Sociedad y Justicia
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Cambio Climático
Rondan fantasmas de Wikileaks y el coreano Lee la cumbre de Cancún

La difusión de la confabulación en 2009 deja mal parada a la delegación de EU

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El presidente Felipe Calderón conversa con Rajendra Kumar Pachauri, presidente del Panel Intergubernamental sobre el Cambio de Clima, tras el foro Soluciones VerdesFoto Reuters
Luis Hernández Navarro
Enviado
Periódico La Jornada
Lunes 6 de diciembre de 2010, p. 46

Cancún, 5 de diciembre. Hoy fue día de fantasmas en la conferencia sobre cambio climático de Cancún. Primero, las revelaciones del portal Wikileaks sobre cómo Estados Unidos orquestó una maniobra diplomática mundial secreta, para aplastar la oposición al acuerdo de Copenhague, el documento no oficial que se trató de imponer de la cumbre de Copenhague en 2009. Después se apareció el espectro del campesino coreano Lee Kyung Hae, que el 10 de septiembre de 2003 se inmoló en esta ciudad en protesta contra la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Wikileaks

La noticia cayó como bomba. El fantasma de Wikileaks llegó a Cancún. Aunque la información fue publicada por el diario inglés The Guardian desde el pasado viernes, se ha ido esparciendo en corrillos y reuniones informales con rapidez e indignación, dejando muy mal parados a la delegación de Estados Unidos y a sus aliados en la conferencia.

La difusión de las intrigas de Washington en la pasada cumbre de Copenhague, en contra de los países que se oponen a la posición estadunidense sobre la lucha contra el calentamiento global; de cómo utiliza la ayuda financiera a ciertas naciones para conseguir apoyo político, y cómo las negociaciones están marcadas por la desconfianza y las promesas rotas, ha caído como un balde de agua fría entre los delegados.

“Ya lo sabíamos, pero es diferente que se divulgue de esa manera –dijo un alto funcionario de una nación sudamericana presente en la conferencia–. Han estado comprando o tratando de comprar la adhesión de los países más necesitados para que se sumen a su posición. Cuanto más pequeños y necesitados son, más fácil es hacerlo. A otros, los que tienen mayor peso político y económico, como Sudáfrica, les ofrecen financiamiento para cambiar su matriz energética. A Brasil le guiñaron el ojo con la promesa de que ocupe un lugar permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. A la India, su derecho a tener la bomba atómica.”

Los documentos revelados le dan la razón. Uno de los cables explica cómo el 11 de febrero de 2010 el delegado de Estados Unidos para el cambio climático, Jonathan Pershing, se reunió con la comisaria de Acción por el Clima de la Unión Europea, Connie Hedegaard, en Bruselas, donde ella le dijo, según otro cable, que la Alianza de los Pequeños Estados Insulares podría ser nuestro mejor aliado, dada su necesidad de financiación.

La broma entre muchos delegados era cuándo se divulgarían los informes secretos sobre las presiones y maniobras estadunidenses en Cancún. No en balde la canciller mexicana Patricia Espinosa tuvo que insistir hoy nuevamente en que no está trabajando en ningún documento secreto.

El regreso del señor Lee

Siete años después de muerto, Lee Kyung Hae regresó al mismo sitio en el que se quitó la vida. Una multitud de unas 2 mil 500 personas, la mayoría de ellas jóvenes, marchó desde el deportivo Jacinto Canek, sede oficial del Foro Global por la Vida, la justicia ambiental y social, hasta el kilómetro cero de las calles de Cancún para rendir homenaje a su compañero coreano. Estaban presentes dirigentes campesinos como el vasco Paul Nicholson, el hondureño Rafael Alegría y el mexicano Alberto Gómez, quienes participaron a su lado en las protestas realizadas en Cancún en 2003 contra las pretensiones de hacer de la agricultura un punto de acuerdo de la OMC.

La marcha multinacional fue encabezada por ocho indígenas guatemaltecos con una bandera que simboliza la unidad maya. Convocada por Vía Campesina, la Asamblea de Afectados Ambientales, el Movimiento de Liberación Nacional y el Sindicato Mexicano de Electricistas, trató de hacer visible la enorme devastación ambiental que existe en México y el doble discurso gubernamental que habla de defender la ecología al tiempo que desregula protección ambiental. Represas y minería son la misma porquería, La madre tierra no se vende: se recupera y se defiende, ¿Qué queremos?: ¡justicia climática! corearon festivamente manifestantes mientras.

Cuando la protesta llegó al kilómetro cero, hizo un alto en el camino. Dos fotografías de Lee Kyung Hae, de cinco metros de alto por tres de ancho, fueron colocadas en el camellón central, una colgando de unos barrotes y otra en el suelo, flanquedas por banderas de Vía Campesina. Decenas de flores blancas fueron depositadas en los bordes de su imagen, mientras se prendían velas. Rafael Alegría, el líder formado en las filas del catolicismo progresista, hizo una semblanza de su compañero caído y narró el momento en el que, trepado Lee en una valla metálica que impedía el paso de la protesta contra el libre comercio, se clavó en el corazón una pequeña navaja suiza.

De que los fantasmas se aparecen, se aparecen

Visiblemente conmovido, Alegría recordó que Vía Campesina se comprometió a no olvidarlo. “Aquí murió Lee, aquí estamos con él –dijo–. Juramos nunca olvidarte. Lee, hermano, no sólo eres un campesino coreano, eres un campesino mexicano, eres un campesino del mundo. Tú representas a todos los campesinos que han muerto asesinados por los terratenientes, por las trasnacionales, por los gobiernos.”

Kyung Hae era pequeño productor rural. Tenía 56 años y una familia a la cual sostener. Participaba con la Liga de Campesinos de Corea. Un día antes de su muerte cargó, junto con sus compañeros coreanos, el ataúd de la OMC por las calles de la ciudad del nido de las serpientes, mientras repartía su testamento político. El 10 de septiembre, en Chusok –fecha para celebrar a los difuntos–, trepó la valla que separaba a la multitud de la reunión palaciega, arengó a los presentes y se quitó la vida. Portaba un letrero que decía: La OMC mata campesinos.

El homenaje del día de hoy a Lee no fue sólo una forma de honrar la memoria del compañero. En un momento en el que se pretende meter la agricultura a la negociaciones sobre cambio climático (como acaba de hacer la presidencia mexicana de la Conferencia), es, también, un claro mensaje de hasta dónde los campesinos y sus aliados están dispuesto a llegar para evitar que se avance en esa dirección.

Lee –hay que insistir– se quitó la vida para bloquear la entrada de la agricultura a la OMC. Y su fantasma está aquí para recordarlo.