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Rinde su tercer informe; alerta sobre nueva carrera armamentista

Urge un acuerdo en materia de defensa antimisiles con la OTAN: Medvediev
Juan Pablo Duch
Corresponsal
Periódico La Jornada
Miércoles 1º de diciembre de 2010, p. 37

Moscú, 30 de noviembre. El presidente de Rusia, Dimitri Medvediev, advirtió este martes a los miembros de la alianza noratlántica –Estados Unidos y sus socios europeos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)– que será inevitable comenzar una nueva carrera armamentista, si no se logra llegar a un acuerdo en materia de defensa antimisiles conjunta.

Lo digo sin ambages: si en los próximos diez años no aclaramos todo lo que tiene que ver con el escudo antimisiles, habrá una nueva carrera armamentista, señaló Medvediev y precisó:

Nos enfrentamos al siguiente dilema para la próxima década: o alcanzamos un entendimiento y creamos un mecanismo conjunto de cooperación con estricto apego a derecho, o se desatará una carrera de armamentos y nos veremos obligados a desplegar armas estratégicas.

Con esta declaración Medvediev demostró que sigue habiendo mucha desconfianza entre Rusia y la OTAN, no obstante que ambos proclaman que ya no se consideran enemigos directos y que están dispuestos, dicen, a iniciar una renovada etapa en su relación.

Eso acordaron, según se desprende de las eufóricas declaraciones de uno y otro lado, hace apenas diez días en la cumbre de la OTAN en Lisboa, aunque por ahora –traducido a lo que es en realidad– se trata de que cada una de las partes estudie la situación, antes de que se sienten a discutir posibles propuestas los ministros de Defensa de Rusia y la OTAN en el verano de 2011.

El titular del Kremlin lanzó la advertencia al presentar hoy, ante los miembros de ambas cámaras del Parlamento ruso y selectos invitados, su tercer informe a la nación, sin posicionarse claramente como un serio aspirante a la relección dentro de dos años.

Medvediev, en la poco más de una hora que hizo uso de la palabra, no quiso –o tal vez no pudo– desmentir la imagen que le dan los papeles del Departamento de Estado estadunidense, conocidos por las filtraciones de Wikileaks, los cuales lo sitúan como figura transitoria en plan de Robin al servicio de Batman, personificado por el primer ministro, Vladimir Putin, que sopesa retornar a la presidencia en 2012.

En ese papel secundario dejó sin desarrollar su tesis sobre el peligro de estancamiento político de Rusia, manejada hace una semana en su videoblog, y se limitó a pedir un mayor acercamiento de los partidos con la sociedad, incluidos los de oposición, lo cual debe incrementar la confianza hacia el sistema partidista.

Dijo, en términos muy vagos, que los órganos de poder deben mantener sólo las propiedades que les permiten cumplir sus funciones y privatizar fábricas, periódicos y barcos.

Para resolver la crisis demográfica en el país, abogó por incrementar las ayudas sociales, mediante exenciones fiscales y la entrega de terrenos rurales a las familias que tengan más de dos hijos.

El presidente, tras reiterar la meta de modernizar Rusia, que formuló hace un año, a través de fuertes inversiones en innovación y tecnología, prometió castigos ejemplares por delitos de corrupción, un auténtico cáncer en el tejido burocrático del país.

Propuso que los casos de soborno se penalicen con multas hasta cien veces más grandes que la cantidad ofrecida, por cuanto ni siquiera la posibilidad de pasar 12 años en la cárcel es capaz de disuadir a los delincuentes.