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Debaten en San Ildefonso sobre la trayectoria del artista en la caricatura

Orozco careció de una ideología política y de sentido del humor, asevera Rius

Fue el más didáctico de los muralistas mexicanos, porque entendió ese oficio: El Fisgón

Su formación en el dibujo le permitió pintar obras irreverentes, dice Gonzalo Rocha

Foto
Los caricaturistas Antonio Helguera, Gonzalo Rocha, Rafael Barajas, El Fisgón, y Eduardo del Río, Rius, la noche del jueves, durante la mesa redonda que se realizó en el contexto de la exposición José Clemente Orozco: pintura y verdad, que se presenta en el recinto de Justo Sierra 16, Centro HistóricoFoto José Antonio López
Mónica Mateos-Vega
 
Periódico La Jornada
Sábado 15 de enero de 2011, p. 4

Sin demeritar su trabajo de dibujante y pintor, José Clemente Orozco (1883-1949), como monero, no tuvo una ideología política ni sentido del humor, sus caricaturas me parecen trágicas, amargas, grotescas, señaló Eduardo del Río, Rius, durante su participación en una mesa redonda realizada el jueves dedicada al muralista, en el contexto de la exposición dedicada al artista en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Por tal motivo, continuó Rius, es difícil catalogarlo como un humorista gráfico, parece una herejía decirlo, pero así lo creo.

Alejado del sentido crítico

En su turno, Rafael Barajas, El Fisgón, explicó que Orozco fue, sin duda, el más didáctico de los grandes muralistas mexicanos, precisamente porque entendió el oficio de caricaturista, y mostró el trabajo que el pintor realizó para algunos medios impresos en la época de la disputa política entre Porfirio Díaz contra Francisco I. Madero, a principios del siglo XX.

Explicó que Orozco, quien publicó en El Mundo Ilustrado, Lo de Menos, Panchito, El Ahuizote, El Ojo Parado, El Malora (publicación de la que fue director), La Vanguardia, Acción Mundial, El Heraldo, El Machete, L’ABC y El Universal, caricaturizó a Madero en numerosas ocasiones, siendo una de las más significativas cuando lo pintó como el contenido de una bacinica pestilente.

Antonio Helguera coincidió con Rius al explicar que Orozco, al sumarse a la campaña periodística en contra de Madero, se alejó del sentido crítico que debe tener alguien del oficio: “una vez que llegó Madero a la presidencia se desató una campaña en su contra (digna de Televisa o Televisión Azteca), Orozco debió de haber discernido y negarse a hacer dibujos por encargo, pues el oficio de la caricatura requiere de una capacidad de análisis político sólido para entender el momento que se vive.

Pero era muy joven y probablemente carecía de una estructura ideológica que le permitiera entender su época, de ahí que sus caricaturas fueran tan desafortunadas, por decir lo menos. Muy distinto su trabajo posterior y eso tiene una explicación: el régimen posrevolucionario construyó un andamiaje sólido en el cual Orozco y muchos otros se pudieron asir para construir una visión sólida del país. De ahí la diferencia entre el trabajo del Orozco caricaturista y el muralista que conocemos.

En su intervención, el monero Gonzalo Rocha opinó que la formación como caricaturista del más políticamente incorrecto de los grandes muralistas le permitió hacer murales irreverentes y burlones.

La muestra José Clemente Orozco: pintura y verdad concluirá el 27 de febrero. Los horarios de visita son martes de 10 a 19:30 horas, con entrada libre; miércoles a domingo, de 10 a 17:30 horas, admisión general 45 pesos. Los lunes cierra San Ildefonso (Justo Sierra 16, Centro Histórico).

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