Sociedad y Justicia
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Hay que estar alerta ante la apropiación indebida de especies criollas, advierte el SNICS

Recopila México la huella genética de 52 razas de maíz para evitar biopiratería

En la década de los 90 intentaron patentar en EU el frijol amarillo que se producía aquí

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El Servicio Nacional de Inspección y Certificación de Semillas, que cumple 50 años, recopila la huella genética de 52 razas nativas de maíz. En la imagen parte del montaje para celebrar el Día del Maíz en el Zócalo. Imagen de archivoFoto José Carlo González
 
Periódico La Jornada
Sábado 2 de abril de 2011, p. 34

Con el propósito de prevenir cualquier eventual acción de biopiratería que afecte a alguna de las 52 razas nativas de maíz existentes en México, el Servicio Nacional de Inspección y Certificación de Semillas (SNICS), realiza una caracterización morfológica y molecular de los maíces criollos de los cuales obtendrá su huella genética, informó Enriqueta Molina Macías, directora general del SNICS.

En entrevista concedida durante un taller con medios de comunicación que organizó el SNICS con motivo del inicio de los festejos por su 50 aniversario, Molina Macías detalló que dicho estudio, que comenzó hace tres años, concluirá a finales de este año.

Por la cantidad de información y datos que se están procesando calculamos que hacia el último trimestre de este año ya estaremos publicando resultados, precisó.

Agregó que esta caracterización se realiza en colaboración con otras 25 instituciones y con diversos bancos de germoplasma y comentó que con esta acción se dará mayor protección a las razas nativas.

Y es que no sólo se obtendrá la huella genética, sino que esta tarea se acompañará con una serie de estrategias jurídicas para permitir el intercambio de germoplasma, porque finalmente México también se beneficia de los recursos originarios de otros países, pero el intercambio debe ser con condiciones muy claras, para que si hay beneficios estos se compartan con los centros de origen y diversidad.

La experta descartó que por el momento se tengan identificados casos o intentos de biopiratería con alguna de las razas de maíz nativas, pero dejó en claro que esta situación puede ocurrir.

Ilustró esa posibilidad con un caso que fue famoso, el primero que se dio a conocer y se documentó: el de los frijoles amarillos, que fueron patentados en Estados Unidos a mediados de los años 90 y en 1999, quienes ostentaban dicha patente demandaron a productores mexicanos por estar exportando frijoles amarillos sin haber solicitado permiso ni pagado regalías, y arguyeron violación de la patente.

Resaltó que ese caso se resolvió favorablemente, ya que México logró probar que el tipo de frijol ya se tenía registrado en el país desde 1963 así que no había ninguna novedad en esos frijoles y se tuvo que revocar la patente. Dijo que aunque en esa ocasión se pudo comprobar que se había patentado algo que no era nuevo, gracias a la existencia de un registro o catálogo nacional de especies vegetales que tiene el SNICS, debido a los avances, se hace necesario contar con un registro mucho más puntual, como el de la huella genética.

Subrayó que el SNICS, el cual es un órgano desconcentrado de la Sagarpa, además de verificar, certificar y verificar el origen y calidad de las semillas, coordinar acciones en materia de recursos fitogenéticos y proteger legalmente los derechos de quien obtiene nuevas variedades de plantas a través de un derecho de obtentor, también busca evitar el riesgo de que haya una apropiación ilegítima de materiales nativos.

Desglosó que en virtud de esta última tarea el SNICS registra las variedades para que tengan validez jurídica no solo en México, sino también a escala internacional.