Opinión
Ver día anteriorViernes 8 de octubre de 2010Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Madres que mueren
Gabriela Rodríguez
M

adre, tú me tuviste pero yo nunca te tuve. Yo te quise, pero tú no me quisiste. Así que debo decirte adiós, adiós. Padre, tú me dejaste, pero yo nunca te dejé. Yo te necesitaba, pero tú no me necesitaste. Así que debo decirte adiós, adiós. La muerte temprana de la madre y el abandono de su padre fueron expresados por John Lennon en ese llanto que es Mother, mucho más que una canción. Este gran músico mañana cumpliría 70 años de vida, si un disparo no hubiese silenciado una creatividad que alcanzaba altísimos vuelos. Habría que ser poeta para elaborar con tal estética la desolación con que nos deja la orfandad.

Los avances en la ciencia y la tecnología médica han logrado que la mortalidad materna se reduzca significativamente. Pese a que eran tan frecuentes en la generación de nuestras abuelas, esas muertes por embarazo, parto o aborto no eran menos sombrías ni llegaron a naturalizarse. Sin embargo, hoy resulta inaceptable que siga habiendo tasas de mortalidad materna tan altas, y que esto solamente ocurra en las regiones donde se vive con precariedad.

Según la Organización Mundial de la Salud medio millón de mujeres y 10 millones de niños morirán cada año si los gobiernos del mundo no toman con seriedad un conjunto de medidas bien conocidas. Sabemos que 70 por ciento de las muertes maternas e infantiles podrían evitarse si se diera de manera oportuna y mejorara la calidad de los servicios de salud. Al delinearse las llamadas Metas del Milenio, los países del orbe se comprometieron ante Naciones Unidas para reducir en tres cuartas partes la razón de la mortalidad materna y en dos tercios la mortalidad infantil, entre 1990 y 2015. México se encuentra entre esos países que difícilmente van a lograrlo, considerando el nivel actual que es de 57 muertes maternas por 100 mil nacidos vivos, pues habría que alcanzar una cifra no mayor de 22. Se trata de un indicador que refleja las disparidades sociales y económicas. Entre 1955 y 2006 el número disminuyó de 204 a 60 muertes maternas por 100 mil mexicanos nacidos vivos. Ochenta por ciento de esta reducción se logró entre 1955 y 1989 y el restante 20 por ciento entre 1990 y 2006; es decir, que la velocidad de descenso empezó a frenarse al comenzar la década de los 90, aunque en diferentes niveles: Chiapas y el estado de México presentan los números más altos de muertes maternas. Las adolescentes de 15 a 19 años tienen una razón ligeramente más alta que las mujeres en sus años veinte, y las mujeres de 30 años y más presentan los niveles más elevados. Actualmente las principales causas de muerte materna son: hipertensión y hemorragia durante el embarazo (25 por ciento cada una), enfermedades existentes o prexistentes que se agravan con el embarazo o parto (22 por ciento), otras complicaciones (13 por ciento), y el aborto inseguro (7 por ciento). El control de estas causas exige mejorar la calidad de los servicios de salud reproductiva, diagnósticos oportunos, atención con personal capacitado, transportación rápida de las mujeres hacia instituciones médicas adecuadamente equipadas con bancos de sangre y capacidad instalada, así como despenalizar el aborto y garantizar servicios de interrupción del embarazo expeditos y seguros. Comparadas con las latinoamericanas, la mortalidad materna por aborto es menor probablemente porque las mexicanas usan métodos relativamente seguros; sin embargo, la tasa de aborto por mil mujeres aumentó de 25 a 33 entre 1990 y 2006, lo cual subraya la necesidad de garantizar servicios legales y seguros de interrupción del embarazo, así como el acceso a servicios adecuados de anticoncepción (Fátima Juárez et al., Barreras para la maternidad segura en México, Guttmacher Institute, enero de 2010).

A 50 años de que la aprobación de la píldora anticonceptiva se celebraba haciendo el amor y no la guerra (All we are saying is give peace a chance) ha quedado claro que su acceso universal es un paso crítico para reducir la mortalidad materna y los embarazos no deseados. Más de 200 millones de mujeres han utilizado la píldora desde su aprobación, mientras 200 millones todavía no tienen acceso a la misma. Un estudio reciente demostró que si se cubrieran las necesidades no satisfechas de anticoncepción se evitarían más de 50 millones de embarazos no deseados, se salvaría la vida de 150 mil mujeres, así como la de 640 mil recién nacidos (The costs and benefits of investing in family planning and maternal and newborn health, UNFPA/ Guttmacher Institute, Nueva York, 2009.) Esta realidad está lejos de comprenderse desde la política federal, mientras la ciudad de México está marcando la pauta. Aquí la lucha contra la mortalidad materna se ha traducido en leyes que garantizan el derecho a decidir de las mujeres, en mejorar la calidad de los servicios de salud reproductiva y en políticas públicas con perspectiva de género.

Paul McCartney, otro chico que perdió a su madre a edad temprana, dio trato de sabia a su madre en el conocido himno a la maternidad Let it be: Cuando me encuentro ante problemas, mi madre María viene hacia mí a ofrecerme la sabiduría que necesito, y en los momentos más oscuros ella viene y se para frente a mí con palabras de sabiduría. ¡Déjalo ser! Debe haber alguna respuesta. ¡Déjalo ser!