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Contra el establishment

Se equivoca Gates al afirmar que en Rusia desapareció la democracia, sostiene

Putin: torpe, que me comparen con Batman y a Medvediev con Robin
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En una tienda donde venden artículos electrodomésticos, en Karachi, un hombre lee los archivos difundidos por Wikileaks que se refieren al programa nuclear de PakistánFoto Ap
Juan Pablo Duch
Corresponsal
Periódico La Jornada
Jueves 2 de diciembre de 2010, p. 5

Moscú, 1º de diciembre. El primer ministro Vladimir Putin trató de restar importancia a los documentos del Departamento de Estado estadunidense vinculados con Rusia, que ha dado a conocer la página digital Wikileaks. Pero calificó de torpe y poco ético que se le compare con Batman y al presidente Dimitri Medvediev con Robin.

Se hizo para poner en evidencia a uno de nosotros, consideró Putin, según se lee en el adelanto de la entrevista que concedió a Larry King, de la cadena de televisión CNN, que será emitida cuando en Moscú sean las cinco de la mañana de este jueves.

El premier ruso dijo que su relación con Medvediev es un factor muy importante en la política interna rusa y muchos se preguntan al respecto, aunque no me imaginaba que hubiera respuestas hechas con tanta presión, de modo tan torpe y tan poco ético.

Putin aseveró que Robert Gates, el secretario de Defensa estadunidense, está profundamente equivocado cuando, según se lee en los papeles de Wikileaks, afirma que desapareció la democracia en Rusia.

Pidió que no se metan con la decisión soberana del pueblo ruso, de la misma manera que los estadunidenses nos ruegan no inmiscuirnos en sus asuntos internos cada vez que los rusos mencionan que, hace diez años, el presidente George Bush recibió menos votos que Al Gore, entre otros ejemplos que cuestionan la democracia en Estados Unidos.

Respecto de Wikileaks, que ha significado un golpe demoledor para la política exterior de la Casa Blanca, Putin pretende minimizar su impacto al sostener que siempre ha habido filtraciones de ese tipo y, en todo caso, los diplomáticos de Estados Unidos tendrían que ser más cuidadosos con sus comunicaciones.

El jefe del espionaje ruso, Mijail Fradkov, poco dado a declarar a la prensa, señaló hoy a la agencia Itar-Tass que los documentos exhibidos por Wikileaks proporcionan mucha información para analizar, aparte de que exponen los nombres de ciudadanos rusos que mantienen conversaciones confidenciales con diplomáticos estadunidenses, algo mal visto por los funcionarios locales.

Fradkov, ex primer ministro que aceptó seguir su carrera como director del Servicio de Inteligencia Exterior, tras evaluar los textos del Departamento de Estado estadunidense, manifestó que debemos reportar nuestras conclusiones a los dirigentes de nuestro país.

Hasta ahora, en realidad, nadie sabe cómo saldrá Rusia de este escándalo de revelaciones y confidencias porque, de los más de 250 mil despachos diplomáticos en poder de Wikileaks, sólo una decena están disponibles para consulta en su web y otro tanto ha publicado, de acuerdo con la exclusiva que consiguió para difundir los materiales en territorio ruso, la revista Russky Reportior.

Por ejemplo, en un cable de hace dos años, que lleva la firma del embajador de Estados Unidos aquí, John Berlye, se concluye que, tomando en cuenta las tradiciones de Rusia y la dinámica de desarrollo en el tándem gobernante, el actual modelo de Ejecutivo bicéfalo difícilmente podrá durar mucho tiempo.

Medvediev y Putin trabajan bien, pero Putin tiene más cartas y son de más peso. Su retorno al Kremlin no parece inevitable, aunque si se mantiene la estabilidad de la situación, Putin será el que determine quién será el próximo presidente de Rusia: él mismo, Medvediev o cualquier otro.

Recomienda el embajador seguir trabajando con Putin, quien en un futuro cercano jugará un papel decisivo en los asuntos del Estado al margen del cargo que ocupe.

Berlye no revela ningún secreto, aunque –al hacerse del dominio público su opinión– queda en ridículo ante Medvediev, formalmente el jefe de Estado en Rusia, y el propio Putin.

En otro cable, el mismo embajador hace un recuento de las provocaciones de los servicios secretos rusos, que –“con su habitual tacto y excepcional sentido de los tiempos (…) buscan apretar las tuercas ahí donde ven enemigos internos y foráneos para Rusia”– pueden entorpecer la relación bilateral y anuncia que dará una enérgica respuesta a cada uno de los casos que enumera.