralelo al sistema educativo. El oficio no lo podrán ejercer los profesores en activo.

Parte del paquete tiene en común la liberalización del mercado laboral y comercial; el reconocimiento al trabajo agrícola eventual y a la venta ambulante de alimentos; la contratación de personal sin que se trate de convivientes o familiares del patrón; la opción de ejercer en cualquier lugar del país, en el domicilio propio o en un espacio arrendado, y la capacidad para vender producciones privadas a empresas estatales, todo en contra de las actuales regulaciones.

También modificando las normas vigentes, los restaurantes familiares (o paladares) podrán atender a 20 comensales a la vez (ahora son 12) y preparar alimentos con papa, mariscos o carne de res, tres renglones ahora prohibidos para esos negocios.

Gran parte de las nuevas regulaciones sólo reconoce una situación de hecho, forjada en el mercado negro durante las últimas dos décadas. Aún se prohíbe el TCP para los graduados universitarios después de 1964, pero ya no es necesario ser jubilado o tener alguna ocupación formal, como ahora, para optar por el autoempleo.

Granma publicó una lista de 178 giros en los que se expedirán licencias para TCP, de los cuales unos están vigentes desde 1993, otros habían quedado congelados en la práctica, algunos más son de los suspendidos en 2004 y sólo hay siete nuevos. El total de oficios es mayor a los 157 autorizado en los 90; hay casos de antiguas ramas cuyas facilidades se amplían y nueve actividades aún están limitadas por la falta de suministros.

Lo óptimo es un mercado mayorista con precios diferentes, dijo el vicepresidente del gobierno y ministro de Economía, Marino Murillo, citado por el periódico, en relación con los insumos. Pero eso no lo vamos a poder hacer en los próximos años.

El matutino oficial señaló que está en estudio la oferta de crédito para los nuevos emprendimientos, pero no ofreció detalles. La economía cubana pasa por una aguda falta de liquidez, lo que ha provocado una virtual moratoria de la deuda externa y una crisis de pagos en el sistema bancario, por lo cual la fuente de capital inicial para los micronegocios todavía es una incógnita.