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Protestas en Manama contra la ocupación saudita y de Emiratos Árabes Unidos

Impone la familia real la ley marcial en Bahrein
Patrick Cockburn
The Independent
Periódico La Jornada
Miércoles 16 de marzo de 2011, p. 35

El rey de Bahrein declaró la ley marcial, dando a los militares autoridad para poner fin a las protestas contra su gobierno con el respaldo de 2 mil efectivos de Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. Unos 10 mil bahreiníes marcharon ayer hasta la embajada saudita en la capital, Manama, para protestar contra la intervención de ese país árabe, la cual para la oposición, según manifestó en un comunicado, equivale a una ocupación.

Partes significativas del reino isleño, que tiene una población de 600 mil habitantes, permanecen en manos de los opositores. Ayer se reportó que uno de ellos pereció a manos de los servicios de seguridad. Irán ha calificado de inaceptable la entrada de tropas extranjeras en Bahrein y acusó a Estados Unidos de ser responsable de las acciones sauditas, las que, advirtió, tendrán peligrosas consecuencias.

Como principal potencia chiíta del golfo, Irán simpatiza con los chiítas de Bahrein, que constituyen 70 por ciento de la población del reino y tradicionalmente han sido discriminados por la clase gobernante sunita. La presencia de las fuerzas extranjeras y la interferencia en los asuntos internos de Bahrein es inaceptable y complicará más la situación, manifestó Ramín Mehmanparast, vocero del Ministerio del Exterior iraní.

Irán niega cualquier involucramiento en las protestas, que duran ya un mes, y cables de la embajada estadunidense revelados por Wikileaks señalan que no hay evidencia que respalde las constantes afirmaciones del gobierno bahreiní de que la oposición recibe apoyo y armas de Irán. Irán ha llamado a consultas a su embajador en Bahrein. Teherán afirma que Estados Unidos orilló a Arabia Saudita a invadir, en tanto el Pentágono niega haber recibido aviso previo sobre la intervención militar saudita.

Bahrein es un aliado vital para Washington porque alberga a la quinta flota de la marina estadunidense; por eso brinda mayor respaldo a la familia gobernante Al Jalifa que el que otorgó a Hosni Mubarak en Egipto o al presidente Zine Abidine Ben Alí de Túnez. La Casa Blanca ha llamado en público al gobierno de Bahrein a entrar en diálogo con la oposición.

El estado de emergencia de tres meses concede significativos poderes a las fuerzas de seguridad bahreiníes, dominadas por la minoría sunita. Una de las quejas opositoras es que los empleos importantes son para los sunitas, y que el gobierno lleva sunitas desde países de Medio Oriente y el sur de Asia para emplearlos como agentes de seguridad y les da la ciudadanía para mantener a los chiítas como ciudadanos de segunda clase.

La imposición de la ley marcial tal vez no signifique mucha diferencia en cuanto a los poderes de las fuerzas de seguridad porque Bahrein es una monarquía absoluta, pero es indicativa de las acciones que podrían venir en seguida, como sacar a los manifestantes de las calles e imponer el toque de queda, prohibir reuniones públicas y amordazar a la prensa.

Pese a algunas versiones de que los opositores planeaban reabrir el camino principal al distrito financiero de Bahrein, éste seguía bloqueado con barricadas de metal y montones de arena. En retenes cercanos a la glorieta activistas revisan identificaciones para dejar pasar autos. Fuera de eso las calles estaban casi vacías y las tiendas cerradas. “Nuestro movimiento es pacífico, aun si ellos atacan –dijo a Reuters Alí Mansur, activista en la glorieta de la Perla–. Arabia Saudita no tiene derecho de venir a Bahrein. Nuestro problema es con el gobierno, no con Arabia Saudita.”

En el primer signo de resistencia a la fuerza extranjera, Riad informó que un sargento saudita fue muerto a tiros por un manifestante en Manama. No se ofrecieron más detalles acerca del militar, identificado como Ahmed Raddadi. Existen signos crecientes de división entre chiítas y sunitas. Los pobladores colocan piedras, contenedores, botes de basura y pedazos de metal en las calles para evitar que entren extraños en sus vecindarios. Las luchas sectarias entre jóvenes a pedradas, palos y cuchilladas son ya comunes. La noche del lunes hubo choques en distintas partes de Bahrein; sunitas y chiítas intercambiaron acusaciones en los medios.

La Universidad de Bahrein y muchas escuelas han cerrado. Una banda armada irrumpió en la sala de prensas del único periódico bahreiní de oposición, Al Wasat, y trató de destruir las máquinas y detener la publicación. Más tarde se imprimó utilizando maquinaria de otros periódicos.

La oposición había comenzado por exigir derechos civiles y políticos, pero la cerrazón de la familia real y la violencia de las fuerzas de seguridad han provocado que se eleven las demandas. El 17 de febrero la policía atacó a manifestantes que dormían en la glorieta de la Perla y dio muerte por lo menos a cuatro. Las demandas se han vuelto más radicales, en busca de una monarquía constitucional o incluso el derrocamiento del rey.

Otro error de cálculo de las autoridades condujo el domingo a que la policía antimotines atacara a los manifestantes cerca del distrito financiero, lo cual provocó un contrataque de miles de activistas que echaron a la policía de las calles. Eso llevó a la familia real a pedir ayuda a Arabia Saudita como miembro del Consejo de Cooperación del Golfo, que agrupa también a Kuwait, Bahrein, Qatar, Emiratos Árabes Unidas y Omán. Ahora la crisis de Bahrein involucra a todos los estados del golfo.

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya