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Contra el Establishment
Situación financiera de Cuba, fatal en dos o tres años
Gerardo Arreola
Corresponsal
Periódico La Jornada
Sábado 11 de diciembre de 2010, p. 29

La Habana, 10 de diciembre. Diplomáticos de los principales socios comerciales de Cuba concluyeron en febrero pasado que la situación financiera de la isla podría ser fatal en un plazo de dos a tres años y un italiano reveló que sus contactos oficiales en La Habana le confiaron que podría declararse insolvente en 2011.

Uno de los papeles difundidos por Wikileaks es un informe del jefe de la Sección de Intereses (oficina diplomática) estadunidense aquí, Jonathan D. Farrar. Se basa en un desayuno con los agregados comerciales de Brasil, Canadá, China, España, Francia, Italia y Japón, que junto con Estados Unidos representan a las principales fuentes de comercio, inversión y créditos de la isla, con excepción de Venezuela.

La crisis financiera y la incapacidad de darle servicio a la deuda externa hará que la grave situación en Cuba sea peor aún en 2010, resumió Farrar. Pero comentó que los cubanos han crecido acostumbrados a épocas duras y responderán con igual resistencia cuando el gobierno apriete el cinturón.

Todos estuvieron de acuerdo en que Venezuela es el factor externo más importante para Cuba y tiene una complicación creciente. El francés consideró que la nación sudamericana está en llamas y provoca una seria preocupación a la isla. Farrar escribió que La Habana podría verse forzada a acelerar la reforma en caso de una significativa reducción de la asistencia de Caracas, crecientemente inestable.

La discusión ocurrió siete meses antes de que se pusiera en marcha la reforma económica. Según el reporte, los diplomáticos no parecían tener señales de que se acercara esa decisión. Por el contrario, Farrar le concedió pocas posibilidades para 2010 y opinó que el gobierno se estruja las manos de indecisión y temor por las consecuencias políticas de dar ese paso, que aflojaría el estrecho control del poder que ha mantenido durante más de 50 años.

El chino contó que cualquier discusión en Cuba sobre las reformas aplicadas en su país, en particular sobre inversión extranjera, han sido un verdadero dolor de cabeza.

Los inversores extranjeros han sido tratados pobremente en Cuba y los nuevos socios pedirán garantías adicionales, según el francés. El chino se quejó de retrasos en los cobros y de las peticiones cubanas de extender los plazos de los créditos de uno a cuatro años. Con visible exasperación, se quejó de que el gobierno cubano insista en tener la mayoría en todas las coinversiones, no importa la cuantía que sea.

Los militares son mejor vistos en Cuba que las instituciones políticas, reportó Farrar. Los uniformados son capaces de gestionar negocios, pero sin la visión para aplicar reformas o dirigir el país fuera del control estatal.

A diferencia de Fidel Castro, Raúl Castro necesita el apoyo de la maquinaria para hacer cambios, según el canadiense. Todos estuvieron de acuerdo en que el círculo que toma las decisiones es reducido y crecientemente aislado, apuntó Farrar.