Sociedad y Justicia
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Desempolvó el viejo discurso pronunciado en 1989: César Navarro

Busca reacomodo la lideresa del SNTE de cara a 2012: expertos
Laura Poy Solano
 
Periódico La Jornada
Miércoles 4 de mayo de 2011, p. 41

La decisión de Elba Esther Gordillo Morales, dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), de posicionarse en la agenda educativa y laboral como un bastión en la defensa de los derechos de los trabajadores y en pro de una educación pública, laica y gratuita, en realidad representa una argucia político-electoral de cara a las elecciones presidenciales de 2012, afirmaron especialistas en educación.

Ninguna reforma estructural depende de la voluntad de un dirigente sindical. Se requieren propuestas que involucren no sólo a los tres niveles de gobierno, sino una transformación del modelo económico y social que conlleve otras condiciones de vida para millones de mexicanos.

César Navarro, investigador y experto en educación del Instituto José María Luis Mora, consideró que el discurso de Gordillo “busca el acercamiento de nuevos actores y pactos políticos, frente a una alianza con el panismo prácticamente extinta. Elba Esther y su cúpula sindical mandan claras señales de que su apuesta no es por la continuidad del blanquiazul en el poder, y sí por el retorno de sus viejos aliados del príismo”.

Agregó que la demanda de la presidenta nacional del SNTE de una reforma educativa de gran calado y su ultimátum (¡ya basta de reformas de parches!) no es nuevo. Desempolvó el viejo discurso que pronunció en 1989, cuando fue investida dirigente sindical por el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, para lanzar un mensaje seudodemocrático y retórico de la defensa de los derechos laborales y educativos”.

Lucía Rivera, investigadora de la Universidad Pedagógica Nacional, apuntó que en realidad no hay grandes sorpresas en sus propuestas. Hay una posición política de la cúpula del gremio, que goza de grandes beneficios y que busca erigirse en defensora de los trabajadores de la educación y del propio sistema educativo, pero basta recordar las condiciones que enfrenta la base magisterial y la ausencia de disidencia sindical en las grandes discusiones del SNTE para comprobar que nada ha cambiado.

Se ha vuelto costumbre, afirmó, lanzar una convocatoria para un congreso nacional cuando la cúpula elbista busca posicionarse frente a un nuevo gobierno y fijar sus demandas, así como los mecanismos de negociación.

El discurso sobre reforma estructural lo hemos escuchando hace más de dos décadas. Pareciera que el estado natural del sistema educativo mexicano es estar inmerso en una permanente reforma y cambios, que han llevado a un terrible desgaste a profesores y alumnos, con resultados lamentables. Lo que se requiere no es una modificación estructural, sino usar el sentido común y garantizar apoyo constante y efectivo a las tareas prioritarias.

Carlos Muñoz Izquierdo, catedrático de la Universidad Iberoamericana, destacó que hasta hace 15 años “se llegaron a convocar congresos nacionales donde el SNTE abordaba temas más educativos, pero en el de 2007, cuando iniciaba la administración de Felipe Calderón, presentó un diagnóstico muy grave del sistema de educación, aunque nada dijo del papel que tuvo el gremio magisterial en esta situación.

No se puede avanzar en ninguna reforma, si primero no hay voluntad de autocrítica ni tampoco cuando no hay voluntad de Estado, concluyó.