Opinión
Ver día anteriorSábado 9 de octubre de 2010Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio
 
Infancia y Sociedad

Proteína para el alma

Andrea Bárcena
L

a belleza y la imaginación son proteínas indispensables para el alma y la mente de los niños, que debieran ser suministradas cotidianamente en la casa, en la escuela y en toda transmisión destinada a la niñez. Para no olvidarnos de esta importante tarea social, a continuación recordamos la Declaración Universal del Derecho de los Niños a Escuchar Cuentos:

1. Todo niño, sin distinción de raza, idioma o religión, tiene derecho a escuchar los más hermosos cuentos de la tradición oral de los pueblos, especialmente aquellos que estimulen su imaginación y su capacidad crítica.

2. Todo niño tiene derecho a exigir que sus padres le cuenten cuentos a cualquier hora del día. Aquellos padres que sean sorprendidos negándose a contar un cuento a un niño no sólo incurren en un grave delito de omisión culposa, sino que se están auto condenando a que su hijo no les vuelva a pedir otro cuento.

3. Todo niño que por alguna razón no tenga quien le cuente cuentos, tiene derecho a pedirle al adulto de su preferencia que se los cuente, siempre y cuando éste lo haga con amor y ternura, que es como se cuentan los cuentos.

4. Todo niño tiene derecho a escuchar cuentos sentado en las rodillas de sus abuelos. Aquellos niños que tengan vivos a sus cuatro abuelos podrán cederlos a los niños que no tengan abuelos que les cuenten. A su vez, los abuelos que no tengan nietos, pueden asistir a parques y escuelas para contar cuentos.

5. El niño también tiene derecho a inventar sus propios cuentos, a modificar los ya existentes y crear su propia versión y a ser escuchado por los adultos para que se los cuente…Entre más horas de televisión lleguen al niño, más cuentos le serán contados para descontaminarlo y estimular su imaginación con bellos libros de cuentos.

6. El niño tiene derecho a pedir cuentos nuevos. Los adultos están obligados a tener un amplio repertorio de cuentos viejos y nuevos. Lo único indispensable es que sean cuentos hermosos e interesantes. No obstante, los niños tienen derecho a pedir que les cuenten un millón de veces el mismo cuento.

7. Por último, todo niño tiene derecho a crecer acompañado de los más hermosos cuentos de su país y del mundo, del tradicional colorín colorado de los cuentos y del inmortal “Había una vez…”, palabras mágicas que abren las puertas de la imaginación en la ruta hacia los sueños más hermosos de la niñez.

Decrétese y publíquese. Firma: Redoblante, secretario de actas del País de los Cuentos.

Autoría del maestro Francisco Garzón y el grupo teatral El Chichón, de la Universidad de Venezuela