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Pablo Méndez rescata acervo del grabador de la casa del cronista, en la colonia Portales

Rinden homenaje a Posada y Monsiváis en una muestra

Durante cuatro décadas, el escritor reunió más de 400 trabajos del también caricaturista

José Guadalupe es el gran creador del arte contemporáneo en México, dice el curador de la exposición

Foto
Carlos Monsiváis, en imagen de 2006, cuando anunció que se inauguraría el Museo del Estanquillo en el Centro HistóricoFoto Guillermo Sologuren
Merry MacMasters
 
Periódico La Jornada
Martes 3 de mayo de 2011, p. 4

La exposición José Guadalupe Posada en las colecciones Carlos Monsiváis, que se exhibe en el Museo del Estanquillo, es resultado del amor del coleccionista por la obra del grabador y caricaturista aguascalentense, expresa Pablo Méndez, curador de la muestra, quien la planteó como un homenaje para los dos personajes.

Las más de 400 piezas –sin contar 25 carteles en préstamo del Archivo Histórico de la Ciudad de México– reunidas en la muestra fueron adquiridas a lo largo de cuatro décadas por Monsiváis (1938-2010), quien este 4 de mayo cumpliría 73 años.

Para Méndez, la obra de Posada (1852-1913) es un sustento en la colección de Monsiváis: Disfrutaba mucho las hojas volantes y toda esa obra, porque a mi modo de ver ambos se entrelazaban en sus compromisos, Carlos con sus libros y Posada con su obra.

De acuerdo con Méndez, el escritor y periodista comenzó a coleccionar obra de Posada, cuando se empieza a interesar mucho por la estampa.

Si en un principio iba a lugares como La Lagunilla, después acudió directamente con los herederos del editor de Posada, Antonio Vanegas Arroyo, así como al Taller de Gráfica Popular.

También buscó a don Pablo, hijo del grabador Leopoldo Méndez, para saber si tenía trabajos de Posada.

–¿A qué se debe el interés de Monsiváis por la obra de Posada?

–De lo que leí, que escribió Carlos, fue el uso de la imagen para la clase más desprotegida, porque la otra clase tendría los grandes periódicos que podía leer. Admiraba cómo Posada podía integrarse con ese pueblo al que tenía que informar. Ésa era, si no su preocupación, sí su gusto por el uso de la imagen, de una estampa para llegar al gran público consumidor de a centavo y, cómo podía en una imagen resolver todo el texto.

“Lo que sí discutimos es que Posada fue el que comenzó el desarrollo de la plástica moderna en el siglo pasado. No hay nadie que no tenga por allí un referente de Posada hasta en su obra.

Es el gran creador del arte contemporáneo en México. Eso era lo que a Carlos le fascinaba de Posada; entonces, los escritos más simples y más concretos sobre él y Manuel Manilla fueron hechos por Monsiváis.

El autor de Amor perdido y Días de guardar concibió la exposición desde 2009. Incluso insistió en que fuera un homenaje a Posada. Se divide de la siguiente manera: Los inicios; En sueño y pesadillas; Los vicios y los errores de las pasiones; En la calle, sala que recrea el taller donde trabajaba Posada; Calaveras; La alegría para todos; Viaje a través del corazón; Episodios nacionales y Santos, vírgenes y milagros.

Más allá de La Catrina

La idea, asevera Pablo Méndez en entrevista, era no pegar, sino jugar con la obra porque hay imágenes de asesinatos, calaveras, amor; hay divertimentos, o sea, los payasos, los cuentos, los juegos de dados, de la oca y hay una parte dedicada al momento de los episodios nacionales, como granizos, temblores, explosiones y la Revolución.

Méndez es tal vez la persona que mejor conoce tanto la obra de Posada en la colección de Monsiváis, así como el acervo, que actualmente cataloga en la casa del fallecido cronista en la colonia Portales.

El entrevistado se encontraba en la selva chiapaneca, cuando Monsiváis lo buscó para que catalogara la obra de Posada en su colección. Debido a su amistad con el escritor, Méndez se trasladó a la capital del país el 31 de agosto de 2009: Ese día ya tenía un buen tanto de hojas volantes de Posada y, con el tiempo, fui rescatando la obra entre todo ese mundo de la casa de Carlos.

Se sumaron más de un millar de piezas al contar también lo que había en la bodega del Museo del Estanquillo.

Fue cuando Monsiváis le dijo: vamos a hacer una exposición, para después puntualizar, tú vas a ser el curador. A partir de ese momento empezamos a trabajar la idea de cómo armar la exhibición.

De inmediato Méndez sugirió disminuir el número de obras. Desafortunadamente en ese momento enfermó Monsiváis, entonces el curador se dedicó a organizar la muestra. Él vio mi proyecto de cómo hacer el taller y cómo dividir la obra, porque le hice una maqueta.

Lo único que no es de la colección son los carteles que Posada hizo para anunciar funciones de teatro y circo, propiedad del Archivo Histórico de la Ciudad de México, que el mismo Monsiváis pidió a Méndez buscar.

Aquí queda claro que Posada es mucho más que la famosa calavera Catrina.

La exposición José Guadalupe Posada en las colecciones Carlos Monsiváis se puede visitar en el Museo del Estanquillo (calle Isabel la Católica 26, Centro Histórico).