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Bajo la Lupa

Irán y China: detrás del ascenso de Tom Donilon al Consejo de Seguridad Nacional de EU

Alfredo Jalife-Rahme
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Marines estadunidenses en combate en Afganistán, en mayo de 2008Foto Ap

Antecedentes

L

os casi dos primeros años del mandato cuatrianual de Obama han sido decepcionantes, lo cual se reflejará en las elecciones intermedias del 3 de noviembre con el ascenso del Partido del Té: simultáneamente una excrecencia del Partido Republicano y una aglutinación de nativistas WASP (blancos protestantes anglosajones).

En vísperas de las elecciones, ¿abandonan los roedores el Titanic que conduce Obama al borde del naufragio?

La decepción con Obama ha provocado una epidemia de despidos y/o renuncias en el círculo de sus principales asesores económicos, políticos y militares (hay que reconocer que también la mayoría ha sido increíblemente inepta): Lawrence Henry Summers (director del Consejo Nacional Económico), Peter Richard Orszag (director de la Oficina de Administración y Presupuesto), Christina Romer (mandamás de los asesores económicos de la Casa Blanca), Rahm Israel (sic) Emanuel (jefe del gabinete) y el general James Logan Jones Jr. (consejero de Seguridad Nacional).

Los despedidos y/o dimisionarios serán imitados el año entrante por Bob Gates, secretario del Pentágono, y el almirante Michael Glenn Mike Mullen, jefe de las fuerzas conjuntas del ejército.

Ulsterman, del portal poco conocido pero muy efectivo News Flavor (7/9/10), afirma –quizá triangulado por fuerzas superiores del establishment– que Obama padece depresión severa. No es para menos.

En días recientes, durante un discurso de Obama se desprendió en forma extraña el sello presidencial adosado a su podio. ¡Qué juguetones!

El abogado Thomas E. Donilon, mejor conocido como Tom, debió haber sido el consejero de Seguridad Nacional al inicio del cuatrienio de Obama, quien in extremis se inclinó por el general Jim Jones, probablemente para no indisponer al Pentágono, donde repetía en el cargo Bob Gates.

Hechos

A casi la mitad de su mandato, Obama aceptó la renuncia intempestiva del general Jim Jones (quien de todas maneras debía dimitir a inicios del año entrante) y nombró al abogado Tom Donilon, viceconsejero de Seguridad Nacional, en uno de los puestos más sensibles del organigrama gubernamental de Estados Unidos que orientan y no pocas veces definen la política exterior y la defensa (los casos de Henry Kissinger con Nixon y Gerald Ford, Zbigniew Brzezinski con Carter, y el teniente coronel Brent Scowcroft con Daddy Bush).

Pocos como los británicos conocen la política doméstica de Estados Unidos y sus alcances. Ewen MacAskill, del rotativo británico The Guardian (8/10/10), muy cercano a los laboristas, considera que Tom Donilon es un escéptico del incremento de tropas en Afganistán: la manzana de la discordia entre los civiles de la Casa Blanca (opuestos al demencial incremento) y los militares encabezados por el general David Petraeus (quien obtuvo a regañadientes una dosis adicional de 30 mil soldados a los 90 mil más empantanados que nunca), de acuerdo con las impactantes revelaciones de Bob Woodward (vulgar amanuense del poder en turno en la Casa Blanca) en su libro Las guerras de Obama, que empieza a cobrar varias víctimas, entre ellas el general Jones, quien era insostenible después de su favoritismo por la prolongación de la guerra de Afganistán, a la que, en el fondo, como se han venido desarrollando los sucesos, se opone mas diáfanamente Obama, quien sabe que ya perdió las elecciones intermedias del 3 de noviembre pero todavía aspira mínimamente a cumplir sus promesas electorales de un retiro tanto de Afganistán (por cumplir) como de Irak (promesa cumplida en la forma, aunque no en el fondo, porque aún permanecen 50 mil soldados estadunidenses y otro tanto de Blackwater/Xe, la empresa de mercenarios presuntamente bajo control del Pentágono).

