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Se pasó de 362 a 327 litros diarios por habitante, señala estudio de la UNAM

En la década pasada bajó 10 por ciento abasto per cápita de agua

En Milpa Alta,Tláhuac y Cuajimalpa la dotación del líquido cayó una quinta parte

La población con mayores carencias es la que resulta más afectada, según el documento

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En colonias de Tlalpan, como Ixtlahuaca, en Topilejo, deben emplearse pipas para el abasto de agua. Imagen de archivoFoto Carlos Cisneros
Rocío González Alvarado
 
Periódico La Jornada
Domingo 20 de marzo de 2011, p. 28

En la década pasada, la dotación de agua potable disminuyó en promedio diez por ciento en la ciudad de México, al pasar el suministro de 362 a 327 litros por habitante al día.

De acuerdo con un análisis realizado por el Programa Universitario de Estudios Sobre la Ciudad (PUEC) de la UNAM las delegaciones más afectadas han sido Milpa Alta, Tláhuac y Cuajimalpa, en donde la dotación se ha reducido hasta 20 por ciento.

En contraparte, las demarcaciones que han resultado beneficiadas en este mismo periodo, son Venustiano Carranza y Azcapotzalco, en las que se ganó ocho y tres litros por habitante al día, respectivamente.

En el documento Evaluación externa del diseño e implementación de la política de acceso al agua potable del Gobierno del Distrito Federal se señala que quienes más recienten la escasez de agua son los habitantes que tienen un grado de pobreza alto, al padecer esta situación 33 por ciento de los capitalinos.

De ellos, 70 por ciento recibe el agua de manera diaria, pero 12.45 por ciento de los capitalinos sólo la obtienen tres días a la semana, seguido de quienes la reciben cada cuatro días, 4.76 por ciento, y un solo día a la semana, 4.64 por ciento.

En este nivel de pobreza se estima que más de 802 mil personas no reciben agua diariamente. En esta situación, además de los habitantes de las delegaciones ya mencionadas, se incluye a los de Iztapalapa.

El estudio, realizado a petición del gobierno capitalino, precisa que ante la carencia y la baja calidad del servicio de agua, la población ha buscado alternativas para abastecerse. De ellas, la principal opción para consumir es la compra del líquido en garrafón o embotellada, en 77 por ciento de los casos.

En segundo lugar, la elección es hervir el agua, 10.84 por ciento de los casos, seguida de tomarla como se obtiene, con 4.58 por ciento, es decir, directamente de la llave, y otro 4.37 por ciento la filtra o purifica.

Las personas que más optan por comprar garrafones o agua embotellada son aquellas que pertenecen a las delegaciones del estrato de pobreza alto, en 28.16 por ciento de los casos, seguidas del segmento medio (18.38 por ciento), bajo (17.52 por ciento) y medio bajo 12.88 por ciento, refiere el texto.

Ello significa que, además de pagar por el suministro de agua, ya sea por conexión a la red pública o cualquier otro mecanismo, la población se ve obligada a realizar un pago adicional para obtener el líquido de calidad, con graves implicaciones económicas entre los más desfavorecidos.

La mayoría de quienes optan por consumir el agua directamente de la llave también son los capitalinos que se ubican en el estrato de pobreza más alta. En esta situación se encuentran 402 mil personas, según el análisis.

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