Sociedad y Justicia
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Son utilizadas en ambos sentidos, afirma el Comité para protección de periodistas

Redes sociales, arma de oprimidos y de represores
Dpa
 
Periódico La Jornada
Martes 3 de mayo de 2011, p. 42

Nueva York, 2 de mayo. Internet y sus redes sociales no sólo se han convertido en foro para la libertad de prensa y los emergentes movimientos democráticos en el mundo, sino también en campo de batalla en el que luchan los gobiernos más represivos.

Así lo señala un informe divulgado este lunes, en vísperas del Día de la Libertad de Prensa, por el Comité para proteger a los periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés), con sede en Estados Unidos.

Desde los blogueros que reportaron en mensajes de texto el malestar popular contra los gobiernos de Túnez y Egipto, hasta los disidentes que luchan por los derechos humanos en China, todos se han servido de la red. Asimismo, gobiernos represivos han aprendido a usar las mismas tácticas para bloquear, inutilizar o destruir los mensajes políticos y sociales de los oprimidos.

Muchas de las tácticas de los opresores revelan una creciente complejidad, desde el servicio de correo electrónico apoyado por el Estado chino y diseñado para acceder a las computadoras de los periodistas, a los ciberataques contra páginas de noticias en Bielorrusia, sostiene el CPJ.

Derechos violentados

El encarcelamiento de periodistas, escritores y defensores de los derechos humanos es una táctica eficaz para suprimir la libertad de prensa, señala el estudio sobre las herramientas de los “opresores online”. La opresión en Internet se ha convertido en un arma de consecuencias catastróficas, pues los gobiernos con larga experiencia en violaciones de derechos humanos ahora utilizan las herramientas cibernéticas.

Mientras luchaban por mantenerse en el poder, los regímenes de Egipto y Túnez intentaron imponer la censura en la red. El presidente egipcio, Hosni Mubarak, bloqueó Internet en enero, tras las primeras señales de protesta popular en El Cairo, pero tuvo que desbloquearla una semana después, por presión internacional.

También Libia y Bahrein intentaron perturbar la comunicación en Internet como respuesta a las exigencias populares de libertad. La Junta Militar de Myamnar, la antigua Birmania, bloqueó la red durante la revuelta de 2007, y lo mismo hizo China en 2010 para intentar sofocar las protestas de grupos étnicos en la provincia occidental de Xinjiang, señala el CPJ.

Irán y China, que se sitúan en lo más alto del estudio en cuanto a detención de periodistas, con 34 en 2010, han logrado bloquear con éxito el acceso a distintos portales en Internet y evitado que los ciudadanos utilicen determinadas palabras clave en los buscadores para seguir las noticias internacionales.

China, por ejemplo, retiró el concepto Revolución Jazmín –que hace referencia a la revolución tunecina que derrocó al presidente Zine al Abidine Ben Ali– y sus ingenieros instalaron software malicioso y de espionaje a través del correo electrónico.

“Periodistas que informan desde y sobre China han sido víctimas de ataques, conocidos como spear fishing (literalmente pesca con arpón, consistente en el envío de correo fraudulento); la tendencia indica claramente que los objetivos fueron elegidos por su trabajo”, señala el CPJ.

El año pasado, el uso del cibercrimen estatal en Túnez avanzó un paso, cuando la agencia nacional que gestiona Internet redirigió a los usuarios a páginas fraudulentas creadas por el gobierno, en las que se exige darse de alta para el uso de grandes proveedores como Google, Yahoo! y Facebook. Así, las autoridades podían robar sus nombres de usuario y contraseñas.