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La isla pidió ayuda a sus vecinos tras la violencia del domingo, que doblegó a la policía

Arabia Saudita envía tropas a Bahrein para sofocar protestas contra la monarquía sunita

El ingreso de las fuerzas del Golfo, una guerra no declarada, considera la oposición

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Tropas saudiárabes cruzan el paso elevado de 28 kilómetros sobre el mar que une con Bahrein, ayer, en esta imagen tomada de un videoFoto Reuters
Patrick Cockburn
The Independent
Periódico La Jornada
Martes 15 de marzo de 2011, p. 27

Arabia Saudita envió este lunes tropas a Bahrein para sofocar las protestas de la mayoría chiíta contra la monarquía sunita, acción que la oposición denunció como un acto de guerra.

Vehículos blindados sauditas cruzaron el paso elevado de 28 kilómetros sobre el mar que une a Arabia Saudita con Bahrein, en una intervención armada sin precedente que probablemente desatará una nueva crisis en el Golfo.

Unos mil soldados sauditas entraron en la isla, según un oficial del ejército invasor. Testigos dijeron que unos 150 vehículos blindados y 50 de otro tipo –jeeps, autobuses, ambulancias y autos cisternas– tomaron posiciones en el distrito de Riffa, donde vive la familia real y donde existe un hospital militar.

Esta intervención saudita es la primera que un Estado árabe haya enviado para sofocar protestas en otro desde que comenzó la ola de levantamientos en la región. El gobierno bahreiní había solicitado ayuda de sus vecinos luego de los enfrentamientos del domingo en calles de la capital, Manama, en los que los manifestantes doblegaron a la policía antimotines.

La mañana del domingo la policía atacó un pequeño campamento de manifestantes por la democracia con gas lacrimógeno y balas de hule, pero la incursión provocó una lucha en la que los opositores tomaron el control de buena parte del distrito financiero de Manama. Esto llevó a la familia reinante Al Jalifa a solicitar una fuerza de tarea de los otros cinco miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), que son Arabia Saudita, Omán, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Kuwait.

Protestas podrían ganar impulso

Los gobernantes sauditas están preocupados de que la inquietud entre los chiítas de Bahrein se propague a su propia población chiíta en la vecina provincia oriental. Las fuerzas de seguridad sauditas han intentado prevenir que las protestas en el reino ganen impulso.

La oposición en Bahrein, incluido el partido chiíta Wefaq, emitió una declaración en la que sostiene: Consideramos que la entrada de Arabia Saudita y otras fuerzas del Golfo en suelo, aire o mar del reino de Bahrein es una palmaria ocupación. Añadió que la intervención saudita amenaza a los bahreiníes con una guerra no declarada con efectivos armados.

Hasta ahora las tropas sauditas, que según se presume están acompañadas por pequeñas fuerzas de otros estados del CCG, no han aparecido en las calles, donde la seguridad se mantiene en manos de la policía. Los manifestantes han levantado barricadas para bloquear el acceso principal al distrito financiero. El camino al aeropuerto ha sido sellado con retenes de la policía.

Los manifestantes parecen haberse trasladado al distrito financiero para elevar la presión sobre el gobierno. Los empleados que trabajan en la zona bancaria de Bahrein, frente a la costa, se vieron obligados a caminar kilómetros hacia sus oficinas, ubicadas en rascacielos del centro de Manama. Los opositores se habían congregado antes frente al Puerto Financiaro de Bahrein, propiedad del primer ministro, Jalifa bin Salman al-Jalifa, a quien se ha acusado de corrupción. También avanzaron hacia el campus de la principal universidad y contra el palacio real en Riffa, donde fueron enfrentados por la policía y por civiles sunitas que blandían espadas.

Hasta ahora Bahrein ha sido una monarquía absoluta, en la que el rey designa a los 40 miembros del Senado, los cuales pueden revocar las decisiones de la cámara baja del parlamento, también de 40 miembros que son electos por los ciudadanos. Una división amañada de distritos electorales impide que los chiítas obtengan la mayoría de lugares en la cámara baja.

El súbito recrudecimiento de la crisis en Bahrein ocurre poco después que el secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, visitó la isla para exhortar a los gobernantes a emprender reformas. Declaró haber advertido al rey Hamad bin Isa al-Jalifa y al príncipe heredero que el cambio se puede conducir o imponer. Gates afirmó que no había evidencia de involucramiento iraní, pero que Irán podría explotar las protestas para sus propios fines. El tiempo no es nuestro amigo, añadió.

Bahrein es base de la quinta flota de la Marina estadunidense, por lo cual lo que ocurra allí es significativo para la posición de Washington en el Golfo y su capacidad de enfrentar a Irán.

Los gobernantes bahreiníes han afirmado desde hace tiempo que sus opositores son agentes de Irán, pero cables diplomáticos estadunidenses revelados por Wikileaks señalan que hay pocos indicios de ello. Los seis principales clérigos chiítas de Bahrein no se consideran militantes, aunque han respaldado las protestas.

En un principio los manifestantes buscaron minimizar las diferencias sectarias en la isla, diciendo que se inspiraban en las demandas de democracia, estado de derecho y derechos civiles en Egipto y Túnez. La demanda inicial era por una monarquía constitucional, pero luego que la policía mató a siete manifestantes, el mes pasado, las actitudes entre la oposición se endurecieron y ahora muchos quieren el fin de la monarquía.

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya