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La apertura oficial será el 28 de marzo, adelanta Alfonso Miranda, director del museo

Todavía en montaje, por fin abren el Soumaya Plaza Carso

Apostamos por la relectura de 16 colecciones, las cuales suman más de 66 mil piezas, dice a La Jornada

Se busca entablar una conexión directa del espectador con el arte, afirma

Merry MacMasters
 
Periódico La Jornada
Martes 1º de marzo de 2011, p. 4

El Museo Soumaya Plaza Carso por fin abre sus puertas. Aunque este martes primero de marzo habrá un acto preinaugural, no estarán el ciento por ciento de las obras porque estamos en montaje, expresa su director, Alfonso Miranda.

El recinto de arquitectura espectacular, diseñado por Fernando Romero, cuya fachada está cubierta con 16 mil hexágonos, tendrá su inauguración oficial el 28 de marzo y estará abierto al público a partir del día siguiente.

Para su apertura el Museo Soumaya Plaza Carso (bulevar Miguel de Cervantes Saavedra, colonia Granada) hará una relectura de las 16 colecciones de la Fundación Carlos Slim, que suman más de 66 mil piezas. Tal vez uno de los acervos más conocidos es el de esculturas de Auguste Rodin que, en contraste con lo que se podría pensar, se colocará en el sexto y último nivel, a 45 metros de altura, espacio que cuenta con más de mil 600 metros cuadrados libres de columnas.

Miranda explica a La Jornada: “En la primera planta tendremos las colecciones que hablan de nuestro arraigo cultural con los metales, sobre todo la plata en la Nueva España. Tenemos la colección de monedas de oro más relevante de México, incluso superior a la del Banco de México. Vamos a presentar por primera vez una colección también de monedas y medallas del segundo imperio mexicano.

“La segunda planta estará destinada a las artes decorativas, con el retrato en un diálogo planteado a partir de lo que implica el mueble, el carácter que ha traído desde el Renacimiento hasta ver cómo se arraiga en la realidad mexicana. La tercera planta va a tener una disposición de un juego de espejo, ver qué sucede con los antiguos maestros europeos y nuestros antiguos maestros novohispanos.

“Se destinará la siguiente planta al paisaje, con la presencia de artistas viajeros, como Rugendas, Eggerton y Chapman, hasta llegar al paisaje impresionista mexicano con Clausell y Velasco. Se establecerán analogías con el paisaje europeo, desde la escuela de Barbizón hasta el impresionismo francés. El quinto nivel estará dedicado al indigenismo y al arte mesoamericano. Presentaremos por primera vez la colección del occidente de México que tenemos en comodato por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Estaremos en diálogo con las propuestas del indigenismo mexicano a partir de la Escuela Mexicana de Pintura y de algunos ejemplos de la cromolitografía con la imprenta Galas de México.

También se exhibirán algunas obras de la colección del poeta, ensayista, novelista y pintor Gibrán Jalil Gibrán.

El de Plaza Loreto sigue abierto

Y para no perder su identidad original, no se cerrará el Museo Soumaya en Plaza Loreto, donde actualmente se presentan las exposiciones temporales Corazón sagrado: México 1810- 1910-2010; Rodin, impresionistas y el arte del siglo XX y Dolores del Río: la encantadora de las cámaras.

Próximamente se mostrará allí obra impresionista y posimpresionista, así como dibujos franceses de finales del siglo XIX.

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Trabajadores ultiman detalles de la fachada, cubierta con 16 mil hexágonos, del nuevo Museo Soumaya Plaza Carso, ubicado en la colonia Granada, recinto que podrá ser visitado por el público a partir del 29 de marzoFoto Roberto García Ortiz

–¿Se ha adquirido obra adicional para esta nueva etapa del museo?

–Algunas piezas sí, aunque en realidad apostamos por la relectura de nuestros fondos con investigaciones nuevas. Pero piezas que pudieran resultar novedosas son la colección de oro y plata y la del occidente de México en comodato con el INAH. Hay un paisaje, por ejemplo, de Rousseau; vamos a tener dos esculturas de Fernando Botero en mármol.

“También tenemos en comodato de la colección Suárez y Suárez el mural Río Juchitán, de Diego Rivera, realizado con la técnica del mosaico veneciano, y el mural La tierra y el agua, de David Alfaro Siqueiros, de 11 metros de largo”.

–¿Cómo conciben al Museo Soumaya Plaza Carso?

–Es un espacio contemporá-neo y de vanguardia en su arquitectura e ingeniería, que permite crear atmósferas internamente con distintas alturas, de modo que el espectador pueda tener una conexión directa con el arte. Es un museo fresco, ágil, dinámico, que no exige un recorrido lineal.

El público podrá acceder a los pisos por una rampa, una escalinata o un elevador y descubrir, según sus propias pasiones, las colecciones de la Fundación Carlos Slim. Éste es nuestro objetivo.

–¿Cuál es el reto de la nueva sede?

–El reto no sólo de esta sede, sino en la Fundación Carlos Slim, es consolidar un proyecto de responsabilidad social, abrirnos a las necesidades y lecturas de los diferentes públicos, es decir, todos, no los segmentamos. Dar ese salto de olvidar una colección privada por apostar a construir esa institucionalidad que permitirá al público y la sociedad abordar el arte desde una perspectiva diferente.

“Dar una nueva mirada, un nuevo significado al arte clásico que, sin él, no podríamos entender las propuestas actuales. Además, seguramente hacia finales de 2012 (el Museo Soumaya Plaza Carso) podrá también estar en diálogo con el arte contemporáneo a partir del museo de arte contemporáneo de la Fundación Jumex.

Entonces, se trata de crear un proyecto integral, multi e interdisplinario, donde las piezas sean las protagónicas, y las diferentes investigaciones, talleres, actividades culturales paralelas, pues, sean una mediación para propiciar esa relación íntima y extraordinaria entre el público y en esta intimidad subjetiva apostar por la construcción de imaginarios.

Al principio la nueva sede del Museo Soumaya no se concibió dentro del contexto de una plaza. Sin embargo, se trataba de una zona con una gran concentración de fábricas en el siglo XX, que poco a poco fueron cerrando de modo que el área se convirtió en un punto de conflicto que vulneraba la seguridad de los vecindarios cercanos.

En vista de que el proyecto de rescate del Centro Histórico había sido tan exitoso, el del Museo Soumaya Plaza Carso se maduró en un proyecto de conversión urbana que creaba fuentes de empleo, atraía a las personas para adquirir vivienda, también con una participación económica, explica Alfonso Miranda.

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