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México en Wikileaks

Aun así no se justifica la sumisión de las autoridades: activistas

Washington pugnó por sacar al Ejército de Juárez por las constantes violaciones
Fernando Camacho Servín
 
Periódico La Jornada
Miércoles 16 de marzo de 2011, p. 4

La presión de Washington para que el gobierno mexicano sacara al Ejército de las tareas de vigilancia en Ciudad Juárez –como señalan cables de Wikileaks publicados por La Jornada– es una muestra de sumisión inaceptable, aunque dicha acción estuviera justificada por la gran cantidad de abusos de los uniformados, señalaron activistas de derechos humanos.

Cipriana Jurado, directora del Centro de Investigación y Solidaridad Obrera, y actualmente exiliada en Estados Unidos por las amenazas contra su vida en México, afirmó que la Casa Blanca empezó a pugnar por la salida de los militares debido al número cada vez mayor de denuncias de violaciones graves cometidas por éstos, incluyendo tortura, desapariciones y ejecuciones extrajudiciales.

Organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch documentaron cientos de quejas contra el Ejército, lo cual a la postre obligó al gobierno mexicano a retirar a los soldados de las tareas principales de vigilancia en Juárez, aunque después la Policía Federal incurrió en los mismos abusos, lamentó.

Con respecto a las acusaciones de la embajada estadunidense contra Josefina Reyes, a quien vincula con el hampa, Jurado sostuvo que la activista tenía más de 20 años dedicada a la lucha social, por lo que dichos señalamientos no son creíbles y forman parte de una campaña de desprestigio.

Por su parte, Luz Estela Castro, coordinadora del Centro de Derechos Humanos de las Mujeres, consideró un acto de genuflexión y sumisión el hecho de que el gobierno mexicano se deje presionar así por Washington, más allá de que efectivamente existan elementos para retirar al Ejército de Ciudad Juárez por sus abusos contra los pobladores.

Debería ser el propio Estado mexicano el que revise su funcionamiento, y no esperar un mandato de Estados Unidos. Esa es una invasión de la soberanía y una total falta de dignidad del gobierno, que no hace más que confirmar que Felipe Calderón es un títere de la Casa Blanca.

Castro, también fundadora de la organización Justicia para Nuestras Hijas, coincidió en que hay una campaña de desprestigio contra defensores de derechos humanos, a quienes se vincula de forma injusta con el crimen organizado.

Josefina Reyes dijo que si su hijo tenía problemas de delincuencia, se le detuviera, pero sin torturarlo ni matarlo. Lo que hizo fue enfrentar al Ejército y desnudar sus violaciones, apuntó.

Enlaces:

Los cables sobre México en WikiLeaks

Sitio especial de La Jornada sobre WikiLeaks