En Las guerras de Obama, Bob Woodward (uno de los soplones del Watergate) filtra que el Pentágono abomina a Tom Donilon a grado tal que Bob Gates, secretario del Pentágono, confió al general Jones que el nombramiento de Donilon como consejero de Seguridad Nacional equivaldría a un desastre. ¡Suena fuerte!

Como paréntesis cultural, el general David Petraeus es el candidato virtual del poderoso establishment militar a la presidencia de Estados Unidos (de lo que quede del Partido Republicano después del tsunami populista de los nativistas WASP del Partido del Té).

A juicio de Ewen MacAskill, con el nombramiento de Tom Donilon los comandantes de Estados Unidos tendrán gran presión para iniciar el retiro de un número significativo de tropas de Afganistán el próximo julio.

Ewen MacAskill comenta que Tom Donilon estaba renuente en acceder a la insistencia de los generales para enviar 30 mil tropas adicionales este año. No estaba equivocado.

A nuestro juicio, lo más relevante del análisis de Ewen MacAskill se centra en la descripción de Tom Donilon como un detallista en política exterior quien desea que Estados Unidos deje atrás Irak y Afganistán y se enfoque en su lugar en la inminente (sic) crisis sobre los presuntos intentos de Irán para asegurar una capacidad nuclear y sobre el desafío de la creciente fortaleza de China.

Estamos, pues, ante un giro sustancial de la política exterior de Estados Unidos que anuncia la sustitución del binomio Irak/Afganistán (extensivo a Pakistán) por el nuevo binomio Irán/China, ya que la máxima potencia del despilfarro militar global no puede pervivir sin guerras.

Ewen MacAskill reseña que Tom Donilon, abogado de 55 años de edad y excesivamente detallista y trabajador infatigable, carece de bagaje militar y es un consumado político muy cercano al vicepresidente Joe Biden.

Los lazos estrechos con la familia Biden no se quedan allí, ya que la esposa de Tom Donilon, Catherine Russell, es jefa de gabinete de Jill, la esposa del vicepresidente.

Así que la pareja Donilon se la pasa en la Casa Blanca con la pareja Biden, los cuatro de religión católica, lo cual es sumamente interesante.

Hasta donde recuerdo, desde el presidente Kennedy y el general Alexander Haig no habían tantos católicos congregados en la Casa Blanca.

¿Cocina Obama un trueque en la vicepresidencia y el Departamento de Estado entre Joe Biden y Hillary Clinton?

Conclusión

Una investigación personal exhuma las vinculaciones multidireccionales de Tom Donilon que serán motivo de un profundo escrutinio –por lo menos, de parte del binomio a vencer Irán/China–, que puede ser ambiguamente tanto apaciguador (su parte católica) como perturbador con las siguientes entidades: Brookings Institution (no me quita el sueño, al contrario); The Miller Center of Public Affairs (de la Universidad de Virgina; provoca sueño); la vilipendiada hipotecaria pública Fannie Mae (¡uf!: ya empezaron los problemas de insomnio); su participación en la Conferencia Bilderberg de 2008 y su membresía a los Amigos Estadunidenses de Bilderberg (junto a Kissinger, David Rockefeller, Richard Perle, James David Wolfensohn y otras beldades que sí provocan insomnio incoercible); y su asociación con la muy controvertida firma legal trasnacional, con sede en Los Ángeles, O’Melveny & Myers LLP (defensora de Enron, ExxonMobil, Citigroup y Goldman Sachs; ¡para no volver a dormir jamás!).

Recemos para que predomine en Tom Donilon su lado católico por encima de su lado trasnacional: desde las petroleras y gaseras texanas criminales (ExxonMobil y Enron) pasando por los bancos mafiosos (Citigroup y Goldman Sachs) hasta sus adhesiones macabras (los Amigos Estadunidenses de Bilderberg).

Si no son escuchados nuestros rezos católicos, pues más vale prepararse a una guerra de Estados Unidos contra Irán que, a final de cuentas, va contra China.