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Es el único escritor en lengua árabe que ha sido reconocido con el Premio Nobel

En 2011 se cumplen 100 años del natalicio de Naguib Mahfuz

En su obra creó puentes con nuestro país; sus narraciones sobre El Cairo parecen tratarse de la ciudad de México, afirma Alberto Ruy Sánchez

Ripstein y Fons llevaron sendas novelas al cine

Fabiola Palapa Quijas
 
Periódico La Jornada
Martes 4 de enero de 2011, p. 2

Este año se celebrará el centenario del natalicio del escritor Naguib Mahfuz (1911-2006), único en lengua árabe que ha recibido el Premio Nobel de Literatura, y considerado como el mejor cronista del actual Egipto.

Su obra es una constante búsqueda de la identidad egipcia tras la trama de ilusión y realidad; fue un autor que retrató la vida en El Cairo y que también creó puentes hacia México y otras partes del mundo, al reflejar lo que sucede en cualquier nación de las llamadas en vías de desarrollo.

Al recibir el galardón que otorga la Academia sueca, en 1988, Mahfuz se definió como el hijo de dos civilizaciones que en cierto momento de la historia han formado un matrimonio feliz. La primera, de 7 mil años de antigüedad, es la civilización faraónica; la segunda, de mil 400 años de antigüedad, la civilización islámica.

En su obra, el autor presentó El Cairo como un mundo. Su obra, tan variada como prolífica, incluye 33 novelas, algunas llevadas al cine, así como 14 recopilaciones de cuentos y múltiples colaboraciones en la prensa. Es, básicamente, considerado como novelista.

El escritor mexicano Alberto Ruy Sánchez señaló que la vasta obra de Mahfuz está vinculada sobre todo con la cultura urbana de El Cairo.

Lo que Balzac fue para París en el siglo XIX, Mahfuz lo fue para El Cairo en el siglo XX. Su manera de contar la vida social no era solamente mediante la exploración de los diferentes estratos, sino también de las capas sociales, la dimensión humana y la tragedia cotidiana de cada personaje, sin importar su clase social.

La relación del escritor con México se incrementó con la publicación de muchas de sus obras traducidas al castellano, en especial después de recibir el Nobel, pero aumentó con la adaptación al cine de sus novelas Principio y fin, dirigida por Arturo Ripstein, en 1993, y el Callejón de los milagros, de 1994, dirigida por Jorge Fons, ambas, ganadoras de premios en festivales internacionales de cine.

Ruy Sánchez consideró que la descripción de la vida comunitaria en los barrios de El Cairo que plasma el escritor en su obra, es similar a lo que sucede en las calles del país. Con mucha frecuencia quien lee a Mahfuz tiene la impresión de estar leyendo una descripción de la ciudad de México.

Según el autor mexicano, lo importante de la literatura de Mahfuz es que penetra en el conocimiento de lo humano como ningún otro escritor, porque sus relatos van más a fondo en la descripción humana que un sociólogo o un historiador de El Cairo. Describe dimensiones humanas.

En enero de 1996, en una conversación sui generis con Octavio Paz, lograda en un enlace telefónico realizado desde la ciudad de Los Ángeles, mietras uno se encontraba en México y el otro en El Cairo, Mahfuz manifestó su profunda admiración y gran amor por la cultura mexicana. (La Jornada, 18/01/2006).

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En una conversación con Octavio Paz, en 1996, el escritor egipcio declaró su amor por la cultura mexicanaFoto tomada de Internet

Ese diálogo se logró porque el entonces presidente de la Sociedad Hispano Árabe de Cultura y Turismo, Hamdy Zaky, en el contexto de una conferencia que ofreció acerca de las coincidencias entre los dos premios Nobel, donde reconoció en Mahfuz: su afán por reflejar la cultura popular de sus países por medio de su obra, y su obsesión por entender el pasado colonial que vivieron tanto Egipto como México.

Ambos escritores, dijo Zaky en esa ocasión, recurrieron a la filosofía, la historia y el arte para desentrañar la realidad de sus respectivas culturas, aunque en sus obras difieren en la forma: Paz con la poesía y el ensayo; Mahfuz con la narrativa.

Mahfuz fue uno de los pocos intelectuales árabes que aprobó los acuerdos de paz entre Egipto e Israel, en 1979, al mismo tiempo que se declaró totalmente solidario con los palestinos. Por su postura sobre Israel, su obra fue boicoteada en varios países árabes.

En su artículo titulado Naguib Mahfuz: el hijo de dos civilizaciones, el escritor y periodista Anders Hallengren afirma que sus relatos abordan el tema del bien, el mal, la justicia y la injusticia, la lealtad y la traición, y poseen interés universal.

Naguib Mahfuz nació en la capital egipcia el 11 de diciembre de 1911, en el barrio Al-Gamalyya; fue el menor de ocho hijos. Comenzó su carrera literaria a los 17 años y a los 28 publicó su primera novela.

La crítica literaria divide el trabajo de Mahfuz en varias etapas: la primera termina en 1944 y se caracteriza por novelas de tinte histórico ambientadas en el Egipto de los faraones; la segunda comienza en 1945, cuando el novelista trata temas contemporáneos –en 1947 publicó El callejón de los milagros–, y termina en 1957, fecha en la que acaba la Trilogía de El Cairo, compuesta por Entre dos palacios (1956), Palacio del deseo (1957) y La azucarera (1957), que le valió el Premio Nacional de las Letras Egipcias (1957).

El Premio Nobel de Literatura falleció en su ciudad natal a los 94 años de edad, a consecuencia de un paro cardiaco. En varias ocasiones el escritor recibió amenazas de muerte de grupos integristas que consideraban su obra como blasfema por su insistente llamado a la tolerancia religiosa, en especial en Hijos de nuestro barrio, cuya publicación fue prohibida por el Instituto Islámico Al-Azhar.

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