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Guerra a Libia
Perecen 13 rebeldes en nuevo error de fuerzas de la OTAN

Se tensa aún más la relación entre los opositores al coronel y los aliados

Un equipo de GB instala en Bengasi un sistema seguro de comunicación

Esta vez no hubo disparos al aire, por qué bombardearon, dice combatiente

Foto
Imagen tomada de la televisión muestra el estallido de un misil lanzado por la OTAN a las afueras de Brega, ataque en el que, por error, murieron varios rebeldes libiosFoto Ap
Kim Sengupta y Patrick Cockburn
The Independent
Periódico La Jornada
Viernes 8 de abril de 2011, p. 27

Ajdabiya, 7 de abril. La difícil relación entre las fuerzas de la OTAN y los rebeldes libios se tensó aún más este jueves, luego que aviones occidentales dieron muerte a 13 combatientes y lesionaron a muchos otros en un ataque por error a tanques rebeldes.

El incidente, tercero en días recientes en que la OTAN ha atacado a quienes no debe, causó extendida rabia entre los rebeldes en Ajdabiya, muchos de los cuales también creen que los ataques aéreos occidentales debieron haber empezado antes y llegar más lejos. Y condujo a mayores recriminaciones entre el liderazgo rebelde en Bengasi y las autoridades de la coalición.

El hospital de Ajdabiya ha recibido un flujo continuo de muertos y heridos de esta guerra encarnizada, tanto civiles como militares, la mayoría víctimas de las fuerzas del régimen. Pero los cuerpos que llegaron este jueves fueron resultado de fuego amigo: eran revolucionarios alcanzados por bombas de los aviones a 30 kilómetros de Brega, sobre la carretera principal, que se ha vuelto campo de batalla en el frente oriental.

Combatientes rebeldes lloraban y se abrazaban hincados en el suelo de un corredor en el que había uniformes empapados de sangre apilados en un rincón. Junto con el dolor se sentía profunda indignación, esta vez no dirigida contra Muammar Kadafi, sino contra Occidente, por la masacre de sus camaradas. Un miliciano en estado de coma, con graves quemaduras en todo el cuerpo y la cara oculta con crema blanca antiséptica, fue llevado a Ajdabiya por otros combatientes que gritaban de rabia y desesperación.

En otra zona, Yasin Ibadulá acababa de ver los restos de otra víctima, su amigo Saleh Mohammed Alí, y no estaba de humor para escuchar los problemas que los pilotos podrían tener para encontrar el blanco en la fluctuante línea frontal. “Tienen todo el equipo, toda la tecnología; nosotros no –gritaba–. Deberían haber visto que nos dirigíamos hacia adelante, ¿Por qué lo hicieron? ¿Quieren que Kadafi gane?”

Los combatientes no eran los únicos en expresar ira por el torpe ataque. El doctor Sulimán Rifadi, que auscultaba con rayos X a uno de los heridos, preguntó: En vez de atacarnos a nosotros, ¿por qué no usan las bombas contra las tropas de Kadafi?

Los rebeldes transportaban tanques y lanzacohetes múltiples en camiones de plataforma, al parecer como parte de un movimiento general para afianzar la línea frontal entre Ajdabiya y la ciudad petrolera de Brega. Los guardias del último puesto de revisión a las afueras de Ajdabiya, en el camino a Brega, devolvían a los combatientes no autorizados. Algunos refugiados seguían llegando del sur con pertenencias humildes, entre ellas ropa de cama y sillas blancas de plástico apiladas en camionetas pickup.

La llegada de los refuerzos condujo de inmediato a un desastre. Presumiblemente los pilotos de la OTAN dieron por sentado que todos los tanques y vehículos blindados en esta zona de combate, a dos horas de Bengasi, pertenecen al gobierno libio.

El primer indicio de que algo andaba mal ocurrió cuando unos milicianos despejaron de prisa el camino en la entrada sur a Ajdabiya, marcada por un arco semejante al logotipo de McDonald’s. Unas ambulancias que venían desde la dirección de Brega pasaron a toda velocidad, mientras en unas pickups hombres armados gritaban que habían sido bombardeados.

Como ha pasado a menudo en este conflicto, reinaba la confusión sobre lo que causó ese desenlace. Algunos rebeldes Shabaab dijeron que iban hacia Brega, la cual está bajo control del régimen luego de haber cambiado de manos varias veces. Se produjo una súbita retirada, rasgo frecuente en esta campaña, y algunos de los vehículos que acabaron incinerados en el ataque tenían el frente hacia Ajdabiya, controlada por los rebeldes.

No es el primer incidente de esta naturaleza. El sábado pasado 13 combatientes Shabaab perecieron en una extensión de 16 kilómetros de esa misma carretera luego que unos jets de la OTAN, al parecer Warthog A-10 destructores de tanques, respondieron con misiles al fuego de celebración de un arma antiaérea. Tres vehículos fueron destruidos, incluida una ambulancia.

Precisamente para prevenir esos daños colaterales, un equipo británico se encuentra ahora en Bengasi instalando un sistema seguro de comunicaciones entre esa ciudad libia y el cuartel de la OTAN en Mons, Bélgica.

Los revolucionarios han llegado a un acuerdo con la OTAN de pintar de amarillo el toldo de sus vehículos para que se les identifique como fuerzas amigas. Un comandante Shabaab, Mustafá Gadr, aseguró que sus combatientes han adoptado esa medida; pero si bien algunos vehículos llevan enormes banderas de color rojo, negro y verde amarradas al toldo, hay pocos indicios de marcas amarillas entre las docenas de autos y camiones, la mayoría de propiedad privada, que avanzan por la carretera día con día.

Pero los rebeldes tienen poco tiempo para explicaciones. “Esta vez nadie disparaba al cielo, así que no podían haber pensado que los atacaban –exclamó Ahmed Misani, ingeniero de 33 años que combate en la revolución–. No podían haber pensado que fuéramos hombres de Kadafi. Nos gustaría saber qué pensaban cuando lanzaron esas bombas. No veían a los hijos de los hombres que murieron. Nos gustaría saber qué deberíamos decirles.”

Una serie de ataques de los que el gobierno rebelde exculpó a la OTAN ocurrió en los campos petroleros de Sarir y Messala, al sur de Ajdabiya. El régimen de Trípoli había afirmado que aviones de la Real Fuerza Aérea británica habían atacado el campo y causado extenso daño. El jefe de la misión de la OTAN, teniente general Charles Bouchard, señaló: Estamos conscientes de que fuerzas favorables a Kadafi han atacado esa zona en días recientes. Tratar de culpar a la OTAN muestra lo desesperado que está el régimen.

El gobierno rebelde acaba de exportar un millón de barriles de petróleo en un buque cisterna que zarpó de Tobruk la tarde del miércoles. Abdel Hafidh Ghoga, vocero del gobierno provisional opositor, expresó: Son intentos del régimen de Kadafi de estrangular nuestra economía.

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya