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Japoneses que intentan salvar su ganado hacen caso omiso de la orden de salir de la zona

Buscan evitar otra explosión por la acumulación de hidrógeno en la planta nuclear de Fukushima

Esfuerzos por restablecer circuitos de refrigeración para impedir que barras de combustible se fundan

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La localidad japonesa de Ofunato, prefectura de Iwate, destruida totalmente por el terremoto y el posterior tsunami del pasado 11 de marzoFoto Ap
Reuters, Afp y Dpa
 
Periódico La Jornada
Jueves 7 de abril de 2011, p. 28

Tokio, 6 de abril. Tokyo Electric Power (Tepco), operador de la central nuclear de Fukushima, intenta evitar otra explosión en la planta causada por acumulación de hidrógeno, por lo que considera inyectar gas de nitrógeno en el reactor número uno en las próximas horas.

Los expertos presentes en la central temen que la cantidad de hidrógeno siga aumentando hasta provocar una explosión por contacto con el oxígeno en el aire.

Los técnicos de Tepco lograron tapar una grieta en una fosa técnica, y se concentran en restablecer la alimentación eléctrica y circuitos de refrigeración, condición indispensable para impedir que las barras de combustible se fundan. Además, continúan por tercer día consecutivo las operaciones de vertido al mar de 11 mil 500 toneladas de agua ligeramente radiactiva.

El desalojo de esta agua al mar, donde los elementos radiactivos deben diluirse, es necesario para liberar unas cubas de almacenamiento y llenarlas de agua altamente radiactiva que se acumuló en las instalaciones y galerías técnicas de los reactores 2 y 3.

En tanto, Tepco pagará unos 11 mil 800 dólares por hogar para indemnizar a miles de familias que fueron desalojadas por vivir en las inmediaciones de la central atómica, informaron medios japoneses.

Los niños regresaron hoy a las escuelas en las zonas afectadas por el terremoto y el tsunami del 11 de marzo, pero en la ciudad de Fukushima muchos menores tendrán que acudir a otros colegios.

De otro lado, algunos japoneses hacen caso omiso de la orden de salir de la zona y tratan de salvar su ganado y su modo de vida. Más de 10 mil animales quedaron abandonados cuando el gobierno ordenó el desalojo de las 80 mil personas que viven en un radio de 20 kilómetros en torno a la central.