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La FIL 2010

Difunden las conclusiones de su primer encuentro efectuado en Guadalajara

Pugnan los profesionales por reactivar la apertura de librerías en México

Plantean mejorar los canales de distribución y terminar con la competencia desleal en la venta de los libros de texto

Proponen realizar ferias del libro, pero organizadas por ellos

Ericka Montaño Garfias
Enviada
Periódico La Jornada
Miércoles 1º de diciembre de 2010, p. 3

Guadalajara, Jal., 30 de noviembre. Mejores canales de distribución, terminar con la competencia desleal en la venta de los libros de texto, generar mayor cohesión entre las asociaciones e incentivos fiscales, son algunos de los elementos que ayudarían a reactivar la creación de librerías en México, de acuerdo con las conclusiones del primer Encuentro de Libreros, que se realizó este lunes en el contexto de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara. Por el momento no ven una competencia directa con el avance del mercado del libro digital.

La principal preocupación de los libreros fue lograr una cohesión que les permita promover acciones para beneficio común, en lugar de actuar de forma local y aislada. Una de las propuestas consiste en poner en marcha ferias del libro, pero organizadas por los libreros, no por las editoriales, como ocurre en la actualidad. Este tipo de feria es realizada por la Asociación de Libreros de Occidente y la de Querétaro, con buenos resultados.

Arturo Ahmed Romero, del Instituto de Desarrollo Profesional para Libreros, resumió así los problemas del sector: Hace falta financiamiento para la instalación y desarrollo; que se venda el libro de texto directamente a las escuelas por las editoriales, por ser un mercado que por mucho tiempo atendieron las librerías; que las librerías no participan de manera masiva en las ferias del libro organizadas a escala nacional, sólo las editoriales.

Centralización del mercado

Para Julio César Sánchez, gerente de la librería Braulio, en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, el problema inmediato tiene que ver con la centralización del mercado.

Las novedades tardan mucho en llegarnos. Tenemos que tocar puertas y por eso aprovechamos espacios como este encuentro. Necesitamos que las editoriales nos vean como un canal, porque en Chiapas desaparecieron tres librerías este año. Éramos ocho.

El editor Carlos Anaya Rosique, invitado a esa mesa de análisis, subrayó que la librería tiene la posibilidad de seguir existiendo en la medida en que se plantee como promotor cultural. Si lo único que concibe es vender obras en papel no va a funcionar. Tampoco puede pensar que el libro de texto es el que le puede sacar las castañas del fuego, porque es el primero que pasará a ser electrónico. Los libreros tienen que encontrar otras alternativas y una de ellas, insisto, consiste en volverse promotores culturales.

Anaya Rosique advirtió que la ley del libro servirá para crear librerías en la medida en que ese ordenamiento se cumpla, mientras, los libreros necesitan conocer las disposiciones jurídicas. Es una ley necesaria, pero no es suficiente.

El presidente de la Asociación de Libreros de Querétaro, Javier García Muñoz, indicó que uno de los primeros pasos es aprender a trabajar colectivamente, porque eso “nos permitirá negociar de manera amplia con editoriales y con el gobierno aspectos de promoción y fomento a la lectura, ferias bibliográficas y presentaciones de libros.

“No sé –añadió– si la Ley de Fomento para el Libro y la Lectura servirá para crear más librerías. No lo tengo claro, pero lo que sí es que vivíamos en la selva, sin reglas, y se pusieron unas primeras normas, que pueden ser importantes para comenzar una discusión y mejorarlas. Ese debe ser el siguiente paso, discutir la ley y mejorarla.”

Faltan sanciones

Una falla es que en el reglamento de la ley del libro no se establecen sanciones, así no funciona bien, dijo Enrique Richter, autor de La librería y sus factores críticos de éxito.

“En el sector librero –prosiguió– hay muchas crisis, por eso tiene que haber una voluntad y una ley en la que sí haya sanciones, para que se dé una competencia leal y todos ganen. La desaparición de las librerías atenta contra la pluralidad.”

Para ninguno de los consultados el libro digital representa una competencia en este momento, debido a que el número de lectores en el país no ha aumentado y es difícil que migren al formato digital en el corto plazo.

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