Sociedad y Justicia
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Su vida de homosexual en la isla, narrada en un blog, habría sido inimaginable hace 40 años

En Cuba ya no es políticamente correcto ser homófobo: Francisco Rodríguez Cruz

En la población promedio y en las instituciones públicas todavía hay mucha resistencia

Gerardo Arreola
Corresponsal
Periódico La Jornada
Martes 3 de mayo de 2011, p. 40

La Habana, 2 de mayo. Autor de un blog sobre su vida como homosexual en Cuba, el periodista Francisco Rodríguez Cruz opina que en círculos profesionales o del poder ya no es políticamente correcto ser homófobo.

En ese círculo rojo la homofobia pasa a ser lo incorrecto, lo políticamente mal visto, dice Rodríguez a La Jornada, ilustrando un fenómeno nuevo en la isla.

Pero apunta que en la población promedio y en las instituciones públicas aún hay mucha resistencia, por lo cual el gobierno no puede avanzar en la política de respeto a la diversidad sexual, que ha impulsado en años recientes. No es un tema con el que se quiera causar crispación.

Apenas en octubre del año pasado, Rodríguez sostuvo en Facebook una intensa polémica, defendiendo las uniones legales entre personas del mismo sexo y rebatiendo la oposición de la Iglesia católica.

El adversario era Luis Luque, católico y comentarista del diario Juventud Rebelde, quien expuso: No confundamos capricho con derecho. Hay valores morales, acuñados por la conciencia rectamente formada, que son intangibles, y que han garantizado cierto orden en nuestras sociedades imperfectas. ¿Respeto al homosexual? Sí, voto con las dos manos. Pero no se pida a la sociedad que violente lo que, con menor o mayor éxito, con sus variantes más o menos ortodoxas, ha demostrado funcionar.

Rodríguez escribió que eso era un adelanto de una discusión pública que, en mi criterio personal, más temprano que tarde trascenderá al resto de la sociedad cubana.

Comunista y gay

Con 40 años de edad y protagonista de una experiencia muy difícil de imaginar en Cuba hace apenas un lustro, el bloguero considera que su bitácora le cambió la vida, al llevarlo a una militancia que no esperaba.

Como periodista se ocupa de asuntos económicos y sociales. Es comentarista de Radio Rebelde y jefe de información del semanario sindical Trabajadores. Salió del clóset hace casi una década, pero apenas en diciembre de 2009 llevó sus vivencias a la web.

El blog (paquitoeldecuba.wordpress.com) tiene una presentación contundente: “Soy Paquito, el de Cuba; martiano y periodista; comunista y gay; ateo convencido y supersticioso ocasional; padre de un hijo varón a quien adoro y pareja desde hace siete años de un hombre seronegativo que me ama; paciente de sida desde el 2003 y sobreviviente por más de cinco años a un linfoma no Hodgkin; profesor universitario y alumno de la vida…”

Pese a las dificultades apreciables, subraya que Cuba está lejos de la homofobia oficial, esa parte de la historia que no conocí, por suerte. Dentro del Partido Comunista, donde milita, nadie lo molesta o le discute su homosexualidad. Lo mismo sucede en la Universidad de La Habana, donde en los años 70 lo hubieran parametrado, como se llamaba a las purgas antigay de la época.

Con la policía y con el canciller

Su activismo ha tenido giros tan insólitos como el que lo puso frente a la policía, primero como infractor, luego como demandante y finalmente como interlocutor.

En noviembre pasado, junto con otros homosexuales reunidos en la vía pública, Paquito fue multado por un patrullero que, entre agresiones verbales, lo acusó de exhibición impúdica. Rechazó el cargo, se quejó por la vía legal y logró que le anularan la sanción. Le dijeron que el agente actuó incorrectamente y que sería castigado, aunque nunca supo cómo se cumplió ese castigo.

Apenas la semana pasada, con otros activistas y la abogada del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), Zulendrys Kindelán, discutió con la policía la práctica de las multas masivas e indiscriminadas contra los gays. La policía reconoció la persistencia de prejuicios entre sus filas, pero ofreció revisar su actuación.

También en noviembre, Cuba se sumó en las Naciones Unidas a una moción de Benin que suprimía la orientación sexual como una de las causas de ejecuciones extrajudiciales, objeto de una condena.

Una sociedad científica y el Cenesex protestaron públicamente y Paquito se sumó a la queja. El fondo de la crítica era que el voto puso a Cuba del lado de países que castigan a la homosexualidad, en algunos casos con pena de muerte. La mayor parte de América Latina votó contra la enmienda, incluyendo aliados de la isla, como Ecuador y Venezuela.

El canciller Bruno Rodríguez habló con los quejosos y les dijo que el voto era un caso excepcional. A raíz de la conversación se repitieron los contactos, en los que se han tratado las posiciones de la isla frente a resoluciones que se refieren a la diversidad sexual.