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Revuelta en el mundo árabe
La alternativa al diálogo podría ser un golpe: Suleiman

La población egipcia, lejos de tener cultura democrática: vicepresidente

Las protestas se extienden al Parlamento cerrado por limpieza

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Al cumplirse ayer 16 días de protestas para exigir la renuncia de Hosni Mubarak los manifestantes llegaron a la sede del Parlamento egipcioFoto Ap
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Vigilia en la plaza Tahrir, ayer en El CairoFoto Reuters
Donald Macintyre
The Independent
Periódico La Jornada
Jueves 10 de febrero de 2011, p. 30

El Cairo, 9 de febrero. Cientos de manifestantes por la democracia ocuparon la calle del Parlamento y la oficina del gabinete este miércoles, al continuar la extensión de las protestas más allá de la plaza Tahrir, en el día 16 de la revuelta.

Hubo manifestaciones en varias regiones del país y los trabajadores comenzaron a responder a los llamados a huelga, al recuperar los opositores a Mubarak la iniciativa pese a fuertes insinuaciones del régimen de que se podría recurrir al uso de la fuerza si la protesta se prolonga.

El ánimo resuelto de los manifestantes puso de manifiesto una división entre las percepciones de los gobiernos occidentales de que Hosni Mubarak no se irá antes de septiembre y los continuos llamados de los opositores a dar fin inmediato al imperio de 30 años del presidente.

Ya no es hora de negociar con el régimen: ejecutivo de Google

Wael Ghonim, el ejecutivo egipcio de Google que a sus 30 años de edad ha surgido como vocero de la protesta luego de pasar 12 días en detención, declaró a CNN que está dispuesto a morir para producir un cambio en Egipto y añadió que ya no es hora de negociar con el régimen. Luego de llamar a los funcionarios a renunciar, añadió: si en verdad son egipcios, si son egipcios heroicos, es hora de dejar el poder. Entre tanto, Human Rights Watch ubicó en 302 el número de personas que han perdido la vida en las protestas.

En la provincia sureña de Assiut, unas 8 mil personas, sobre todo campesinos, bloquearon con palmeras ardiendo la carretera principal y la vía férrea hacia la capital para quejarse de la escasez de pan, y luego echaron al gobernador apedreando su auto. En Port Said, cientos de pobladores de ciudades perdidas prendieron fuego a una parte de las oficinas del gobernador.

Fuera de las rejas del parlamento, donde algunos habían colocado un letrero de Cerrado por limpieza en referencia a las difundidas acusaciones de corrupción entre muchos legisladores egipcios, docenas de manifestantes marcharon coreando: es hermoso: el pueblo de Mubarak lo despide y Luego del viernes las plegarias lo sacarán del palacio. Los activistas han convocado a una nueva protesta en masa para ese día.

Para el anochecer del martes muchos se habían desplazado a la zona del Parlamento y pasaron la noche allí, mientras el vicepresidente Omar Suleiman advertía a los editores de periódicos sobre las protestas, centradas hasta entonces en la plaza Tahrir: No podemos tolerar esto mucho tiempo. Debemos poner fin a esta crisis lo antes posible. Sostuvo que el régimen desea resolver la crisis mediante el diálogo, pero agregó: No queremos tratar a la sociedad egipcia con las herramientas de la policía.

Adoptando un tono que parecía chocar con el de promesas anteriores de no acosar a los manifestantes ni usar la fuerza contra ellos, Suleiman, quien con respaldo de Washington encabeza un esfuerzo por llegar a un acuerdo con algunos grupos de oposición en torno a una serie de reformas, advirtió que los llamados a una campaña de desobediencia civil son muy peligrosos para la sociedad y no podemos aceptarlos en absoluto.

Dio a entender que los egipcios no están preparados para la democracia, pues la cultura para ésta aún está lejana, en comentarios que la Casa Blanca consideró de poca ayuda.

Suleiman añadió que sobrevendría el caos si los oscuros murciélagos de la noche salen para aterrorizar al pueblo, antes de sugerir que la alternativa al diálogo podría ser un golpe.

Fuera de las rejas cerradas del parlamento, Ibrahim Haddad, estudiante de 23 años, señaló que los manifestantes llevaban un tiempo planeando desbordar la plaza Tahrir. Nos preocupaba que esto se estaba volviendo un carnaval contra Mubarak, en vez de una revolución.

Haddad, que combina los estudios de arqueología en la Universidad de Alejandría con un trabajo en servicios para el cliente en AT&T, añadió que el martes había tanta gente en la plaza que nos pareció que ya era seguro salir.

Pese a las advertencias de Suleiman, Haddad insistió: No creo que haya uso de la fuerza. El ejército ha estado cooperando con nosotros y creo que se mantendrá neutral.

Haddad rechazó que se deba permitir a Mubarak permanecer en el poder conforme al calendario que trazó para el diálogo y la reforma, con vistas a celebrar elecciones en diciembre. “Si iba a irse pudo haberlo hecho durante los 30 años pasados –expresó–. En realidad es un criminal, y no aceptamos ser gobernados por criminales.”

Esta postura contrasta con la aceptación al parecer predominante en Washington y las capitales europeas de que Mubarak permanezca en el poder hasta septiembre. Y aunque esa estancia prolongada no satisfaría a los manifestantes, funcionarios occidentales esperan que las promesas de reforma y la destitución de algunas figuras claves del régimen representen al menos cierto avance para apaciguarlos.

Uno de los manifestantes en el Parlamento, Mohamed Abdulá, de 29 años, advirtió que los mensajes mezclados de Estados Unidos en los 15 días anteriores no lo congracian los opositores. Estamos decepcionados. Primero dijeron estar con el pueblo egipcio; ahora dicen que Mubarak puede quedarse si hay diálogo.

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya