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Contra el Establishment
Embajada de EU en Uruguay pidió en 2006 responder a propaganda antiestadunidense

Buscaba combatir la idea de que la izquierda es la única defensora de los derechos humanos

El Frente Amplio en el poder hizo más incómodas las acusaciones contra Washington

De la Redacción
 
Periódico La Jornada
Lunes 10 de enero de 2011, p. 22

Irritado por las denuncias de Telesur y los medios uruguayos sobre los nexos entre el gobierno de Estados Unidos, el dictador chileno Augusto Pinochet y el antiguerrillero Plan Cóndor de Sudamérica, el embajador estadunidense en Montevideo, Frank Baxter, escribió en diciembre de 2006 un memorando confidencial a Washington en el cual pidió una respuesta a la propaganda antiestadunidense, particularmente para combatir la idea de que los izquierdistas son los únicos y auténticos defensores de los derechos humanos.

Media docena de cables diplomáticos de Estados Unidos, publicados en el sitio de Wikileaks, pusieron en evidencia los constantes choques ideológicos de funcionarios de la embajada en Montevideo con el gobierno del izquierdista Frente Amplio de Tabaré Vázquez (2005-2010), hasta el punto de querer vetar a un negociador del gobierno uruguayo, Henry Engler Golovchenko, presunto implicado en el homicidio de Dan Mitrione, un consejero de seguridad de la Agencia Internacional para el Desarrollo (AID).

Mitrione, un experto en torturas, llegó a Montevideo en 1969 para asesorar a la policía uruguaya en acciones contrainsurgentes, según reveló en agosto pasado el diario montevideano La República, con base en documentos desclasificados de los Archivos Nacionales de Estados Unidos.

La historia del secuestro y posterior asesinato de Mitrione sirvió como base para el guión de la película Estado de Sitio del cineasta Costa Gavras. La captura el 31 de julio de 1970 se la atribuyó el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T), que ejecutó al agente estadunidense el 9 de agosto de aquel año, luego que el gobierno del entonces presidente Jorge Pacheco Areco se negó a liberar, a cambio, al líder insurgente Raúl Sendic y otros 150 guerrilleros. Estos hechos fueron antecentedentes de la dictadura cívico-militar que se estableció en Uruguay entre 1973 y 1985.

La embajada de Estados Unidos en Montevideo puso de nuevo el caso Mitrione en la agenda bilateral con el gobierno de Uruguay, cuando Tabaré Vázquez asumió la presidencia al frente de una coalición de organizaciones de izquierda, incluidos algunos prominentes militantes del MLN-T, como el actual mandatario José Mujica.

En un cable diplomático del 20 de marzo de 2007, el encargado de negocios de la legación estadunidense en la capital uruguaya, James Nealon, alertó al Departamento de Estado sobre la participación de Engler en una negociación entre la compañía General Electric y el gobierno de Uruguay, por lo que sugirió marginarlo de ese proceso comercial.

Regularmente interactuamos con Tupamaros que representan una porción significativa del gobierno del Frente Amplio. Sin embargo, trazamos una línea en el trato con individuos que estuvieron involucrados en el secuestro del ciudadano estadunidense Dan Mitrione, precisó Nealon.

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En imagen de archivo, el ex presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, quien según el sitio Wikileaks tuvo constantes choques ideológicos con funcionarios de la embajada estadunidenseFoto José Carlo González/La Jornada

El asunto volvió a ser mencionado en un memorando diplomático confidencial del embajador Baxter, el 28 de mayo de 2008, en referencia a una petición del gobierno de Vázquez sobre el envenenamiento de Cecilia Fontana de Heber, esposa del senador Mario Heber, un crimen que ocurrió en septiembre de 1978 y cuyos autores nunca fueron detenidos.

Baxter informó a la cancillería uruguaya que Washington sólo disponía de una serie de referencias incluidas en 14 documentos desclasificados en 1978. En su respuesta, aprovechó para contraatacar –como el mismo diplomático lo descibe en el memorando– con un llamado a Montevideo para que se investigue el caso Mitrione, que Estados Unidos no ha olvidado.

La irritación de Baxter por el pasado de los dirigentes políticos uruguayos, las posturas ideológicas y la ruidosa maquinaria propagandística antiestadunidense comenzó antes de que renaciera el asunto de Mitrione.

El 13 de diciembre de 2006, el diplomático dijo que la liberación de documentos reservados por el gobierno de Estados Unidos sobre el periodo correspondiente a la dictadura echaron gasolina al fuego con el que los grupos izquierdistas atacan a Washington y le acusan de ser enemigo de los derechos humanos.

Los documentos señalan a Juan Bordaberry –el presidente que cerró el Parlamento uruguayo y anuló las libertades políticas individuales y colectivas para dar inicio a 12 años de dictadura– como responsable del asesinato de dos legisladores y dos tupamaros que se habían refugiado en Argentina, en acciones que, según las denuncias de periodistas y organizaciones uruguayas, fueron parte del Plan Cóndor.

El legado de abusos cometidos durante la dictadura no es un tema nuevo en Uruguay, escribió Baxter, diplomático de carrera. Lo que es nuevo es que el Frente Amplio está ahora en el poder y tiene los recursos políticos y mediáticos para hacer más incómodas las viejas acusaciones contra Estados Unidos, agregó.

En su conclusión, Baxter lamentó que Washington haya abandonado en Uruguay su defensa como promotor de los derechos humanos en el mundo, pero reconoció también que los escándalos en las cárceles estadunidenses contra el terrorismo (Abu Ghraib y Guantánamo) tampoco han ayudado a promover ese compromiso.